jueves, 13 de agosto de 2026

DESPEDIDAS

 

Las despedida cuesta lágrimas. No hablo del que se va por ley de vida sino de el que se va porque quiere irse, porque no hemos sabido retenerlo. Una, sumida en la tristeza, se interroga si pudo frenar el deterioro ajeno o ayudó, o no hizo todo lo posible por impedirlo y no sabe. La vida es triste entonces porque se va una persona que has querido y no te resignas a que no esté, porque la quieres. No es la necesidad sino el afecto. La familia se ha roto y sabes que no vas a pasar página, que no quieres que todo acabe dejando una estela de recuerdos familiares vivísimos cuajados de amor que se irán convirtiendo en hojas secas y melancolía. La querías, le estás agradecida, se lo has dicho. Sabes que tu tristeza poco vale si la comparas con la sensación de fracaso de él , de ella, de las chicas, de los tuyos, de suyos. A su lado tu lamento es ridículo, ni siquiera deberías escribirlo.Que no debes llorar sino servir de apoyo y de consuelo. Y que debes secarte la tristeza que el tiempo pasará, aunque el amor no pase ni aminore

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