Abro los brazos en la Plaza de Cuzco
soy un cóndor
no veo a Huáscar
ni Atahualpa
no soy Huayna Cápac
ni doña Inés Yupanqui
ni el inca Garcilaso
ni Pizarro
ni Almagro
no oigo ruido de espadas
en el Tahuantinsuyo.
La catedral barroca
la iglesia Jesuítica
sus genealogías
los ángeles, los arcángeles, sus atavíos.
Nada de lo que fue me perteneceDulces mujeres venden sus mercancías
viajes a Machu-Pichu, al Valle sagrado y a Ollantaytambo
les compro una chacana, la Cruz del Sur
un medallón de plata y piedras duras.
Me empino
Es la última vez, me digo
que estaré aquí.
El cielo se ve cerca
A más de 3000 metros
pareciera que toco desde el suelo de piedra
cúmulos que se enredan.
Quisiera ser un cóndor
un ángel, o un arcángel.
Soy la mujer que vuelve otra vez desde España
la que de punta a punta abre los brazos
y ve volar la vida
como pasan las nubes
rauda
en la Plaza de Armas del ombligo del mundo