SITUACIÓN
DE LA MUJER ILUSTRADA BURGUESA EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX
Nada
nace de la nada. Iniciado en el XIX con figuras como Emilis Pardo Bazán
o Concepción Arenal, en el primer tercio del siglo XX empezaba a notarse
la presencia de la mujer en el espacio público. Seguía siendo la española una
sociedad misógina, pero existían familias de clase alta y media, o
aristócratas avanzadas, que buscaba un cauce para la educación de sus hijas, e igualmente
maridos acordes con la necesidad intelectual de sus esposas. Lo que la crítica
llamó “las modernas” pertenecían a una burguesía liberal acomodada, sin una
tendencia política determinada que no fuera el interés de la proyección
femenina.
Desde 1910, fecha oficial de acceso de la
mujer a la universidad española, hasta 1926, año de la creación del Lyceum
Club, cuyo centenario celebramos, habían pasado por la universidad al menos
dos generaciones de licenciadas universitarias. A esta representatividad femenina
universitaria se sumaba la presencia de las maestras de las Escuelas de
Magisterio, consolidadas por la Ley Moyano de 1857, de la que provenían figuras señeras como María
de Maeztu, María Lejárraga, Carmen de Burgos, o la navarra Matilde Huici.
Algunas de ella ampliaron desde Magisterio estudios superiores, es el caso de
María de Maeztu, pedagoga licenciada en Filosofía y letras en Salamanca o
Matilde Huici, abogada. Desde 1910,
dependiendo del Ministerio de Instrucción, podían concurrir mujeres a
oposiciones de Archivos y Bibliotecas, y algunas bibliotecarias que en fechas
tempranas gabaron oposiciones a través de la carrera de Filosofía y Letras ;
en 1922 María Moliner y Pilar Lamarque, en 1930 la navarra Joaquina Eguaras,
y otras como María Pilar Moveva y Juana Capdeville. La Escuela de Bellas Artes
abrió sus puertas a pintoras como Maruja Mallo en 1922, M.ª Esther Navaaz,
en 1931, Victorina Duran en 1917 y Francis Bartolozzi en 1925. El
primer tercio del siglo conoció una gran actividad literaria. A caballo entre
tres dos siglos, las generaciones
generación el del 98, y a inicios del S.XX la del 14 y la del
27. Silenciadas hasta fechas recientes las aportaciones femeninas, podemos adscribirlas a una generación u otra,
dependiendo de si nuestros criterios son relativos a la edad de nacimiento o
a los temas tratados, a creadoras
notables como Carmen Baroja, María Lejárraga, Carmen de Burgos, Concha
Espina, María Zambrano, María de Maeztu, María Goyri, Clara Campoamor, Zenobia
Camprubí, Mari Luz Moralesí, Matide Huici, Ernestina de Chanpourcín, Concha
Méndez, María Teresa León, Magda Donato, Mercé Rodoreda , Josefina
de la Tore, Carmen Conde, Rosa Chacel, por citar a algunas. Champourcín y
Méndez publicaron su primer libro en 1926. Elisa Soriano acabó la
carrera de Medicina en 1918. Tuvo auge la novela corta y numerosas las
editoriales donde publicaron, Carmen de Burgos, Magda Donato, Caterina Albert,
Blanca de los Ríos. Inmersas en el mundo cultural con actividades teatrales, o
poéticas o editoriales, así Concha Méndez, Carmen Monné, Carmen Baroja, Pilar
de Valderrama eran mujeres que buscaban cauces de desarrollo personal. Para
las que vivían en Madrid, el Lyceum Club iba a ser a una plataforma de
lanzamiento público y un lugar donde exponer sus obras y hacer presentaciones
de sus libros, también para exigir mejorar la condición civil y penal de la
mujer buscando la igualdad de derechos.
LOS LYCEOS
INTERNACIONALES
Los
Liceos de mujeres en el siglo XX, se abrieron por iniciativa de mujeres para la
promoción educativa, social y cultural de la mujer, facilitándole un espacio de
encuentro que promoviera su desarrollo.
Los liceos femeninos, tenían organización similar a los clubs privados
masculinos ingleses, eran exclusivamente de mujeres, organizados y sufragados
por ellas. El Primero de los liceos fue
iniciado en 1904 en Londres por Constance de Smedley Amrsfild en Piccadilly
St.128. Pronto se abrieron otros con los
mismos fines en Berlín, París, Roma, Bruselas, Nueva York, La Haya y En 1931 se
crea en La Habana. Desde 1908 los clubs femeninos se agruparon en La
International Associación of Lyceum.
El
grupo de mujeres que iban a formar el liceo madrileño, las pioneras, se
venían reuniendo en 1925 al amparo de María de Maeztu en la sede de la
Residencia de Señoritas de Fortuny 53, y es esa la dirección que figurará en
los estatutos que se presentaron para su aprobación ante el Ministerio de
Gobernación. Aunque Maeztu hubiera preferido inicialmente la creación de un
liceo mixto, el liceo madrileño a similitud con los liceos internacionales, se
constituiría femenino exclusivamente. Carmen Baroja y su cuñada Carmen Monné
viajaron a Londres y los estatutos españoles se inspiraron en los de los clubs
ingleses. Se configuraría como un club femenino privado e independiente de las
instituciones, mantenido y dirigido por mujeres como un lugar de
encuentro para su propia proyección, educativa, artística, cultural y social.
RELACIÓN
CON LA RESIDENCIA DE SEÑORIAS Y LA JAE
El proyecto de un Lyceo en Madrid se llevó a cabo por un grupo de mujeres consolidadas, la mayoría casada; Carmen Baroja tenía entonces 43 años y Matilde Huici 36. El grupo inicial de mujeres estaba relacionado en su mayor partea con la Institución Libre de Enseñanza, de inspiración krausista, a través de María de Maeztu. Concha Fagoaga, una de las relevantes estudiosas del Lyceum Club, incide en la relación con la Residencia de Señoritas, ya que muchas de las lyceístas fueron residentes o profesoras, o socias de la Sociedad de Cursos y Conferencias. María de Maeztu, que sería la primera directora del Lyceum Club, era una prestigiosa pedagoga, licenciada en Filosofía y Letras, conferenciante y escritora, que amplió su formación académica, a través de la Junta de Ampliación de Estudios, en Europa, Estados Unidos y América. Desde 1915 dirigía Residencia de Señoritas y apoyaba desde la Residencia, y las actividades en torno a ella, la inclusión plena de las jóvenes estudiantes en la sociedad. Defensora de la educación de la mujer, las chicas de la Residencia de Señoritas tenían posibilidades poco habituales hasta entonces en España: estudiar instaladas en un ambiente cosmopolita, el aprendizaje de idiomas y el intercambio con universidades extranjeras, a través la JAE y al convenio con el Instituto Internacional. El también llamado Instituto Boston, Instaurado en Santander para educación de la mujer en 1892 por el matrimonio norteamericano William Gulick y Alice Gordon Gulick, se estableció desde 1903 en Madrid en la calle Fortuny. Era vecino de la Residencia de Señoritas y ambas instituciones habían establecido un convenio de colaboración
Iniciado
el Lyceum Club, las asociadas tuvieron
mentalidad plural. El punto aglutinante de todas ellas fue el interés en la
promoción de la mujer, la profesionalidad y la presencia en la vida pública. Inicialmente
Carmen Baroja habla de que lo formaron unas 50 fundadoras, según otras fuentes
las pioneras fueron unas 151, que en poco tiempo pasaría de las 500[1] Del
Lyceum Club fueron socias las mujeres más reconocidas de la época
Los estatutos fueron aprobados por las asociadas.
Es en abril de 1926 cuando se legalizan en el Ministerio de la Gobernación los
estatutos. Figura como sede Fortuny 53, sede de la Residencia de Señoritas. Es
en el mes de mayo cuando las social encuentran y alquilan varias dependencias
en la llamada “Casa de las siete Chimeneas”, en la calle Infantas nº31.
Necesitado de reformas, se inician dándolas por concluidas en noviembre de
1926, fecha de inauguración, que se hizo en el Mirlo Blanco, casa de los
Baroja, representando obras de teatro, Ligazón de Valle Inclán Arlequín, de Pío
Baroja y Marineros Vascos de Ricardo Baroja. Se cobraron las entradas a 20
pesetas
En
su junta directiva figura como Presidenta de Honor la Reina Victoria Eugenia y,
y María Rosario de Silva y Gurtubay, duquesa de Alba. Presidenta María de
Maeztu. Vicepresidentas, Victoria Kent e Isabel Ollarzabal; Tesorera Amalia
Gatarraga; Secretaria, Elen Phillips; Vice- secretaria, María Maros de Baeza,
bibliotecaria; Tesorera Zenobia Camprubí
Se
organizaba en secciones como los liceos internacionales. Carmen Baroja, presidía
Artes Plásticas e Industriales, cuyo fundamento eran las exposiciones de
pintura, dibujo, escultura y artes aplicadas. Las presidentas eran versadas, la
sección de Música estaba a cargo de, Ela Fernández Arbós y
posteriormente la compositora María Rodrigo, organizaban conciertos y
recitales; Zanobia Camprubí se encargaba de la sección Social,
actos, bailes y fiestas. La comunicación con los otros liceos, estaba a cargo
de una de las socias más notables, Clara Campoamo. Ciencias. Luisa Navarro.
Literatura María Lejárraga y Ernestina de Champorcín. María Lejárraga, firmada
María Martínez Sierra, poseía una obra literaria de Teatro, narrativa y
colaboraciones musicales. Champourcín en 1926 publicó su primer libro y
fue una de las dos poetas que incluiría Gerardo Diego en su Antología Poesía
Española. Antología 1915-1931 que consagró a los poetas de la generación
del 27.
Los
historiadores consideran que Lyceum Club fue la primera asociación laica y no
política femenina española independiente de poderes públicos. El Lyceum Club, en su artículo primero, dice “Defender
los intereses morales y materiales, admitiendo, encauzando y desarrollando
todas aquellas iniciativas y actividades de índole exclusivamente económica,
benéfica, artística, científica y literaria que redunden en su beneficio”. Se declaraba apolítico y aconfesional. Consta
en sus estatutos como un club privado dirigido y sufragado por las asociadas. Se pagaban una cuota de 10 pesetas,
aunque había cuotas de socias protectoras de 500 pesetas, a las que se sumaban
lo recaudado con las actividades sociales, conciertos y bailes, comisiones por
las exposiciones de pintura, rifas y el consumo de cafetería, ya que se
organizaban meriendas para los asistentes. Era muy selectivo. Las socias aceptadas eran profesionales, o
aquellas que tenían en su haber logros artísticos, pintoras, escultoras
escritoras, compositoras; se incluía a mujeres con maridos importantes dentro
del mundo de la cultura. o de la actividad pública, lo que les facilitaba los
contactos sociales. No sin cierta burla se las llamó “El club de las
marida”. Carmen Baroja había
ganado premios de orfebrería y colaboraba con el teatro de su familia “El
mirlo Blanco”. y tenía unos hermanos creadores y un marido editor.
Matilde Huici era abogada, especializada en derecho de menores conflictivos y
actuaba en el Tribunal de Menores. Era feminista. También Baroja lo era, según
escribe en su biografía: Diario de una Mujer de la Generación del 98, publicado
por Amparo Urtado en 1998
ACTOS
Tuvieron amplia notoriedad por la calidad de las conferencias y los
conferenciantes, entre otros, García Lorca, Dalí, Unamuno, Alberti,
Ricardo Baroja, Ernesto, Jiménez Caballero, lecturas de obras
inéditas, recitales de poesía, sobre grabado Exposición sobre juguetes a
beneficio de la Casa del niño- una acción social del Lyceum- conciertos de
música y bailes sociales, conferencias de Derecho sobre la situación de la
mujer, el sufragismo. Se incluyeron en el programa clases de biblioteconomía,
préstamo de libros y talleres. Los
actos eran abiertos al público y a la crítica. Las dificultades que podían
tener las mujeres para acceder a salas de exposiciones, presentaciones de
libros, o conferencias encontraron en el Lyceum Club su espacio. Quiso ser el
punto de partida de la profesionalización; la solidaridad femenina, les
sirvió de apoyo y les aportó contactos.
Las
plurales protagonistas fueron mujeres inquietas, con capacidad económica, que
se movían en el mundo cultual, pertenecían a familias de cultas; mujeres
que habían viajado, que leían libros y revistas y sabían idiomas. Carmen Baroja
y Matilde Huici respondían a esos esquemas.
Los excelentes contactos y las buenas formas sociales, facilitó al
Lyceum club una amplia y favorable repercusión en prensa liberal y recogían los periódicos actos y entrevistas.
Aunque se declaraba ajeno a toda tendencia
política y religiosa, entraran en polémica
con los medios más conservadores que las observaban con recelo y las tachaba de
“mujeres sin virtud ni piedad”, “Liceómanas”. Fue muy mal acogido por los
medios conservadores.
El
incipiente “feminismo” asustaba a la sociedad que consideraba negativa la
emancipación femenina. Y peligrosa. En
una España ya radicalizada, no podemos obviar que sería difícil sustraerse a
los cambios políticos y que la promoción “cívica” de la mujer, pese a que se
declaraba ajeno a toda tendencia política y religiosa, en sí era un tema
sensible. El Lyceum Club aportó visibilidad a las mujeres artistas,
profesionalizó su actividad y les proporcionó proyección pública, caso de
Matilde Huici, les sirvió de espacio de encuentro donde encontrar los apoyos
que no encontraban en la sociedad o sus familias, caso de Baroja, y las imbuyó
de espíritu emprendedor.
La
historia le ha hecho honor. El Lyceum Club fue el símbolo de la emancipación de
la mujer cuyo centenario celebramos.
1 Algunos nombres de las plurales lyceistas: í María
Rosario de Silva y Guturbay, duquesa de Alba; Anita Delgado, princesa de
Kapurthala Zenobia Camprubí,
empresaria, esposa de Juan Ramón Jiménez fue empresaria y traductora. Victoria Kent, Matide Huici, Clara Campoamor,
abogadas; Carmen Baroja, orfebre y escritora; Carmen Monné de Baroja, cuñada de
Carmen, pintora; María Teresa León, Encarnación Aragoneses, María Lejárraga,
Ernestina de Champourcín, Carmen Eva Nelken, figuras que se estudian como
republicanas y conocen el exilio; Concha Espina, Pilar de Valderrama, Carmen de
Icaza, que no lo eran. En la música, socias mujeres compositoras y
concertistas, Rosa García Ascot, pianista, María Rodrigo, compositora y
concertistas, Adela Anaya, compositora, Ela Pasquet, concertista de arpa, Pilar
Zubiaurre, pianista y escritora; Isabel Oyarzabal, fue la primera mujer
diplomática, La periodista; María Luz Morales la primera directora de un
periódico. Maruja Mallo, pintora surrealista y vanguardista, Matilde Calvo
Rodero, grabadora; Victorina Durán, figurinista y escenógrafa; María Laffite,
condesa de Campo Alange, crítica de Arte, ensayista; María Pilar Fernández
Vega, archivera, conservadora de museo y escenógrafa; Concepción Aleixandre,
ginecóloga. Trinidad Arroyo, oftalmóloga. Josefina Díaz, actriz. Margarita Xirgú, actrices; Benita Asas
Manterola, pedagoga. luisa Castellanos, maestra; Dolores Cebrian, científica,
Amparo López, Julia Armisén, teósofa, María Francisca Clar, dramaturga ; Carmen
Díaz de Mendoza, escritora, , Rosario Lacy, médico María Espinosa de los
monteros, directiva , Mercedes Gaibrois, historiadora, escritora, Eulalia
Lapresta, secretaria de la Residencia de Señoritas, Enriqueta Martín,
bibliotecaria, Julia Iruretagoyena, directora de estudios, periodista, Jimena
Quiros, primera oceanógrafa española; Matilde Ras, grafóloga, Dolores Rivas
Cherif de Azaña, Mercedes Rodrigo, psicóloga, Amalia
Galarraga, profesora; Elisa Soriano, oftalmóloga, Pura Maortúa, promotora
Teatral, Pilar de Valderrama, poeta, Margarita Xirgú, actriz; María Martos, esposa del diplomático Ricardo
Baeza.


