miércoles, 7 de octubre de 2026

LAS POCHOLAS

 

Editada por Altaffaylla Fundacizioak, Tafalla, 2026

 

La publicación es imprescindible para hacer memoria de unas mujeres emprendedoras, posiblemente las empresarias femeninas más notables e importantes de la Navarra del siglo XX. Su obra, el restaurante que consiguió llegar a la cima de la restauración, Las Pocholas, situó a Navarra en la cúspide gastronómica de España. Se llamaban Josefina, Petra, Paquita, Floren, Fermina, Rosarito, Rosalía, Conchita y Cristina Guerendiain, Larrayotz.

Si hablo de su emprendimiento como negocio de éxito, me quedaría muy corta, pues hay en las “pocholas” y en el restaurante de su nombre algo de mito y algo de rito sagrado, y si no sonase a cursi podría yo llamarlas vestales del templo de la gastronomía.

La publicación es responsabilidad de Xavier Irujo, sobrino político, catedrático de la Universidad de Nevada, licenciado en Filología, Historia y Filosofía, investigador invitado en la Cátedra Manuel de Iruujo de la Universidad de Liverpool y profesor visitante en la Universidad de Massachusetts y en Boise State University Amherst. Es un texto ameno, no exento de rigor, con notas a pie de página y bibliografía. Alex Mújica, cocinero que se responsabilizó durante un tiempo del restaurante Las Pocholas, del hotel La Perla, actualmente frente del restaurante El Colegio, y con una trayectoria en restaurantes como Recondo, Basa Kabi, a aporta el recetario de alguno de los platos que las consagraron, desde los más clásicos, como pochas a los más sofisticados.

 Basandonos en conversaciones con las hermanas Josefina y Conchita Guerendiaín y Paquita Oiz, trabajadora de Las Pocholas, con el autor, conocemos su historia familiar. Eran hijas del matrimonio que alquilara en 1911 la posada de Guerendiain en Ulzama, Gervasio Guerendáin Urrazu, de Iraizotz y Juana Larraiotz Balda, de Larraintzar, hijo aquel de pequeño agricultor y ésta de un herrero. Ninguno de los dos heredó la “casa”, por lo que el matrimonio buscó a alquilar la posada invirtiendo los ahorros en un oficio de restauración básico, al que atendían ayudados por las hijas mayores que aprendieron pronto a manejar el producto de las labores de la huerta alquilada, donde criaban algo de ganadería, muy habitual en la vida de los caseríos, y que trasformaban en una rica comida casera al uso con un buen manejo de los fogones de leña. Montaron una pequeña tienda de productos caseros. El breve capítulo que explica los comienzos nos resulta muy interesante, ya que explica con minuciosidad la cocina del caserío, basada en la austeridad de autoabastecimiento, y al mismo tiempo el buen gusto con que se elaboraban recetas típicas de la zona de la montaña como berza, habas, alubias rojas, patorrillos, criadillas, lechezuelas, sopa de ajo o pan casero.  El matrimonio tuvo trece hijos, dos de ellos fallecidos de niños, dos chicos y las nueve chicas citadas, la última niña Cristina, nació en Pamplona. En esa época escolar tuvieron los mayores una educación muy básica, aritmética, lectura, escritura, caligrafía en la escuela del pueblo.

 Eran los padres gente trabajadora y emprendedora que en 1930 no dudó en embarcarse en una nueva aventura, al coger un traspaso de un local en la calle Comedias 2o, Casa Cuevas. Las chicas    continuaron su educación en las monjas Dominicas en la calle Jarauta, aunque imaginamos que, por la edad, las mayores ya habrían terminado su ciclo educativo. Pero la muerte del padre en 1930 y un año más tarde de la madre iba a cambiar el panorama de los hijos; las mayores, Petra y Paquita, gemelas tenían 22 años, Josefina 20, Floren 19, el resto eran menores de edad, las más pequeñas 3 y 5 años. A pesar de que un tío sacerdote las conminaba a ponerse a servir para sobrevivir, ya que el préstamo concedido para el traspaso estaba por pagar, las chicas se propusieron seguir los consejos de la madre, estar unidas siempre. Siguieron con el negocio. Acondicionaron el local, pidieron un préstamo y convirtieron Casa Cuevas en uno de los primeros restaurantes de Pamplona. Siguieron cocinando los platos de la Ulzama, y añadieron los típicos de Pamplona.

 El segundo consejo de su madre es que las chicas pequeñas y los hermanos estudiaran. Así lo hicieron, pero no ya en las Dominicas de Jarauta, Cristina y Conchita fueron al que entonces se consideraba el mejor colegio de Pamplona, el Sagrado corazón, los chicos Martintxo y José María estuvieron en el internado de Lekarotz, el colegio de la burguesía Pamplonesa. Demostraban así su afán de prosperar. En 1938 ya habían convertido el inicial negocio en un importante restaurante.

En esas mismas fechas de 1938, dado el éxito de las hermanas Guerendiain, su buen hacer, su amabilidad, belleza, buen trato y su cuidada cocina, el importante empresario Félix Huarte les sugiere la posibilidad del traslado a un mejor local, dos plantas de 300 metros cuadrados en el paseo de Valencia.  Huarte les ofreció su ayuda, concediéndoles un préstamo sin intereses a pagar a 20 años y les sugirió que el local se llamara, además del Rey Noble “Las Pocholas”, un término utilizado en Pamplona que quiere decir bonita, atractiva y agradable, así debieron ser las hermanas Guerendiain, atractivas, bonitas y agradables, cualidades que nunca perdieron. En 1938 nace “Las Pocholas, Hostal del Rey Noble”, con tanto éxito que a la inauguración asistió nada menos que Perico Chicote, lo que aumentaría el éxito de su empresa. Quizá, en mi opinión, si la fecha de inauguración fue en 1938, aún no había acabado la Guerra Civil, me resulta difícil pensar que Chicote pudo venir a Pamplona en esas fechas, ya que debía de estar en el ocupado Madrid, quizá fuera más tarde. ¿Quizá fue posterior la venida de Chicote? ¿O quizá la adecuación del local retrasó la inauguración?

 Aunque en Pamplona la Guerra civil no tenía frente, no deja de resultar audaz abrir un restaurante de categoría en esa fecha, lo que dice mucho del afán emprendedor de las hermanas. El local fue bendecido por el obispo de Pamplona, Monseñor Olaetxea. El pronto éxito y la cuidada clientela hace pensar en el apoyo de importantes empresarios que confiaban en su capacidad y en su buen hacer, como Félix Huarte, muy asentado en Madrid, Daniel Taberna, empresario importante o Estanis Aranzadi, dueño de l editorial de su nombre, que aportarían numerosos clientes a “Las Pocholas”.

Nos planteamos cómo eran las chicas Guerendiain para tal éxito y lo decimos en plural porque parece que todas ellas debieron tener valores y cualidades comunes, tal vez no sea importante individualizarlas. En primer lugar, la lealtad, para obedecer el consejo de su madre y no separarse nunca, renunciando incluso al matrimonio; y la lealtad con los amigos que les ayudaron. Su laboriosidad, ya que ellas estuvieron al frente de todo sin escatimar esfuerzo y en su empresa dieron trabajo a más de 300 personas, cifra que se ampliaba en sanfermines. Inteligencia, para llevar a cabo una gran obra desde unos orígenes precarios en un caserío. Espíritu familiar, se distribuían el trabajo siendo cada una responsable de un parte del negocio.  Religiosidad, eran muy creyentes, iban a misa todos los días y rezaba el rosario en la iglesia. Caritativas, llevaban comida a presos después de la guerra. Tenían afán de crecimiento, incorporaban nuevas recetas y estaban abiertas a las novedades. Cuidaban las formas que consideraban necesarias para hacer único su restaurant. Eran atractivas y agradables desde la juventud hasta la casi vejez Y tenían sana ambición y afán de superación. Veamos.

El proyecto fue encargado a un buen arquitecto, Joaquin Zarranz; los muebles y los tresillos del mejor fabricante de Pamplona, Ezcurdia; el mobiliario de los lavabos estaba pintado a mano por un pintor d Madrid; en las paredes colgaban cuadros de  Gaspar Montes Iturrioz; los exquisitos manjares eran servidos por chicas con uniforme negro, delantal blanco y cofia, y los comensales lo hacían en mesas con manteles blancos de hilo y cubiertos de plata. Juzgaremos que la puesta en marcha de Las Pocholas desde su inauguración apostaba por ser, un sitio de referencia. Pronto se convirtió en una visita obligada para los gourmets. En esta publicación, que incorpora la carta de1960, podemos ver, junto a los guisos típico navarros como la sopa de gallina, las magras con tomate, cordero en chilindrón, otras nuevas como el gazpacho andaluz, vol au vent de ave, pimientos rellenos, langosta a la parrilla, ajoarriero con langosta o lenguado meniere. Los precioso oscilaban desde 9oo a 1900 pts. en 1960.

Hablar de los clientes que pasaron por Las Pocholas no llevaría espacio, citaremos a alguno como Jacquelyne Kénnedi, Orson Wels, José Ortega y Gasset, Eugenio DÓrs Carlos Jiménez Díaz, Gregorio Marañón, Enrique de Orleans, Ava Gardner, Carlton Heston, Fabiola y Balduino de Bélgica, José María Escrivá de Balaguer y un amplio etcétera.

En cuanto a su rentabilidad, las cifras que aporta la publicación dan fe de su éxito: Como muestra, 2.170290 se recaudaron en sanfermines de 1971 y 4.148776 pts. en 1975.  Fue un negocio rentable, además de un acierto de postín de unas sabias empresarias que amaban lo que hacían.   Las Pocholas cerró en el año 2000.El local es ahora una chocolatería. El hotel La Perla las continúa en la Plaza del Castillo.

Las Pocholas, es una interesante publicación que aconsejo a los estudiosos del emprendimiento en Pamplona en el siglo XX, a los interesados en la gastronomía, a las mujeres que se preocupan en estudiar la historia de las mujeres y sus aportaciones, a los sibaritas, a los que quieren recordar las empresas mejores de esta tierra y a los que recordamos haber degustado en ocasiones especiales la excelencia de sus fogones y no queremos olvidarlas. La publicación incorpora numerosas fotografías.

martes, 29 de septiembre de 2026

RÍO ARGA



 Extrañábame yo de que en este 50 centenario de Río Arga me citen con un poema, no es lo que desde 1989 suelen hacer. Me he acercado a la Biblioteca General para curiosear antes de que mañana acabe la muestra y efectivamente me citan. Pero He ahí que me incluyen con un poema, posiblemente el único poema social y viejo que he publicado en mi vida, de hecho, creo que lo había olvidado, no sólo por mal poema sino por obsoleto, tan obsoleto como los poemas vibrantes que escribía y publicaba Arbeloa a favor del Che Guevara y la Revolución, que supongo que ahora no le representarán.

Ignoro el gusto del antólogo o la intencionalidad en este caso de incluir este poema que tampoco hoy me representa y que no obedece a ninguna de las temáticas que me interesan. He tenido que bucear en cuadernos viejos para encontrarlo.
No pienso entrar en polémicas. Punto final.
Dicho esto, como muestra un botón, subo el poema al blog para que entiendan de qué hablo.
Y me alegro de la vitalidad de la revista

CREDO

 

 

 Creo en el ser humano

frágil y poderoso

temporero caduco de esta tierra

Creo en él y en sus hijos

en su cuerpo capaz d bipartirse

en el cegador peso

de su cabezá agil

en su airado buscar a través de los siglos.

Creo en el cielo que inventan nuestras manos

nuestros brazos de pan

gozoso pan, inútil pan inútil

y en el mundo que nos obliga a ser

arrojadiza fuerza

caída de la nada

a la nada impelida

!Que plenitud(sainete)

el paso hacia la vida

Creo el desvalimiento

de saberse tan muerte.

Creo que estoy de pie (o de cabeza)

que nadie ha de venir

que lo que fui o que soy es mío, es nuestros

Creo en la rebeldía

de los santos, los inocentes santos

las fresas de la carne

la fuerza del espíritu.

Me mojo en los plurales

me quemo con las lágrimas

y creo en el amor

vibrante y subversivo.

Quiero creer mi mentoroso clavo

Ahora

 y en la hora que se apague

mi tiempo imperdurable y mi palabra

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

UNA GENERACIÓN DE MÉRITO

 

UNA GENERACIÓN DE MÉRITO


Escribo en el recuerdo y homenaje a la prestigiosa arqueóloga María Ángeles Mezquiriz, nacida en Falces, Navarra, el 1 febrero de 1929 y fallecida en Pamplona el 11 de junio de 2026. Especializada en arqueología romana, fue la primera directora del Museo de Navarra, desde 1987 a 1988 y presidenta desde 1974 a 1985 de la Comisión de Excavaciones y Arqueología de la Institución Príncipe de Viana. Era licenciada en Filosofía y Letras, sección de Historia por la Universidad de Zaragoza, desde 1951,  alcanzando el doctorado en 1957.

Hasta ahora la mayoría de mis seguimientos se han referido a las mujeres escritoras o profesionales desde la Edad Media a la Edad de Plata, dado que mi interés estaba en aquellas mujeres que cuyas publicaciones nos habían sido desconocidas o mal interpretadas. El rescate de algunas de las publicaciones aparecidas desde 1978. que es lo que me propuse, me ha conducido a algo que inicialmente no pretendí: seguir el hilo que nos conduce hasta el presente de la historia de la incorporación de la mujer al mundo universitario, intelectual y creativo y, en alguna forma, a la inclusión en el mundo profesional. Si no he incluido en el blog el mundo científico, es porque no tengo base científica para juzgar los avances de las aportaciones de las científicas, cosa que sí tengo, me atrevo a decir, para las aportaciones en el arte y en las letras.

No voy de momento a hacer repaso del presente, consolidada hoy la presencia femenina en todos los campos. El interés que me surge, porque desconozco si hay publicaciones rigurosas sobre el tema, es qué pasó con la lenta incorporación de las mujeres después de 1939 y qué número de ellas sorteó los prejuicios y dificultades de la época y fue accediendo al mundo intelectual, universitario, creativo, o docente superior.  Conocemos mujeres profesionales que accedieron a las altas o medias instancias culturales, investigadoras y educativas, a las que juzgar desde el punto de vista “femenino” sería minimizarlas. En esa década correspondiente a su juventud, arreciaron las dificultades para ejercer y crecer en cualquier profesión; hubo falta de estímulos sociales ante un giro político que no consideraba prioritario los estudios superiores ni la profesionalidad de la mujer. Se cerraron algunas oposiciones relacionadas con el Derecho, como Notarías, Registros y Cuerpo diplomático. Algunas mujeres que estudiaron carreras universitarias se incorporaron a la docencia en Institutos de Enseñanza Media y colegios particulares, nutriendo cátedras en toda España, tanto de Ciencias como de Letras. Nuevamente una de las salidas de la mujer fue la docencia. Fue una generación de mérito a la que recordar.

 Hemos intentado añadir la nómina de mujeres notables a la crítica llama “niños de la guerra”, chicas nacidas en la década de los 25 a los 39, las que vivieron la guerra civil siendo menores, o nacieron en ella. Las chicas, aunque se ralentizara el mundo cultural en esos años para la mujer, continuaron afluyendo a las universidades. Entre las más reconocidas de esa generación las escritoras Carmen Martín Gaite, nacida en 1925, que estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca, ampliando estudios en Cannes, y que cursó doctorado en la Complutense de Madrid; Josefina Aldecoa, nacida en 1926, estudió Filosofía y Letras y se doctoró en Pedagogía. en la Complutense de Madrid; la directora de cine, Josefina Molina (nacida en 1936) cursó estudios de Ciencias Políticas, y fue la primera mujer diplomada en la Escuela Oficial de Cine; Margarita Salas (1938) estudió Ciencias Químicas e hizo doctorado en la Complutense de Madrid.  Buscando referencias encuentro científicas como Gertrudis de la Fuente (1921) bioquímica,) estudió y se doctoró en de Madrid; Dolores Cabezudo, bioquímica (1935) estudio ciencias Químicas en Zaragoza y realizó su doctorado en Madrid: Esther Tusquets, editora y novelista, nacida en Barcelona en 1936, estudió Historia en las universidades de Barcelona y Madrid; Rosa Regás, nacida  en 1933, estudió filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona. Carmen Laforet, nacida en 1921, empezó lacarrera de Filosofía y Letras en Madriid y en Barcelona, que no terminó.Más cercanas Isabel Baquedano (1929), pintora navarra de Mendavia, estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, fue profesora hasta su jubilación de la Escuuela de Artes y Oficios de Pamplona ; María Luisa Pericot (1931) estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, y presentó en dicha universidad su tesis doctoral de Arqueología, fue profesora de Prehistoria  entre 1962-68 en la Universidad de Navarra; Ana María Navarro(1929) estudió en la Universidad de Zaragoza y se doctoró en la de Madrid, fue profesora en el Instituto de Ciencias de la Educación en la Universidad de Navarra; Isabel Cabanellas, doctora en Bellas Artes por la Complutense de Madrid y el Centro Didáctico Nacional de Florencia, pintora y catedrática de la Universidad Pública de Navarra; Concepción García Gainza (1937) algo más joven, estudió en el Estudio General de Navarra y se doctoró en la Universidad de Zaragoza, fue profesora de Historia del Arte en  la Universidad de Sevilla, Murcia y Navarra y primera catedrática de Arte en la Universidad de España ;

Otras de la misma generación lo alcanzaron méritos sin estudios académicos, como la escritora  catalana Ana María Matute (1925), Premio Cervantes; la novelista santanderina Elena Quiroga (1922) académica de la Lengua;  la poeta barcelonesa Angelina Gatell (1926) participante de la tertulia de la Plaza Mayor de Madrid; la periodista de Alcañiz, Pilar Narvión (1922) subdirectora del periódico Pueblo;  la poeta malageña, Mº Victoria Atencia, (!931) ligada a la revista Caracol; Trina Merceder (1919) poeta directora de la revista Almotamid; la poeta alicantina, Paca Aguirre (1930)Premio Nacional de las Letras Españolas; la pintora navarra Ana María Marín (1933) que estudió en San Sebastián en la Academia de Mariló Lasheras y perteneció a la escuela del Bidasoa. Pero no pretende ésta ser una enumeración exhaustiva.

Ninguna de las arriba citadas lo es por ser mujer, sino por su profesionalidad, todas ellas llevaron su profesión a la excelencia. No obstante, todas ellas tuvieron que ganar espacio en un mundo acotado y  haciéndolo compatible con el plus de las dificultades de su género, unas veces porque la sociedad las minusvaloraba y otras porque la mayoría de ellas tuvo responsabilidades familiares, ya que no renunciaron a tener hijos y una familia estable, aunque no todas lo consiguieran

Es en este contexto de mujeres altamente profesionales en lo suyo, donde   la que esto escribe, incluye a la prestigiosa arqueóloga, Mª Ángeles Mezquiriz. A ella me gustaría dedicarle una próxima entrada.

lunes, 14 de septiembre de 2026

PALABRAS PARA EL CANTO

 




PALABRAS PARA EL CANTO

                                                                          Yo no digo mi canción

                                                                           sino a quien conmigo va.

                                                                                       - Anónimo-

Volver al canto, porque, lo mismo que en el principio de la inteligencia existió el verbo y en el principio de la palabra escrita fue la necesidad de trasmisión, en el principio de la escritura literaria lo fue el canto y la gesta. Cantar. La música es aún antes de conocer la escritura, el canto es anterior. Cantar para acunar a un niño; para invocar al dios desconocido; para conquistar la naturaleza; para amar y llorar; para romper la muerte. Canciones de hombres y de mujeres anónimos que se irían perdiendo, pues antes que lo escrito fue la oralidad. Anónimas eran muchas de las las jarchas andalusíes, mozárabes o hebreas, o las cantigas portuguesas o las cancioncillas castellanas. Cuando la improvisación se fue convirtiendo en oficio de abades y de reyes, cuando los trovadores recogieron los fragmentos anónimos de cantos, quedaron para la posteridad los nombres de los hombres que conocieron el oficio y las letras. Antes de Gutemberg, la difusión de los textos narrativos y poéticos se hacía por vía oral, era una minoría la que tenía acceso a los libros y pocos los diestros en la lectura. Hoy día, que son abundantes los libros poéticos, pero es escasa su lectura, aunque entre los actos culturales se vayan imponiendo los recitales líricos en grupo, vuelvo los ojos a la música primitiva como culto a los trovadores antiguos y a los cantautores, retrocediendo el camino, mitad nuevo, mitad viejo, de las canciones. Y de las danzas.

  Algunos poetas sabios lamentan la posibilidad de la muerte de la poesía y sería por mi parte irrealidad afirmar lo contrario. Por eso, no es melancolía recurrir al canto. Si fue el origen puede seguir siendo una forma posible de conjurar su muerte. Y la nuestra, porque la reflexión y la alegría del canto, aunque a veces sea triste, nos abre la conciencia de que aún estamos vivos para seguir celebrando. Quizá, si el discurso está deteriorado, podamos todavía volver a cantar nanas a los niños, villancicos y salmos a los dioses; odas sencillas ante la magnificencia de una naturaleza que, brava, nos arrolla; cantigas para decir “te quiero, amigo” o “vete”; llorar las pérdidas; acercarse a la muerte.

Volver atrás es casi siempre ir hacia adelante. Afirmarse en el paso. O eso intento. Canciones viejas que suenan incesantes en los oídos porque las bebimos, fresquísimas, al principio del tiempo. Irse esta vez desprendiendo, volver a lo elemental e indispensable para cantar hoy, como hoy se canta, muy por dentro cuando una va pensando, despacito, en silencio, para escapar del ruido. O compartirlas a dos, a tres, a multitudes si es que se logra que algo de lo que uno inventa pueda tener sentido. O para llorar, como dicen las letras de esas inolvidables canciones populares. “Canta y no llores, corazón, no llores”.

Hay también, por qué negarlo, en mis canciones reivindicaciones Ya no es el tiempo de esas canciones de mujer escritas por hombres, que nos escribieron llorando; escribo mis canciones jugando. Yo quisiera darles la vuelta entre comicidad y cierta melancolía: “ No quisieres, hija, marido tomar, para suspirar” Encontrar fuerza para cantar es sacudirse.  El amor y el dolor no merecen la muerte. Son un aprendizaje para el canto, porque cantar es vivir. Vivir dos veces.

 Y celebrar la vida.

(Introdución del poemario Canciones y Guiños de Amiga y Otras Danzas)


 

domingo, 13 de septiembre de 2026

LAS LITERATAS (1)

 


LAS LITERATAS

 

1)    Consideraciones generales. Algunas mujeres decimonónicas y sus publicaciones en prensa.  2) La prensa, base del despertar femenino.

 

 

                                                                       I

 

  Consideraciones generales

 

 La prensa periódica fue uno de los medios utilizados por las escritoras para darse a conocer en el siglo XIX. Con el liberalismo del siglo, se desarrolló el movimiento romántico, y tuvo auge el periodismo literario, y en él las revistas y semanarios femeninos escritos por mujeres para mujeres. Algunas voces de opinión en la prensa del siglo fueron femeninas; mujeres que se dispusieron a aparecer en la vida pública de la letra impresa para escribir sobre modas o sobre una realidad que las marginaba. Importantes y activas en su época, sustentaron, aún temerosas de no ser aceptadas, una opinión publica liderada por mujeres que escribían; las más eran también poetas, ensayistas o novelistas. Sus publicaciones las revistas donde escribieron son inencontrables, eso ha hecho que algunas, , fueran, en la posteridad, olvidadas[1]. Gran parte de las escritoras del siglo hicieron sus primeras armas en medios de comunicación, aventurándose luego a la publicación de poemarios, dramas, ensayos o novelas. Algunas dirigieron sus propios periódicos. Pioneras  en el seguimiento de los estudios académicos de búsqueda catalogación y crítica han sido la investigadora del CSIC Carmen Simón Palmer [2] y la profesora de la Universidad de California Susan Kirkpatrick.[3] Hoy existen en muchas universidades españolas seminarios y publicaciones dedicadas a los estudios de género y las revistas y las colaboraciones femeninas en ellas han merecido importantes artículos y monográficos, entre  los es imprescindible el muy  documentado trabajo de Adolfo Perinat e Isabel Marrades[4] que aporta un seguimiento riguroso y da la extensa lista de revistas de la época y sus peculiaridades. El estudio del contenido de ese tipo de prensa mereció la atención de la catedrática de la Complutense María Pilar Palomo[5], por citar alguna de la ya extensa bibliografía sobre el tema.

Al amparo de la libertad de prensa de 1812 y de “Las Cortes de Cádiz, surgieron en la segunda década del siglo publicaciones femeninas dirigidas por hombres que escribían para mujeres. Beatriz de Cienfuegos[6] , que dirigió y editó en el siglo XVIII el periódico “La Pensadora gaditana” (1763-64), fue el primer nombre de mujer directora de prensa que apareció en España, aunque aún se dude de si “la pensadora” fue mujer o fue un varón que utilizó el seudónimo. Cádiz, cuna del liberalismo, se convirtió en uno de los focos más dinámicos de la época por haber sido la ciudad que acogió las Cortes patriotas en la Guerra de la Independencia contra los franceses, por la proclamación en ella de la Constitución de 1812 y por su actividad portuaria comercial a Hispano América, y con ella la afluencia en la ciudad de comerciantes extranjeros portadores de ideas avanzadas. A principios del siglo, en 1813, con la en febril actividad política y comercial de los diputados y comerciantes se había publicado “El amigo de las damas.

Un año después, en 1814, al quedar abolida la Constitución de 1812, y con ella todas las leyes que de ella emanaban como la libertad de imprenta, la actividad editorial se paralizó. Fueron clausuradas las publicaciones con el absolutismo, pero el pulso del rey con los liberales inclinó la balanza al lado de éstos y nuevamente volvió a estar vigente la ley de libertad de prensa, por lo que durante el Trienio Liberal (1820-23) la actividad editora reapareció. Se editó en 1821 El bello sexo y en 1822 el Periódico de las damas, que siguieron la línea de los semanarios Le Journal des dames y del inglés Lady´s Magazine. Cuando en 1923, tras tres años de liberalismo se vuelva a instaurar el absolutismo, desaparecerán nuevamente las publicaciones femeninas hasta después de 1833, fecha de la muerte de Fernando VII.

 No por ello durante la Década Ominosa, las mujeres españolas dejaron de tener actividad, aunque soterrada debido a las políticas represivas fernandinas. La implantación nuevamente del absolutismo ralentizó, pero no pudo anular el impulso femenino de conspiración y de participación cívica y política y el liberalismo tuvo su mártir heroína[7]  en la granadina Mariana Pineda, mujer liberal que fue ajusticiada en 1831 por participar en una conspiración contra la Corona. Gran parte de las escritoras de las que vamos a hablar pertenecen socialmente al liberalismo y muchas de ellas fueron hijas o nietas de militares liberales represaliados. En la regencia de Cristina de Borbón[8] (1833-40) y del General Espartero (1840-43) volvieron a proliferar nuevamente las publicaciones, en 1833 nace en Madrid El correo de la Moda, en 1837 La espigadera, en 1840 La Mariposa, y La Moda, pero fue en la cuarta década, bajo el reinado de Isabel II[9] , estando en el poder los liberales moderados, cuando proliferaron. El florecimiento de la prensa va a estar siempre unido al triunfo de las ideas liberales.

España, siguiendo el signo del liberalismo moderado, facilitó, dentro de orden controlado, la participación y el avance femenino del siglo anterior, ya que no se quería quedar al margen de Europa y tanto en Europa y América estaban surgiendo conocidas  mujeres escritoras, algunas de ellas de importancia, como las inglesas Ana, Charlotte y Émily Bronte o Mary Shelley; la norteamericana  Harriet Beecher Stove o las francesas  Géorge Sand, seudónimo de Amandin Aurora Dupin o Madame Staël, seudónimo de  Anne Louise Germaina Necker.

 Las escritoras españolas no sufrieron rechazo de los poderes constituidos, eran apoyadas en cuanto consolidaban las ideas del poder establecido, y algunas llegaron a ser figuras insignes que escribían en periódicos y revistas. Fernán Caballero, Concepción Arenal, Carolina Coronado, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Rosalía de Castro o Emilia Pardo Bazán trascendieron su siglo y perduraron, todas escribieron también en los medios de comunicación. Fue un fenómeno nuevo la incipiente incorporación femenina a la vida cultural a través de los medios de comunicación.

 

 

                                               

    II         

    Algunas mujeres decimonónicas y sus publicaciones en prensa.

 

 

        

Nacidas en el primer cuarto o primera mitad del siglo, las primeras mujeres que han pasado a la Historia de la literatura, fueron poetas, novelistas o ensayistas, que siguieron manteniendo tertulias y, lo que fue nuevo en del siglo XIX, aparecieron en diarios o semanarios. De carácter conservador, a caballo entre dos siglos, mantenía una de las tertulias más importante de Cádiz. Frasquita Larrea[10] ; ella y su marido, Juan Nicolás Böhl de Faber, mantuvieron en El Mercurio Gaditano una polémica con Alcalá Galiano y Moro sobre el Romanticismo[11]. De signo contrario era la tertulia liberal de la Margarita Pérez de Morla[12] que, si bien no escribió en prensa, siguiendo las líneas de las tertulianas del siglo XVIII recibió a las más importantes personalidades liberales y se la considera impulsora de la revista El Pensil gaditano y El pensil Ibérico (1856-57) de corte fourerista y feminista. Cecilia Böhl de Faber,[13] hija de Frasquita Larrea, novelista y cuentista afamada de signo conservador, firmó con el seudónimo de Fernán Caballero y fue colaboradora en La Bética, la España literaria, revista de Ciencias, Literatura y Artes, La verdad Católica, El Ateneo, El gran mundo, Semanario Pintoresco Español, El correo de la moda, Álbum de Señoritas, Álbum Cubano y ensayista, reformista social y pensadora, Concepción Arenal[14], a quien Elena Catena llama progresista romántica[15], se inició  con colaboraciones en el periódico progresista La Iberia  y ejerció el periodismo por afán de servicio público utilizándolo como vehículo de su reformismo social, tanto en temas relacionados con educación como los relativos a la política penitenciaria o la beneficencia; fundó el quincenal La Voz de la caridad, órgano oficial de la Asociación General de la Reforma Penitenciaria.[16]Gertrudis  Gómez de Avellaneda, de Cuba entonces provincia española, poeta y novelista cuya candidatura fue presentada a la RAE sin éxito, inició sus colaboraciones periodísticas en el periódico La aureola bajo el seudónimo de “La Peregrina”, escribió tanto en los medios como obras de género dramático, poemas y novelas; dirigió El Álbum de las Damas y El Álbum cubano de lo Bueno y lo Bello” y colaboró en El Correo de la moda, Álbum de la mujer. La Avellaneda fue una de las valedoras de (XX) a la que publicó poemas y prosas, ya que además de amiga, como ella defendió el derecho femenino a la ilustración. Escribió la novela abolicionista “Sab,[17]antes que se publicara La Cabaña del Tío Tom[18] de la escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe. Abolicionista como Avellaneda fue la poeta romántica notable y reconocida, Carolina Coronado[19], que escribió en La España, La Luneta, La Discusión, La Ilustración, Semanario Pintoresco Español, El Correo de la Moda, Museo de las familias, Álbum Iberoamericano, Entreacto. Librepensadora y rupturista Rosario de Acuña, escribió en La Ilustración Española y Americana, La Iberia, El Imparcial, Los dominicales de libre pensamiento, El Internacional y otros   periódicos liberales. Conforme el siglo avanza, alguna las escritoras tuvieron peso literario y algunas se consagraron. Rosalía de Castro, es considerada por la crítica una de las representantes más preclara del romanticismo español; sus colaboraciones salieron del ámbito nacional y publicó en El Mercurio de Chile, El Álbum de la mujer de Méjico, Revista Filipina, Las Novedades, Caras y Caretas y La Nación de Buenos Aires Revista ilustrada de Nueva York, Diario de la Marina de la Habana y otros muy bien acogidos por la emigración gallega en América. Emilia Pardo Bazán[20],  ha pasado a la posteridad como una de los más grandes novelistas del siglo. Educada en libertad por una familia lectora y aristocrática, personalidad arrolladora, ejerció el periodismo por exceso, porque estaba sobrada y pudo y quiso divulgar sus ideas en un constante aprendizaje propio y a su servicio y el de los demás, pues tuvo conciencia profesional de escritora, divulgando sus conocimientos en novelas, artículos, ensayos y conferencias; fue muy activa en la defensa de la mujer y sus derechos, introductora del naturalismo y primera mujer catedrática. Iniciada a los 25 años en la revista “La Ciencia compostelana”, fue la primera mujer corresponsal de prensa en el extranjero, destacada en Roma por “El Imparcial” y en París para “La España Moderna” de navarro Lázaro Galdiano[21]; amén de que llegó a dirigir la revista “Nuevo teatro y “Nuevo teatro crítico “(1891) “La ilustración artística” y “La Ilustración Española. Posteriormente en los albores del siglo XX, Carmen de Burgos, Colombina[22] fue la primera mujer que ejerció como periodista profesional y una de las dos mujeres en ser admitidas en la Asociación de la Prensa. Las redactoras mujeres que, como ella, además con ello se ganaban el sustento o lo intentaban, fueron más habituales a principios de siglo XX.

 Las colaboraciones de mujer de peso en la prensa diaria no dejaron de ser una excepción, más frecuentes fueron las aparecidas en revistas femeninas El grupo de las insignes citadas, que han permanecido en el tiempo, se amplió en el siglo con la nómina de otras que son hoy menos conocidas y que empezaron como escritoras de poesía o novelas por entregas en las revistas. Muchas de las autoras dejaron los álbumes románticos para abrirse a la sociedad a través de las revistas y hacer compatible su vocación literaria con cumplir con sus obligaciones familiares, que es lo que la sociedad esperaba de ellas: ser  el ángel del hogar que no eludía sus labores de género y que daba importancia a valores muy femeninos, siendo “la violeta” humilde  frente al esplendor altivo y bello de la rosa, argumento de muchos de sus prosas o poemas. Eso no invalida un pensamiento casi general a favor del progreso social femenino, de las que ellas fueron también protagonistas. Las literatas de mediados de siglo, entre  desplegaron un activismo notable e inauguraron la intrahistoria femenina en los medios de comunicación de masas escribiendo en los semanarios hechos ad hoc para sus compañeras de sexo. Intrahistoria entendida en sentido unamuniano: un fondo que sujeta y hace surgir las figuras emergentes, sin cuya base social pudieran no haber emergido. Algunas de aquellas mujeres pioneras de la base todavía firmaban con los apellidos maritales añadidos al suyo; otras escribieron bajo seudónimo, pues tuvieron miedo al rechazo social, o a que las trataran de marisabidillas, ya que, entre los valores sociales imprescindibles, se exigían a la mujer, la modestia, la humildad, y también la laboriosidad y la moral católica. Hasta entrado el siglo XX, por todas esas causas y por el miedo a ser menospreciadas, algunas escritoras ocultaron su nombre o lo hicieron acompañar por el de sus maridos.

. Fue en las décadas de 1840 y 1850, coincidiendo con el reinado de Isabel II, cuando abundaron las revistas, generalmente de vida efímera, dedicadas a la mujer, algunas dirigidas por ellas o escritas para ellas, por toda la geografía española.  En el decenio de 1845 a 55 , las revistas más conocidas eran las de las capitales grandes: El Tocador (1844- 45) El Defensor del Bello sexo (1885) La elegancia, La Luna (1848)El Correo de la Moda (1851) Gaceta del Bello sexo, Gaceta de las mujeres (Barcelona 1845), Revista de Modas (Madrid 1850), Ellas, Órgano oficial del sexo femenino (Madrid 1851), Gaceta del Bello sexo”( Madrid 1851), La Mujer,  periódico escrito por una selección de señoritas y dedicado a su sexo, subtitulado Periódico defensor y sostenedor de los intereses de su sexo (Madrid 1851-52), El Correo de la moda, Álbum de Señoritas (Madrid  1853);  Es interesante saber que había publicaciones de casi todas las provincias y que las escritoras colaboraban en las de su provincia y en las demás provincias, amparadas por la solidaridad entre mujeres Las revistas de las grandes capitales recogían la aparición de otras, así en la revista La Mujer se daba anuncio de la aparición de El fanal de la mujer en  Logroño  en 1852. Existían revistas por toda la geografía española.

 

                                                       III

La prensa, base del despertar femenino

 

 



[1]Publicaciones anteriores imprescindibles para abordar el tema de la escritura femenina del siglo XIX: Serrano Sanz, Manuel, Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas. Desde el año 1401-1833, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1903-1905; Osorio y Bernard, Manuel, Apuntes para un diccionario de escritoras españolas, siglo XIX, publicado en cinco capítulos en “La España moderna”, Madrid, entre septiembre1889 y mayo 1890,

 2 Simón Palmer, Carmen, Escritoras españolas del siglo XIX. El miedo a la marginación, Alicante, Biblioteca                universitaria; Anales de literatura española ISSN 0212-5889, nº2, 1983, pp 480-490; Escritoras españolas del siglo XIX, Manual bibliográfico, Madrid, Castalia, 1991; Escritoras españolas 1500, 1900, Londres, Biblioteca Nacional, Chadwyck, 1992

[3] Kirpatrik, Susan, Las Románticas, Women Whiters and Subjectivity in Spain,1835-1850 Berkeley, Universidad de California, 1989; Antología Poética de Escritoras del siglo XIX, Madrid, Castalia, 1992

 4 Perinat, Adolfo; y Marrades, María Isabel, Mujer, prensa y sociedad en España 1800-1939, Madrid, Centro de   Investigaciones Sociológicas, 1992

[5]  Las revistas españolas femeninas del siglo XIX, reivindicación, literatura y moda”, Arbor, Ciencia, Pensamiento y Cultura”190 (767): a130, mayo-junio 2014

[6]     Existió un amplio debate sobre el tema, se desconoce la personalidad real de Beatriz de Cienfuegos y su sexo, que parece dudoso que una mujer pudiera conseguir por ella misma los permisos de edición

[7] Inmortalizada por Federico García Lorca en la obra de teatro en verso, Mariana Pineda, estrenada en el teatro Goya   de Barcelona en 1827 y protagonizada por Margarita Xirgú

[8] Septiembre 1933- octubre 1840

[9] 1843-1868

[10]   Francisca Javiera Ruiz de Larrea y Aherán (Cádiz 1775 - Puerto de Santa María 1838)

[11]   “El Mercurio Gaditano”, el debate se prolonga desde 1817 hasta 1820.

[12]   Nacida en Jerez de la Frontera 1790, amiga de Madame Staël

[13]   Morges, Suiza 1796, Sevilla 1877, 1820

[14]   Ponte, Ferrol 1820-1893,

[15]   “Concepción Arenal, Progresista romántica” en Escritoras Románticas Españolas, pp. 197-206

[16]   La revista empieza en 1871. La catedrática Ana Caballé acaba de editar sobre Arenal una excelente biografía; Concepción Arenal y su sombra, Barcelona, Taurus, 2018

[17]   1841

[18]   1852

[19]   Carolina Coronado y Romero de Tejada (Almendralejo, Badajoz 1820, Lisboa 1911) 

[20]   La Coruña 1851, Madrid 1921

[21]   Beire, Navarra 1872- Madrid 1947. Empresario. Coleccionista. Fundador de periódicos, entre ellos La España Moderna (1889-1914) prestigiosa revista en cuyas páginas se abordó la llamada “Cuestión femenina”. Recogió colaboraciones internacionales y de destacados miembros de la generación del 98 y de miembros de la ILE.

[22]   Carmen de Burgos y Seguí, “Colombina” (Almería 1867, Madrid 1931). Publicó sus primeros artículos en la revista de su marido Almería Bufa, posteriormente en 1902 inicia una carrera periodística prolífica en El globo, Diario Universal, La Revista Universal, La Correspondencia del Español, ABC, Tribuna Pedagógica y La Educación fue redactora de El Heraldo y Nuevo Mundo de Madrid, pero su vida profesional ya es en inicios del siglo XX.

martes, 8 de septiembre de 2026

 MEMORIA DEL IV CENTENARIO DE FRAY PEDRO MALON DE CHAIDE , 1989

 


El compromiso de su ciudad natal

 

La Muerte de Fray Pedro Malón, en este 400 aniversario, movió a las autoridades municipales a crear una comisión plural de cascantinos que se responsabilizasen de que el IV Centenario, como los anteriores, pusiera de relieve la figura de ese hijo ilustre, agustino, predicador, literato insigne, defensor del castellano y figura señera de nuestra mejor literatura áurea. La Comisión Organizadora, además de buscar el reconocimiento por otro parte ya consagrado entre los estudiosos, ponía interés en la apuesta por la divulgación de la obra y la figura entre sus propios paisanos. Quería poner a disposición de los cascantinos los caminos que hicieran posible la proximidad a su personalidad y a su época, de una manera sencilla pero no exenta de rigor. La Comisión de este IV Centenario estuvo compuesta por el Alcalde José Gómara, los concejales Juan Rueda y Miguel Burgos, los pintores Jesús Lapuerta, y Javier Hernández, el director del centro C.P.D José Antonio Alonso, el párroco D Agustín Villanueva, el maestro Rafael Villafranca y la que esto escribe. La presentación ante los medios se hizo en la Casa Consistorial y fue recogida con mucha ilusión y reseñada entre otros por “Diario de Navarra” el lunes 4- diciembre de 1989. También por TVE.

 

Se anunciaba en rueda de prensa el programa con los actos y las fechas de las convocatorias que Se iniciarían   en breve con un recital de poesía del XVI teatralizado, a cargo de la Escuela Navarra de Teatro y la Coral de Cámara de Pamplona en la Iglesia de Santa María de la Victoria. Continuaría en Febrero en la Casa de Cultura del siguiente año con una semana de mesas redondas y conferencias a cargo de profesores de universidades y estudiosos del tema; la actuación del Orfeón Pamplonés en la Parroquia de la Asunción, y una misa solemne oficiada por el Arzobispo de Pamplona José María Cirarda. Los actos se clausurarían el día de la Virgen del Romero, en las fiestas patronales de Septiembre, con la inauguración de un monumento a Fray Pedro.

 

Todos os actos transcurrieron tal y como se había previsto, siendo constatable el número de personas que acudieron a ellos, a pesar de la dificultad añadida de la altura intelectual de los ponentes y las actuaciones. Importante fue la categoría de los participantes en las conferencias y actos La recepción fue realmente muy importante.

 

En Diciembre la Junta directiva cambió de presidencia y el alcalde José Gómara que fue sustituido por un nuevo alcalde, Francisco Sola.

 

Actos de Diciembre

 

El 10 de diciembre la Escuela Navarra de Teatro con guion de Juan Carlos Múgica y dirección del mismo y de Javier Pérez Eguaras puso en escena “Prosas con versos para un arrebato”, basado en “La Conversión de la Magdalena “con textos de Malón, Boscán, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Garcilaso, Fray Luis de León etc. La Coral de Cámara puso a la teatralización música y voces de textos de Juan de la Encina, Manuel Machado, J Vázquez, F Navarro, F Guerrero, C. de Morales, H Eslava y F Luis de Vitoria. Amablemente cedida por el sacerdote D José Verga, la Iglesia recoge la prensa” tuvo que cerrar sus puertas tras coger a un millar de personas”

 

Actos de Febrero

 

El 11 de Febrero de 1990s el alcalde Francisco Sola reanudó los actos como estaba previsto. Se reiniciaron con la inauguración de una exposición bibliográfica generosamente cedida y comisariada por el cascantino D Alfonso Fernández del Ateneo de Zaragoza, con el título de “Catálogo de una Exposición Bibliográfica y Numismática”. Se tuvo la oportunidad de poder contemplar primeras y segundas ediciones o ediciones facsímiles de literatura mística o ascética de Abas y Nicolau, San Agustín, Fray Luis de Alarcón, Fray Cristobal de Fonseca, Fray Luis de León, Fray Pedro Malón de Chaide, Alonso de Orozco, Miguel Salón y Pedro de Vega. Incluía el Catálogo una bibliografía exhaustiva de Malón de Chaide y una exposición de monedas ibéricas e ibero romanas, con muestra y descripción bibliográfica de la numismática de Cascante. Intervinieron en el acto D Alfonso Fernández, D José Antonio Sánchez, D Fernando Solsona del Ateneo de Zaragoza y D. Juan Ignacio Fernández Marco, jesuita, autor de rigurosas publicaciones sobre la Historia de Cascante y profesor de la Universidad de Deusto. El Catálogo fue muy apreciado por especialistas.

 

 13 de Febrero de 1990 : El ponente fue D José María Corella, hijo de cascantina y autor   de   estudios sobre   Literatura Navarra. la conferencia tuvo como título “Navarra en tiempos de Malón de Chaide”, acompañándole en la mesa de presidencia los concejales José Gómara y Juan Rueda.

 

 15 de Febrero de 1990 Conferencia del Padre D Isidro de la Viuda Díez, investigador especialista de la orden agustiniana. Versó sobre “Fray Pedro Malón de Chaide, figura destacada de la espiritualidad agustiniana”, acompañándole en la mesa el P agustino Isaac González de Calahorra, el párroco Agustín Villanueva, el alcalde Francisco Sola y el concejal José Gómara.

 

16 de Febrero, Conferencia del P jesuita Juan Ignacio Fernández Marco: Malón de Chaide en el S. XVI cascantino. Interesante conferencia que situó a fray Pedro en el contexto de su ciudad natal                      

 

17 de febrero de 1990 Mesa redonda presidido por el concejal juan Rueda, con las intervenciones de:

  D. Ángel Aguirre Baztán, Catedrático de la Universidad de Barcelona,

Ignacio Arellano, profesor titular de Literatura Española del Siglo de Oro de la Universidad de Navarra

D Fernando González Ollé, Catedrático de Historia de la Lengua Española Universidad de Navarra

 Académico correspondiente de la Real Academia Española, autor de varias monografías sobre lengua y Literatura de Navarra

D Isidro de la Viuda Díez, investigador especialista de la orden agustiniana y primer Consejero Provincial de los agustinos de Castilla

D Francisco Ynduráin, Catedrático de Literatura Española de las Universidades de Zaragoza y Madrid. Ex Rector de la Universidad Menendez y Pelayo.

Moderó la mesa la que esto escribe.

 

Todas las conferencias tuvieron plena asistencia. La mesa despertó gran expectación, dado la altura académica de los participantes, hubo que poner sillas y muchos asistentes permanecieron de pie. Los organizadores vieron confirmada la apuesta de que es posible el alto nivel, los ciudadanos son conscientes y lo agradecen. La que esto escribe agradece a todos los ponentes el haberlo hecho posible y a los asistentes el haberlo apoyado.

 

Actos de Septiembre

 

 

El día de la Virgen del Romero de ese año 1990, iban a clausurarse los actos. La misa solemne fue celebrada ir el P Isidro de la Viuda y ocho con celebrantes. Como todos los años, la Iglesia del Romero estaba a rebosar. Junto con las autoridades locales se hicieron presentes el presidente del Parlamento de Navarra, Javier Gómara y el consejero de Cultura, Román Felones. Acompañó el acto la Coral de Ablitas. El sermón glosó la figura de Malón.

 

La ceremonia inauguración de la escultura tuvo lugar a continuación de la misa, en la explanada llena de alegría y reencuentro. La figura representa a Malón, en actitud andariega, obra del escultor cascan tino Manuel Clemente Ochoa. El texto, un soneto en bronce a sus pies, es mío.  El banco de piedra donde se alza obra de la arquitecto Dña.  Inmaculada Jiménez Caballero.

Acompañaban al acto el alcalde D Francisco Sola y los alcaldes vecinos de Monteagudo, Barillas, Ablitas y Murchante, miembros del patronato de la Fundación Fuentes Dutor, el consejero de cultura del Gobierno de Navarra

Intervino el Concejal de Cultura D Juan Rueda, en nombre de Cascante; D Fernando Fuentes Dutor, Vicepresidente de la Fundación Fuentes Dutor cuyo mecenazgo patrocinó el acto; D Clemente Ochoa, autor benéfico de la escultura; yo misma, autora del poema que yace a sus pies; D Román Felones, Consejero de Cultura; D Javier Gómara, Presidente del Parlamento de Navarra, y el Alcalde de Cascante, D Francisco Sola que cortó la cinta dando por inaugurado el monumento.

 

“Un pueblo que honra a sus hijos, se honra a sí mismo” Dijo alguno de ellos.

 

Fray Pedro Malón de Chaide, patrimonio

 

El Ayuntamiento de Cascante y su Alcalde José Gómara, que formó parte entonces de la Comisión organizadora del IV Centenario recoge esta celebración del 425 aniversario, llevada a buen término con la colaboración de la Asociación Cultural Amigos de Cascante, Vicus, presidida por Santiago Rueda. Si de aquella efeméride quedó la figura recobrada de Fray Pedro en bronce, y un programa de actos importante con figuras de primera magnitud en este 25 Aniversario del Centenario hemos acercado la obra del cascantino con la publicación “La Conversión de la Madalena”, en la mejor edición crítica hasta la fecha. Son suus autores Ignacio Arellano, Jordi Aladro y Carlos Mata Indurán, de la Universidad de Navarra y la de California y  A ello se suma este e estudio divulgativo “El Amor Divino y Humano en Fray Pedro Malón de Chaide”, que es un trabajo divulgativo y clarificador. Alfonso Fernández, comisario entonces de la Exposición Bibliográfica y responsable del “Catálogo “cierra el círculo de ese 425 Centenario con una puesta al día rigurosa y amena de Amor en Fray Pedro