La falsa humildad, como las falsas quejas, son una forma de manipulación. Las personas que presumen de humildes, como las que se hacen las dolientes, siempre manipulan a su favor. Humildad es reconocer lo mucho que le falta a uno para ser perfecto, pero el reconocimiento de lo que le es propio no es soberbia, nada malo en conocerse a uno mismo con sus logros y sus equivocaciones. . La soberbia es una equivocación, pues es dar por hecho que uno es perfecto, que es el mejor. Todavía es más estúpida la vanidad, la autocomplacencia. Lo más sano es aceptarse e intentar mejorar sin autovalorarse ni minusvalorarse. Es cuestión no de santidad, sino de salud mental
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