sábado, 20 de diciembre de 2025

FELIZ NAVIDAD 2025

 

NAVIDAD 2025

Que mejor muestra de amor

 qué inmensidad la fortuna

de creer que está en la cuna

un Niño enternecedor

que es Dios nuestro redentor.

Amor, un Niño Pequeño

que trae con Él el ensueño

del Amor. Y la conciencia

del perdonar con clemencia

de espíritu navideño.

 

jueves, 18 de diciembre de 2025

EL OLENTZERO

 

EL OLENTZERO

Mitológico o real

Va a llegar el Olentzero

que baja de las montañas

en el solsticio de invierno.

Tradición vasca, ha mil años

que desciende el carbonero

a la ciudad con un saco

pelliza, abarcas de cuero

negra barba muy tupida

txapela grande y al cuello

un pañuelo triangular

de cuadritos muy pequeños.

Es gordo, poco agraciado

representa el tiempo viejo

el solsticio que se va

 dejará paso al que es  nuevo.

Su tradición se entremezcla

con el cristiano Evangelio,

así que también reparte

chuches, regalos y juegos

como si fuera un rey mago.

sin pajes y sin camello.


(Ilustración Juan Marsá)

 

martes, 16 de diciembre de 2025

CARTA A MANUEL CLEMENTE OCHOA DESDE CASCANT A LAS ALTURAS

 



Mi Querido Manuel:

 

Todas las abstracciones de tus obras,

son diálogos que buscan trascendencia.

 Es tu filosofía fijada en la materia

en una voz escrita sin palabras.  

 

Signos que comunican

manos que modelaron signos dorados verde-azules

dedos que buscan la expresión en la piel refulgente del acero

ideas que ascienden y recortan el cielo.

formas que se alzan persiguiendo la luz

cántico espiritual, perfección lírica

pues todo el resplandor viene del cielo

y el ser humano pide una respuesta

 

Yo noto tu potencia en tu expresión lograda

 La voz perenne de tu obra, amigo,

resuelta y creativa en la materia

nos sigue emocionando

 

No voy a despedirte, Manuel Clemente Ochoa.

 Porque evoco al amigo, tanto o más que al artista

dialogas con nosotros

pero no te respondo con palabras pomposas

sino con el lenguaje que tú reconocías

y te escribo

como amiga poeta que .deja hablar al alma

jueves, 4 de diciembre de 2025

DE COMO LE PEDÍ A MANUEL CLEMENTE OCHOA, POETA DEL BRONCE, LA INMORTALIDAD

 


 (Barcelona , 19899 )


 

Pregunta una verdad que esté viva, que vibre.

Pregunta dónde dios, dónde la tierra, el hombre

donde esconder el mar

y te diré: unas manos..

 

Yo soy palabra, amigo

voy hacia ti, detenme

fíjame en el lenguaje de tus manos.

 

Escribe tú mi voz en la materia

modela entre los dedos este impulso

que inventamos, belleza

del humano mensaje en rebeldía.

 

Tú que amarras la nada en un volumen

tú, que vas arrastrando en las yemas del tacto

de raíz a raíz, de mito a mito

el aliento d un alma colectiva.

Tú , poeta del bronce donde escribes

a sensual golpe de la inteligencia

tú, que el hechizo atrapas

de la voz de la luz, verso de abismo,

tú que vas derramando tu poema

en los poros abiertos

de tu tacto, de escultura a escultura

Fíjame en tu lenguaje.

 

Yo solo soy el aire, soy palabra.

Tu voz y tu respuesta son tus manos.

El corazón del hombre son sus manos.

En la piel de tus bronces

palpo tu corazón, tu poesía.

MANUEL CLEMENTE OCHOA, EN MEMORIA

 


 Manuel Clemente Ochoa ha muero. Es momento triste en que dejo de lado su extenso currículum para recordar su humanidad, su amistad generosa, su carácter afable, su apego a la ciudad que le vio nacer en 1937. Vivió su infancia en Cascante y se fue. Cuando regresó ya era un consagrado pintor y escultor, catedrático en la Universidad de Barcelona, autor esculturas urbanas en España y fuera de España. Compró casa y trajo a su mujer y sus hijos en las vacaciones.

 Fue en el Centenario de Fray Pedro Malón de Chaide en 1989 cuando donó a Cascante su primera escultura. Es una escultura en broce del agustino situada en la explanada lateral derecha del parque del Romero”. Dijo entonces del fraile que lo había imaginado con los pies en ademán de avanzar hacia adelante porque fue un agustino emprendedor que apostó por la lengua castellana en vez de la latina para hablar con Dios, como fray Luis de León. Así el cascantino Fray Pedro Malón  regresó a Cascante entre sus paisanos y ya no se marcha, está allí mirando al cielo azul y a los pinos, avanzando, gracias a las manos de Manuel Clemente Ochoa.

Hay más obra de Manuel en Cascante, pero no quiero hablar de arte. Quiero recordar los ratos divertidos, su capacidad y sensibilidad, su sencillez, su humor socarrón ribero, su generosidad y su bonhomía

Hasta siempre, Manuel

A Conchita y a sus hijos y nietos mi abrazo.