jueves, 25 de junio de 2026

LA LEY DE NiETOS

 

En la memoria de la Transición, quedan fotografías simbólicas que son las que me llenaron de alegría, porque pensé que empezaba una nueva etapa en la Historia de España y que no iba a haber más vencedores y vencidos. Que el cuadro del abrazo de Genovés, reflejaba el sentimiento de los de aquí y los de allí, de los que se quedaron y de los que se fueron, que nos abrazábamos. Muchos aprendimos entonces el rostro de exiliados que no conocíamos, tampoco su obra escrita al otro lado del mar, aquuellos que se habían llevado la canción que solamente unos pocos iniciados conocían, porque a los demás nos habían educado de espaldas. Posiblemente volvieron los que pudieron, otros se quedaron para siempre fuera, algunos adaptados, otros nostálgicos, otros definitivamente en tierra. Quizá la foto más simbólica fue la de Dolores Ibarruri llegando a España vestida de negro, o María Zambrano, o Francisco Ayala, o Rafael Alberti con blusas de colorines acompañado em tromba de  poetas andaluces, o María Teresa León repitiendo aquello de "se equivocó la paloma". La más edificante la fotografía de Manuel Fraga presentando a Carrillo en el Clb siglo XXI.

¿Pero qué saben los nietos del exilio lo que es España? Que adquieran la nacionalidad española sin conocer nada - a lo mejor les llevó a conocer las memorias de sus abuelos o ni siquiera eso´- me parece una medida irracional. Quien padece o goza  la política española es quien aquí vive o ha vivido, nace o ha nacido. El gobierno viaja buscando uno por uno a los nietos de exiliados. La única razón por la que los busca no es la grandeza de la fraternidad, es alterar el censo, y a mí me parece una medida no de demócratas sino de bandidos de película del oeste.


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