Esta vez he ido sola a la Feria
del Libro el día de su inauguración, queda pendiente ir en familia y que mis
nietos elijan su libro y recorran los chiringuitos, como hacían sus padres en
las Feria del Retiro de Madrid, que ya he contado. Me gusta ir con ellos.
Desde que estamos en Pamplona, es un
día feliz y lo esperan. Guardo fotos de
los primeros años, cuando aún los más pequeños no llegaban a ver los tenderetes
y tenían que cogerlos sus padres en brazos. Entre las anécdotas divertidas, es
que mi nieto nº4 estrenó sus primeras palabras de corrido cuando íbamos con
todos los primos a la Feria; o cómo otro año, aún una pizca, quiso que le
comprara el libro de los Kilikis, un libro gordo de investigación más propio de
chicos con más edad, pero no hubo forma de que se contentara con otro. El libro
debió causar sensación en su cole pues no quedó una página en su sitio. Mi
nieta nº5 no estaba muy por la labor de leer y se quejaba antes de que los
libros tenían muchas letras, hoy lee y colecciona. Ya son casi mayores, alguno todavía
adolescente, las nietas nº1y nº2 º saben qué buscan y van rápido, les gustan
muchas cosas. Mi nieta nº3 suele buscar libros reflexivos, tiene una gran curiosidad
y empatía. La nº6 amaba las historias de princesas. El siete y el ocho están
lejos, siempre cuando vamos les llevo libros, su padre es lector de culto,
siempre me encarga lecturas extrañas para él y me regala libros que me hacen
entender culturas y formas diferentes. Mis nº9 y nº10 son pequeñas, tampoco están
em España. Hoy hay maravillas de libros para niños y he comprado a veces libros
con música clásica incorporada que les encantan, la nº10 los manosea y escucha
hasta el infinito, a la nº9 le encantan las ilustraciones y pinta tan bien como
su padre.
Y hablo de números en vez de nombres porque no
les gusta que los cite, Abuela, a ver qué dices. Tampoco les gustaría a los padres,
o sea a mis hijos.
Están de exámenes, van creciendo y
los días se complican; hoy la nº3 tiene examen de PAU. Es complicado reunirlos a todos.
Espero. Después, cuando cada uno
coja su botín, irnos de merienda. Permitirme estar contenta porque eso sí lo he
hecho bien, que he intentado compartir no solamente una pasión, a lo mejor en
ellos se quedará en amistad, la amistad de los libros, la familiaridad con los
libros. En los tiempos inciertos que quizá
les esperen, los libros no solamente pueden hacerles ser capaces de vivir miles
de vidas, de experimentar que es el mundo, de aprender, de entender al diferente, hoy es muy importante: los libros nos enseñan a vislumbrar las trampas Hoy leer es poder
desarrollar un espíritu crítico para caminar recto sin perderse.