jueves, 29 de enero de 2026

LA IA SE EQUIVOCA

 No sé quien le ha dicho a la IA que mi blog Visiones Literarias ya está clausurado, yo sigo introduciendo textos con asiduidad

Ayer, al abrir mi blog y no conseguirlo, busqué por otra entrada y me encontré que eso decía la IA, que un día existió ese blog pero que estaba ya clausurado

!!! Eh, IA, sigo viva y escribiendo !!!


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viernes, 23 de enero de 2026

ANA SANRO; SEMBRAD PALABRAS ( III)

 Quisiera en esta tercera entrada volver a reiterar la capacidad de síntesis de la autora, ya que se está refiriendo a una época rica en personalidades y en acontecimientos culturales en los que la mujer se integra. Representa esa “Edad de Plata”, donde el protagonismo es compartido por una minoría privilegia de de mujeres   intelectuales y creativas, que se irá completando con la participación más amplia de colectivos sociales y políticos, de derechas, de centro y de izquierdas, encabezados por mujeres de una altura intelectual y fuerte presencia pública.

Son voces diversas en un mundo que ha sido entreabierto por las mujeres de segundo tercio del siglo XIX, revalidado por las escritoras de finales del siglo y que se va a continuar al inicios del XX con Carmen de Burgos, “Colombina”, y María Lejárraga, dos de las más reconocidas en la actualidad, aunque María Legárraga fuera en su época “una mujer en la sombra” ,en palabras de Antonina Rodrigo, oculta en la firma de su marido, Gregorio Martínez Sierra, a quien cedió el protagonismo,  y Carmen de Burgos una de las mujeres de más presencia pública de su tiempo.

Ambas escritoras fueron maestras. A través de la carrera de Magisterio, algunas mujeres sortearon las dificultades para acceder a la universidad, como lo hizo María de Maeztu, maestra, tras cursar Filosofía en la Universidad de Salamanca y licenciarse en Madrid. Para quien esto escribe una de las más importantes protagonistas del crecimiento social e intelectual de la mujer. Si la abogada Clara Campoamor abre el camino a la mujer de la participación política María de Maeztu les facilita el camino del crecimiento intelectual para conseguir la profesionalidad, tener un criterio propio, participar  cívicamente en la sociedad y ser un poco más dueñas de su destino.

 Cuando en 1910 se abrió el acceso de la mujer en la Universidad, algunas mujeres se matriculan en ella, pero las chicas de provincias donde no hay universidad acuden a la de Madrid. En 1914 inaugura una residencia la Institución Teresiana y en 1915 se abre en Madrid, bajo la responsabilidad de la Junta de Ampliación de Estudios de la Institución Libre de Enseñanza, también responsable de La Residencia de Estudiantes, La Residencia de Señoritas, dirigida por María de Maeztu. A la Residencia de Señoritas acudieron jóvenes que querían estudiar en un ambiente propicio. Inicialmente se matriculaban en  Magisterio o estudiaban  cultura general y poco a poco se llenó de chicas matriculadas en estudios universitarios, Filosofía y Letras, Derecho, Química, Farmacia o Medicina, apoyadas por actos y cursos organizados en la Residencia, el laboratorio Foster de Química y la biblioteca, la práctica de deportes, actos sociales, conferencias y la colaboración del Instituto Internacional. Las salidas al extranjero y las colaboraciones con el Instituto internacional les proporcionaron estancias en Europa o en universidades americanas con becas de estudios, eso hizo que las estudiantes  dominaran idiomas, inglés, francés y alemán. Las cartas publicadas de María de Maeztu con los padres de las alumnas, muestran que en casi todos los casos la preocupación paterna por el aprovechamiento de sus hijas, son los padres en muchos casos los que insta a que sus hijas estudien carreras superiores, otras veces son las chicas las que querían ser licenciadas. La lectura de las cartas cruzadas con la directora demuestra que no es solo cosa de reivindicación de mujeres, es el impulso colectivo social de una clase media con afán ilustrado. Los nombres de las alumnas forman una pléyade de mujeres que posteriormente destacarán tanto en la docencia como en la política. Aporto algún juico mío al reseñarlo.

Maeztu se implicará en la creación del Lyceum Club, en 1926, asociación de mujeres profesionales, creativas o con inquietud de aprender lo que su educación femenina les había negado. Era de clase alta y media, por su edad muchas estaban casadas. Entre las liceístas Carmen Baroja y Encarnación Aragoneses, y entre las profesionales y creadoras Maruja Mallo, Ernestina de Champorcin, Clara Campoamor, Pilar de Valderrama, Ángeles Sants. Victoria Kent y Matilde Huici.

Las dos instituciones se crearon antes de la República, languidecen con la guerra y dándose por finalizadas en 1939. El Lyceum tuvo hasta 1931de presidencia honorífica a la reina Victoria Eugenia. Se considera la primera asociación de mujeres y fue denostado, dice Santos, por la Iglesia católica y las gentes más tradicionales que veían en la asociación un desafío al papel tradicional de la mujer. Si bien la etapa merecería un más largo desarrollo, dado su interés, la extensa bibliografía que publica la autora facilita ampliar lo aportado en este trabajo.

Antes de llegar al advenimiento de la II República, bajo la Dictadura del Miguel Primo de Ribera se creó  el Consejo Consultivo (1927) en el que se nombran 12 mujeres representantes de colectivos, desde los tradicionales a los liberales. Es el reconocimiento de los derechos políticos entre ellas María de Maeztu, directora de la Residencia de Señoritas, Blanca de los Ríos, escritora o María de Echauri, Teresa Luzzati, representante de Acción Católica, Carmen Cuesta, abogada. La mujer podía acceder a ser concejala de ayuntamiento.

Pero es en la República donde las mujeres van a tener mayor protagonismo, también político. La mujer en 1931 podía ser votada, pero no votar. La abogada y diputada del Partido Radical, Clara Campoamor, batalló y ganó como ponente en la Cortes Constituyentes de 1931, no sin dificultades, el voto para la mujer. Hubo mujeres afiliadas a partidos políticos y ya no sólo pudieron ser votadas sino votar. Se considera hoy el logro mayor para las mujeres en la República, no así en su tiempo, Clara Campoamor fue rechazada por los miembros de su propio partido. Perdió el escaño. Surgen en esta época diversas asociaciones de mujeres, Campoamor creó la Unión Republicana Femenina María Lejárraga encabezó la Asociación para la Educación Cívica. Existían otras asociaciones, en 1918 se había creado la Asociación de Mujeres Españolas y La Unión de Mujeres de España, también fue muy numerosa La Acción Católica de la Mujer, Unión Republicana Feminista, Mujeres Contra la Guerra y el Fascismo y otras asociaciones. Los partidos políticos crearon sus propias asociaciones femeninas.

Al ser una época muy rica y estudiada, hay muchos trabajos sobre esta "Edad de Plata" que Santos trae muy sintéticamente en su texto. Pueden ampliarse, ya que “Sembrad Palabras aporta una amplia bibliografía.

Informa de revistas y editoriales donde participan un amplio número de mujeres. Son colaboraciones con artículos de opinión, es también el tiempo de aparición de importantes cabeceras de prensa, tanto en Madrid como en provincias; las mujeres escriben, opinan, crean y algunas se ganan la vida con ello, como Carmen de Burgos, “Colombina” que fue redactora y en el Universal, también en ABC y la primera mujer corresponsal de la guerra, en la guerra con de Marruecos. Otras veces las escritoras adquieren prestigio personal al hacerlo, Rosa Chacel y María Zambrano escribieron en la  revista de Ortega y Gasset, La Revista de Occidente. Josefina Carabias, ejerció la crónica parlamentaria.  Se ponen de moda las colecciones de novela corta. la autora aporta importante información sobre libros, editoriales y bibliotecas, fecha la inauguración del día del libro y de la Feria de Libreo en el Retiro, y de la importancia que la República da al libro del libro, ya que una de cuyas preocupaciones principales fue la educación de las clases populares, enumera  la formación de bibliotecas públicas y María Moliner, la traducción de autores extranjeros, la aparición de las obras de contenido político.

El texto de Ana Santos, y su demostrada pasión y riguroso conocimiento de los libros, nos lleva a recordar a otra autora aragonesa de igual pasión Irene Vallejo y El Infinito en un Junco. Ana Santos parece continuar el devenir  de los libros por España, las bibliotecas, los nombres de las mujeres que los leyeron, los escribieron; los rescata. Una historia reivindicativa por el hecho mismo de recoger a las mujeres en su publicación, porque con los libros se construyó la identidad y la suya es una  identidad de mujer que los leyó, los cuidó, los catalogó. Cada época pasada, para más claridad, salta a otra más cercana, la suya. El texto es ensayo y biografía.

No he hablado yo de esa biografía suya que nos presenta, quizá cuando lo reelabore y lo traiga, añada los rasgos en común de la época vivida, y reflexione sobre la educación sentimental e intelectual  de mujeres que han tenido que superar ideas que le impedían llegar a ser ellas mismas. 

Un buen libro

Blog creación e investigación    https://fueronuntiempo.blogspot

viernes, 16 de enero de 2026

SEMBRAD PALABRAS, premio Espàsa de Ensayo, 2025

 

No es mi propósito resumir el texto de Ana Santos, más bien, por el contrario, invitar a su lectura y divulgación.

 El texto no está estructurado por siglos, pero mis comentarios para mayor claridad mía, se ajustan a la época concreta en que se fueron sucediendo Desde mi punto de vista, al enfocar el siglo XIX, necesitaría el texto unos mínimos datos para fijar las fechas que lo expliquen, pues es un siglo convulso y, entiendo, necesitaría unas fechas para su mejor comprensión.

En trienio liberal (1820-23) Proliferan las publicaciones, pero la libertad de edición acabará con el gobierno de Monarquía Absoluta de Fernando VII (1823-33) volverá a editarse con la regencia de la reina Cristina de Borbón(1833-40) y florecerán bajo el reinado de  Isabel II (1843-69) La evolución política marcará el avance progresista tras la expulsión de la reina y la Revolución Gloriosa (1868)que dará entrada a las preocupaciones pedagógicas del Krausismo y La Institución Libre de Enseñanza (1876 39) y sus instituciones, en el reinado de Alfonso XII (1874-1931)

El siglo XIX representa el auge de la burguesía. El poder económico se extiende y con él el acceso de jóvenes burguesas a la educación, que sigue siendo todavía más lujosa que práctica, como en el siglo precedente. La autora basa la aparición evolutiva de las “sembradoras de palabras” en tres pilares, la educación, la lectura y la escritura. 

Añado mis conclusiones, como pide la autora

 El triunfo español en la guerra de la Independencia, frenó la propuesta de avances educativos de José I Bonaparte, ya que en Francia sí existían liceos donde estudiaban con educación igualitaria las mujeres. En la zona española, la Constitución de Cádiz de 1812, preocupada por la educación pública, olvidó referirse a la educación de la mujer. Era un tema pendiente que las mujeres del siglo XIX reclaman. Sus reivindicaciones pueden seguirse a través de las revistas en las que escriben. Pasarán todavía años, hasta 1857 con la Ley Moyano no se consiguió una enseñanza básica igualitaria, y hasta el siglo XX (1910) no se reconoce a la mujer el acceso a la universidad.

Aunque proliferan los colegios religiosos para la educación de las niñas de poder económico, no asistían las de las clases menos pudientes entre las que había un alto grado de analfabetismo. Santos afirma que el problema educativo seguía manteniendo distintas materias para ambos sexos, supeditado al papel social que se les asignaba. Las mujeres escritoras  intentaron superar esa dificultad de aprendizaje con su propio esfuerzo, leyendo en las bibliotecas familiares, estando al día con las novedades literarias de autores consagrados de las que daban cuenta los periódicos y revistas de la época, asistiendo a teatro y a tertulias y recitales y participando con escritores en revistas literarias donde se iniciaron a las publicaciones propias.

Muy valiosa imprescindible es la aportación de la autora referida a los libros y bibliotecas, y confirma que se consolida la tendencia del siglo XVIII a la bibliofilia y adquisición de libros para formar bibliotecas. Los datos sobre el tema del que Santos informa eran desconocidos para la que esto escribe; por su interés, bien merecerían toda una publicación relativa al mundo del libro del que la autora es experta, dado que ha sido su profesión. Entre lo aportado, lo relativos a la Biblioteca Real Pública, que deja de depender del Gobierno y se convierte en Biblioteca Nacional, el desarrollo de las bibliotecas públicas en provincias y pueblos con fondos provenientes de libros de las desamortizaciones; cita, entre otras, la biblioteca privada de Emilia Pardo Bazán y de Marcelino Menéndez Pelayo. Da cuenta de la creación del cuerpo de Archiveros y Archiveros profesionales.

La creación de revistas en las que las mujeres escriben hace que aparezcan en la vida pública y sus puntos de vista pudieran crear un estado de opinión, es el paso del pensamiento femenino privado a la esfera pública. Escribían opiniones, reseñas, poemas o capítulos de novelas que más tarde se recogían en una publicación en forma de libro.  Isabel II, mujer ella misma. apoyará a las escritoras. A juzgar por algunos escritos por las mujeres en las revistas que ellas mismas dirigieron, y que quien esto escribe ha consultado, si exigieron una educación igualitaria con los varones no fue solamente por estatus social, sino porque la enseñanza recibida no las preparaba para poder ganarse el sustento por sus propios medios. Las oscilaciones políticas podían hacer que una familia pasase del éxito económico a la ruina, y el destino de las mujeres estaba condicionado al de sus padres o maridos. Por el miedo al incierto futuro, si no se casan o su familia viene a menos, algunas intentaron escribir textos educativos para niñas y obras de teatro para ser representadas. Escribir era un prestigio social, siempre que no abandonaran su papel de "ángel del hogar". 

Santos informa de principales las revistas aparecidas y sus directoras entre ellas Gertrudis Gómez de Avellaneda, que dirigió revistas y creó una en Cuba donde participan escritores y escritoras cubanos y españoles. Fue autora de teatro, novelas, cuentos y poesía y se presentó  su candidatura a la Real Academia de la Lengua, que no logró. Faustina Sáez de Melgar, presidenta del Ateneo Artístico y Literario de Señoras, se implicó en las Conferencias Dominicales con el krausista Fernando de Castro, perteneció al círculo abolicionista. Concepción Jimeno de Flaquer, colaboró ampliamente en revistas.  Podríamos hablar de un activismo femenino y, en algunos casos, incipiente feminismo, ya que las escritoras se ayudaron unas a otras a introducirse en las distintas revistas, liceos y círculos formando una “hermanda lírica”, a pesar de vivir en lugares diferentes. Se apoyan, se escriben y dan entrada a las revistas en las que colaboran a sus amigas fraternales. Sus actividades se extienden a diversos campos tanto literarios y educativos como sociales. Lo considero la primera vez que las voces femeninas se suman para conseguir beneficios comunes Ana Santos da referencia de la hostilidad declarada de esos intentos de la mujer de salir de lo privado a lo público, y cita la oposición a ello de la Iglesia católica y algunos sectores de la sociedad conservadora. Las mujeres escritoras despertaron suspicacias. Rosario de Acuña y Sáez de Melgar pertenecieron a la masonería.

Incluye la publicación  una escueta biografía de Ángela Grassi, Pilar Sinués de Marco, Faustina Sáez de Melgar, Cecilia Böhl de Faber, Carolina Coronado, Concepción Gimeno de Flaquer, Rosario de Acuña,  Rosalía de Castro Emilia Pardo Bazán, Concepción Arenal. Algunas mujeres incluían el apellido del esposo al suyo propio o seudónimo.

Las reseñas de las autoras que introduce Santos, las escritoras significativas fueron Rosalía de Castro, junto con Gustavo Adolfo Bécquer es la figura emblemática del Romanticismo tardío en España. Concepción Arenal, de la que Ana Santos apunta su actividad de ensayista con temas relacionados con la beneficencia; fue reformista y muy reconocida por su política penitenciaria de compadecer al delincuente y los marginado. Concepción Arenal tuvo una intensa actividad pública como visitadora de prisiones, fundadora de la revista la Voz de la Caridad. La biografía de Emilia Pardo Bazán consiguió como  escritora vivir de la pluma; mujer libre y conservadora, amante de Galdós, viajó por Europa para conocer a los grandes escritores como Víctor Hugo, fue  corresponsal de prensa e introductora en España del del Naturalismo de Zola. Rosalía de Castro participa del movimiento de recuperación del gallego, el Rexurdimento, junto a su marido Manuel Murguía, creador de la Academia Gallega. Escribe en castellano y gallego y sus colaboraciones en revistas alcanza las publicaciones de emigrantes en América.

Si juzgamos a las escritoras citadas desde el punto de vista literario, aun con notables avances, no todas son notables, aunque en esas primeras generaciones si lo son Carolina Coronado y Gertrudis Gómez de Avellaneda. Son imprescindibles Rosalía de Castro, Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán.

Mis conclusiones del porqué del triunfo de las más significadas escritoras, de la cual el ejemplo es Pardo Bazán, quizá resulte poco académico. Son rompedoras, saltan por encima de las circunstancias que las comprimen, creo que, además de la inteligencia y la constancia de ambas, fue importante en la primera la libertad de pensamiento y la confianza en sí misma, que le ayudó a ser una de los grandes novelistas del siglo XIX;  la lectura sin límite ni censura que sus padres no frenaron; su curiosidad insaciable ; no estar condicionada por los lazos maritales que cortó ante notario; su posición social y económica que le permitió un puesto social privilegiado y poder publicarse inicialmente a sí misma, crear revistas y colecciones, relacionarse con los mejores,  y afrontar retos literarios sabiendo que tenía medios para hacerlo: y obrar socialmente con prudencia. En cuanto a Concepción Arenal, su necesidad de saber- intentó asistir de oyente a la universidad vestida de caballero- escribir y publicar, tras quedarse viuda con un hijo, como la forma de ganarse inteligentemente la vida Fue importante para ella la comunión con la Institución Libre de enseñanza y los Krausistas,  poseyó tesón e  inteligencia. Pero mis conclusiones no entran tanto en el campo de la literatura sino en la sociología

Conforme avanza el siglo, la revolución de 1868 supuso el triunfo del liberalismo radical. En el último tercio de siglo, la educación, no alcanzada de la mujer que pedían las escritoras, fue la preocupación del Krausismo, introducido en España por Sáez del Río,  rector de la Universidad de Madrid, y sus discípulos Fernando de Castro, Francisco Giner de los Ríos, Nicolás Salmerón, Canalejas, y la burguesía liberal ilustrada, cuyo afán pedagógico  cristalizó en la fundación de la Institución Libre de enseñanza en 1876. Fernando de Castro es el responsable de la Asociación para la Enseñanza de la mujer (1870) de la creación de la Escuela de Institutrices, las ideas institucionistas de  Francisco Giner de los Ríos , Gumersindo de Azcárate, Nicolás Salmerón y la Institución Libre de Enseñanza para la renovación pedagógica. Se crean  La Escuela de Comercio para Señoras(1878) La Escuela de Correos y Telégrafos (1883), Escuela de mecanografía (1884) Cajistas de Imprenta, La Escuela de Dibujo y Música. La Escuela de enfermeras (1896) Como los ilustrados del siglo XVIII, responsables de alguna de las instituciones del momento,  se movieron por sentido educativo práctico.

El congreso pedagógico, se celebra en 1882 en Madrid, En 1888 el congreso Nacional Pedagógico en Barcelona Se pide la educación igualitaria para la mujer 

Afirmamos que es muy interesante el estudio de Ana Santos y las deducciones que de tal estudio extraemos, ya que entendemos que el siglo XIX puso las bases para la inicial salida pública e independencia económica de la mujer del siglo XX.

 

 

domingo, 11 de enero de 2026

SEMBRAD PALABRAS, ANA SANTOS ( 1 ) Premio ESPASA de Ensayo

 



SEMBRAD PALABRAS, Editorial Espasa, Premio Espasa de Ensayo 2025

LA AUTOA Ana Santos, (Zaragoza 1957) tiene tras de sí un importante currículum profesional. Licenciatura en Geografía e Historia por la Universidad de Zaragoza, en 1981 ingresó por oposición al cuerpo auxiliar de Archivos y Bibliotecas en Zaragoza, pertenece al cuerpo de Archivos y Bibliotecas de la Universidad Complutense de Madrid, ciudad a la que se trasladó en 1982 y donde desarrolló durante 20 años su carrera profesional. Ha sido directora de la Acción Cultural de la Biblioteca Nacional de España, directora de la Biblioteca de la Universidad Complutense, directora general de Bibliotecas y Archivos del Ayuntamiento de Madrid y, desde 2013 hasta 2023, en que se jubiló, directora general de la Biblioteca Nacional de España.

SEMBRAD PALABRAS,

Asegura la autora en su prólogo que es un trabajo divulgativo que no pretende la investigación académica, y que recoge hechos conocidos, pero que reunidos fácilmente dejan extraer conclusiones de como fue el proceso de la mujer para acceder a la escritura. Antes que la escritura fue la lectura y antes que la lectura la educación, tres temas en que basa su reflexión. Introduce en el texto datos que   permiten extraer conclusiones. Muestra con capacidad de síntesis los nombres sobresalientes de algunas mujeres y las circunstancias políticas, sociales, culturales y educativas desde el siglo XVI hasta la República. Como el periodo que abarca es extenso, el texto recoge lo más significativo Muy interesante resulta la aportación de su experiencia personal y el reflejo de la época y las circunstancias en la autora buscaba su propio espacio vital y que coloca como oposición o revalidación a la que añade la suya. Es su educación sentimental e intelectual de búsqueda de la propia identidad, que reservo para el final y a la que añadiré la mía propia, también de la época franquista y datos en común de aprendizaje, pero no de vida.  

 

Siglo de Oro Se inicia el texto con reflexiones sobre el humanismo, pero se centra en los siglos XVI y XVII. Siempre la escritura ha sido precedida por la lectura, entendemos es la mayor aportación mayor de Ana Santos a este texto los datos sobre las lecturas, los libros y las bibliotecas que la autora aporta, dada su especialización profesional y sus conocimientos.   Santos conoce por lectura propia los textos de las autoras que cita; y de quien son las citas que las autoras introducen en sus textos y que nos van a permitir conocer las obras que leían. Así lo hace con las autoras del siglo de Oro, dos monjas Santa Teresa de Jesús o sor Juana Inés de la Cruz, con más libertad en el segundo caso, ya que llegó sor Juana a reunir una biblioteca notable en temas sacros, científicos y literarios. Ambas escritoras tuvieron acceso a los libros y fueron lectoras consumadas desde la infancia, también tuvo familiaridad con los libros María de Zayas, de familia impresora. Y Ana Caro Mallén de Soto-. De las cuatro autoras de quien Ana Santos traza una esquemática biografía. El contacto con los libros fue una constante en las autoras citadas. No todas tuvieron acceso a la edición, hay todavía mucha literatura de religiosas en los conventos que no llegaron a editarse y que se investigan. En esos siglos de predominio español, también editorial, sería interesante para completar el cuadro conocer el nombre de las mujeres editoras.

 En el siglo XVIII, Siglo de las Luces, el protagonismo pasa de lo conventos a los salones. La educación lujosa no reglada de las mujeres, hijas de aristócratas y próceres del Antiguo Régimen, incluía el conocimiento de idiomas y se ilustraban con profesores particulares, internados en el extranjero o en los colegios religiosos que empezaban a abrirse. Abundan las autoras ilustradas traductoras de textos ajenos, damas aristócratas y burguesas de notable cultura que traducían obras de autores franceses, italianos o ingleses del Siglo XVIII. Algunas damas utilizaron sus conocimientos para traducir obras de pensamiento que abrían ya el debate sobre la educación de la mujer, o sobre otros temas filosóficos o higiénicos propios del siglo de las luces y de las Asociaciones de amigos del País que Ana Santos cita. La ilustrada Josefa Amar y Borbón traduce, por encargo de Los Amigos del País, a Francisco Javier Lampillas: Ensayo Histórico apologético de la literatura española contra las opiniones preocupadas de algunos escritores modernos italianos. Josefa perteneció a la Sociedad Económica de amigos del País de Zaragoza y de la Sociedad de Damas de Honor y Mérito de la Matritense. Amar y Borbón fue escritora ella misma y defensora de la educación de la mujer a la que consideraba igual capacitada que al varón: Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres. También escribió a favor de la educación de la mujer el benedictino fray Benito Jerónimo Feijoo. Entre las circunstancias que trasforman y abren el panorama de la mujer burguesa o aristócrata, la aparición de las tertulias literarias que dan protagonismo a la mujer tertuliana que recibe, opina y participa, la lectura pública en ellas, el prestigio de arte y las Academias en la que ya forma parte en la de letras una dama: Isidra de Guzmán y La Cerda. Ana Santos dedica entradas a cuatro autoras del siglo XVIII, Josefa Amar y Borbón, María Rosa Galvez, Margarita Hickey, Inés Joyes

La ilustración favoreció la bibliofilia y el culto por el libro, lo que dio como resultado la creación de prestigiosas bibliotecas que cita, como la de los duques de Osuna, también de su esposa, María Josefa Alonso y Pimentel, condesa-duquesa de Benavente. Qué fue de la biblioteca y a dónde fueron a parar los libros, todos los datos relativos a la creación de las bibliotecas y la bibliofilia son aportaciones de la autora que enriquecen el texto la autora es muy experta en el tema y dan una nueva perspectiva sobre los intereses ilustrados de las damas del S. XVII. IA mí me eran desconocidos Es extenso el tema aportación de este estudio.

Sembrad Palabras es un importante texto divulgativo muy meritorio, dada la capacidad de aglutinar datos con ligereza y rigor. Especialmente importante me parece su aportación sobre los libros y las bibliotecas, que nos demuestra que es un texto escrito por una profesional de prestigio.