María Cristina de Arteaga y Falguera cuando se entrega definitivamente
a la vida religiosa lo hace con una misión trasmitida por el nuncio del Papa
Pío XII, Gaetano Cicognani: elevar el
nivel de la vida monástica femenina. Tenía 41 años, era una intelectual, con un
doctorado en Filosofía y Letras, varios premios extraordinarios y publicaciones
de investigación, un libro de poesía,y altísimos contactos debido a su origen
de aristócrata.
RELIGIOSA
Sor Cristina de la Cruz, cumplió la misión
encomendada, impulsó y reorganizó la Federación de Monasterios de monjas
Jerónimas que fue erigida canónicamente por la Santa Sede en 1957 y comenzó
a reorganizarla como priora, y posteriormente como priora general. Cada visita
a un monasterio era documentad, teniendo constancia de su estado y sus
necesidades. Las ordenes de clausura femenina de otras órdenes siguieron el
ejemplo con su apoyo.
Cuando
profesa en el Convento de Santa Paula de Sevilla, utilizará conocimientos, sus
contactos, los bienes y su posición social para apoyas a sus hermanas
jerónimas. Sevilla y el convento de Santa Paula será su ciudad de residencia y
su clausura, de la que saldrá para visitar los conventos jerónimos o dar
conferencias públicas sobre el alto sentido de la oración y la vida monástica.
Con permiso de las autoridades religiosas, tuvo presencia pública en foros y
medios, como la conferencia dada en el colegio Mayor Hernando que es recogido
por la revista Archivo Hispalense de 1968, nº47, donde explica que la vida
contemplativa es la cima del cristianismo, en palabras de Pío XII y cómo la
contemplación no está reñida con la actividad, ya que cada convento utiliza sus
conocimientos gastronómicos. labores o
artesanía para no tomarse el pan de balde
MECENAS
En
el Convento de Santa Paula creará un museo con una colección de arte permanente
para lo que utilizó la profesionalidad de sus conocimientos de Arte. A la rica
colección del convento hispalense producto de numerosas donaciones de España e
Hispano-américa, añadirá las suyas propias de su herencia. Las obras de arte de
las jerónimas de Santa Paula de Sevilla eran magníficas, tallas, pinturas,
cálices, mobiliario, muchas de ellas de origen de Hispanoamérica. Sor Cristina
enriquecerá la colección con joyas y pinturas, Crea un Museo permanente , entre
sus donaciones dos bustos de Cristo y la dolorosa, provenientes de la colección
del castillo de Viñuelas, La Adoración de los pastores de Ribera,
pinturas de Herrera el Viejo, centros de mes de plata con el escudo del
Infantado. Organizadas en tres salas y el coro bajo, su herencia enriqueció el
Museo que ocupa cuatro estancias y puede visitarse todavía. Fue para ella
importante que las monjas contemplativas tuvieran una fuente de ingresos
generados por ellas mismas.
INVESTIGADORA
Y porque el trabajo no impide la contemplación,
y a la inversa, no va a interrumpir su vocación investigadora
compartida con la actividad de visitadora de conventos, para atender las
necesidades económicas, espirituales e intelectuales de sus hermanas jerónimas
Sigue
investigando sobre su propia saga. En 1944 publica el II tomo de La casa del
Infantado, Cabeza de los Mendoza, editada por la Imprenta Bermejo de
Madrid. Inicia su interés de investigación por la orden jerónima publicando una
obra sobre el director espiritual de las jerónimas con el que coincidió en
Madrid en 1931y publica Sembrarse la vida y obra de Cipriano Martínez
Gil, mártir de su sacerdocio, 1904-1936, aparecido en Sevilla en 1948, y
una segunda edición en 1955.
En 1944 fue nombrada miembro
correspondiente de la Real academia de la Historia en Madrid. Está incluida en el proyecto de la
subdirección General de Archivos estatales. Mujeres investigadoras de los
archivos estatales, 1900-1970
La
muerte de su padre, Joaquín de Arteaga y Echague, le hace nuevamente publicar
sobre su origen. La madre Cristina de Cristo Arteaga puede ser sencilla y
humilde, pero leal a sus orígenes. La nueva publicación dedicada a su padre con
el que estuvo muy unida lleva por título “La vida plural y dinámica del
marqués de Santillana, duque del Infantado, Sevilla, Editorial
Católica,1949. Retrata la faceta personal, social y política d su padre,
abordando su labor empresarial, su rol como coleccionista y mecenas y su perfil
político. La prologa el duque de Maura.
Familiar
de Beatriz Galindo, dedica un nuevo trabajo de investigación a Ls Latina que
publica Espasa Calpe en 1975. Beatriz Galindo, La Latina
En
1985, fallecida el año anterior se publica el tema que abordó su tesis doctoral.
Una Mitra entre dos mundos, La de don Juan de Palafox y Mendoza, obispo de Puebla
de los Ángeles y de Osma, Sevilla, Gráficas salesianas, 1985.
La
vida espiritual y las investigaciones sobre temas religiosos divulgativos de la Orden Jerónima o de
espiritualidad van a aparecer en esta
nueva vida conventual, son numerosos los artículos aparecidos “Huertos cerrados
de la Sevilla Histórica y su sentido en el mundo de hoy”, es conferencia
posteriormente publicada en Archivo Hispalense, nº48-49, 1968; “La condesa de
Castelar doña Beatriz Ramírez de Mendoza, fundadora de las Jerónimas de Corpus
Cristi”, en la revista Studia Hronymana,1973; “Santa Paula Romana y las
fundadoras de su monasterio sevillano” en el boletín de Bellas Artes publica En
vida monástica femenina un artículo en 1975 “La formación inicial” , se
suceden los escritos sobre temas artísticos,
“El Museo conventual de Santa Paula”, “Recordando la juventud de un artista, en
Yermo X, en BBA.
En
formato de libro publicó Como Azucena entre Espinas, título extraído de
una metáfora del Cantar de Los Cantares, trata sobre la pureza, se
publicó en Sevilla, Editorial el Cerro, 1950. Le siguen Mes de las Flores, en
honor a la Divina Pastora, que publica también en Sevilla;1957. Madre
Dolores Marquez, fundadora de las Filipenses hijas de María; El Carmelo de
San José de Guadalajara y sus tres azucenas en memoria de tres carmelitas
descalzas asesinadas en l Guerra civil, editado en Madrid, Editorial de Espiritualidad,
1985
Desde
1944 era académica de Historia. En 1967 ingresó como miembro correspondiente de
la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla; en 1973 fue nombrada Académica, Numeraria
de la Real Academia de Santa Isabel de Hungría, pronunció el discurso. La Orden de San Jerónimo mecenas de todas
las artes y su triple proyección en Sevilla., Fue publicada en 1974 por Graficas
sevillanas. Destacaba la autora tres áreas de mecenazgo, arquitectura, pintura
y escultura.
Si
ejerció el mecenazgo en el Museo de Santa Paula de Sevilla, quizá es el
mecenazgo en arquitectura donde la obra de Cristina de Arteaga sea más notoria
sea en Granada, ya que afecta a una ciudad patrimonial. No podemos imaginar cual costosa hubiera sido la
pérdida de los monasterios de los Jerónimos y de Santa Paula de Granada.
EMPRENDEDORA
Mujer
emprendedora y poderosa, a la muerte de su padre, el duque del Infantado, Cristina
de Arteaga hereda el Carmen de los Mártires, un palacete decimonónico situado
en la colina de la alhambra, de 700 hectáreas con jardines francés, inglés y
nazarí. Inicialmente lo fundó Isabel la Católica y fue convento de los
carmelitas descalzos donde estuvo San Juan de la Cruz. Con la desamortización de
Mendizábal perteneció un ingeniero belga y el duque del Infantado se lo compró
en 1929. Cristina de Arteaga sacrificó el Carmen, vendiéndolo al Ayuntamiento
de Granada al precio – que yo encuentro muy bajo- de 12 millones y medio de
pesetas. Con ese dinero quería habilitar en convento masculino de los Jerónimos
de Granada para poder trasladar a las monjas del convento de Santa Paula, pues
el cambio del urbanismo granadino hizo que dejara de reunir las condiciones
necesarias para unas monjas de clausura. El urbanismo mermó terreno al convento
y expropió una gran parte del monasterio, que llegaba hasta la calle de Elvira,
para construir una amplia calle- la Gran Vía de Colón- estando expuesto al
trasiego y ruido de los coches. Tampoco tenían la intimidad requerida por la
clausura expuesta a las miradas de las nuevas edificaciones. El edificio, que
sufrió las desamortizaciones, estaba muy deteriorado.
Los Jerónimos. el cercano convento masculino,
también había sufrido la desamortización, e incluso había servido de cuadra a
los caballos, pero era un edificio noble, iniciado por el ultimo gótico de
enrique Egas, y obra definitiva de Diego de Siloé, era Monumento Nacional desde
1931, cosa que no era el convento de Santa Paula, no tenía protección ni
histórica ni artística. Los monjes jerónimos habían abandonado el convento en
1835, que pasó a ser del Estado El Estado había reconstruido la torre en 1958. Sor
Cristina de Arteaga por sus importantes contactos había conseguido que el Estado
le cediera la propiedad-. En 1958 se efectuó un trabajo de desescombrado en
1963 reconstrucción del claustro incendiado Pretendía no solamente trasladar s
sus monjas, el proyecto incluía desmontar el claustro, los enterramientos la
portada de la iglesia y los artesonados de Santa Paula para volver armarlos en
San Jerónimo, restaurarlo piedra por
piedra y añadirlo al espacio que quedaba en San Jerónimo, pues que se había
derribado un claustro de los cuatro que suelen tener los monasterios jerónimos
y había un espacio libre
La
petición de traslado de materiales fue hecha por sor Cristina y sor Cecilia Montlló
al Consejero Nacional de Bellas Artes, José Manuel Pita Andrade, en 1972, pero
Pita Andrade fue nombrado director del Museo del Prado y su cargo recayó en
Vicente Gonzáñez Barber. La Comisión Provincial de Bellas Artes recibió la
petición e inició los trámites. Se creó el patronato del Monasterio de San
Jerónimo, presidido por el director general de Bellas Artes provincial Florentino
Pérez Embid; vicepresidente, Federico Mayor Zaragoza, vicerrector de la
Universidad; ex alcalde de Granada, Manuel Sola; Comisario General de Patrimonio
Artístico Nacional, Jesús Silva; Sor Cristina de la Cruz por las jerónimas; Antonio
Dalmases Mejías por San Jerónimo y Emilio Orozco, experto en temas granadinos.
Se aprobó por unanimidad
y se remitió al Estado, ya que excedía las competencias provinciales, con el visto
bueno del director de Bellas Artes, Javier Tusel, el arzobispado de Granada y
la Sante Sede. Sor Cristina impulsó a altas instancias parecía hecho, pero en
1972 se denegó, apelando a una ley de la República que prohibía todo intento de
reconstrucción de monumentos, procurando la restauración y consolidación.
Por
sus méritos, el Ayuntamiento de Granada la declaró Hija adoptiva y le concedió
la Medalla de Oro de la ciudad en 1968-
Las
monjas seguían con obras de adecuación, en 1971 hubo una reconstrucción de la
torre con cargo a presupuesto de Bellas Artes. La comunidad de jerónimas salió
de su convento y se cambió a los Jerónimos en 1977, donde aún siguen
Quedaba
ahora proteger el inmueble del convento de Santa Paula. Se consiguió en 1985. Situado
en el centro de la ciudad, las monjas negocian la venta, evitando el derribo y
la especulación urbanística, pero no estaban dispuestas a bajar el precio que
necesitaban para las obras de restauración de los Jerónimos. Después de muchas
peticiones, en 1989 compró el convento de Santa Paula la cadena Elite investment
por 300millones de pesetas para hacer un hotel de 5 estrellas. Fue respetuoso
en la restauración. Hoy es el Hotel AC.
Cristina
de Arteaga ya había fallecido, murió en el convento de Santa Paula de Sevilla el
13 de julio de 1984 a los 81 años, está enterrada en el coro. Hay abierto un
proceso para su beatificación.
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