Publicación de Amazón,2026
El poeta Rainer María Rilke escribió
que la patria del ser humano es la infancia. Cascante, como veremos en la
publicación, ocupa una parte muy importante en el sentir de Laura, presentar su
publicación en Cascante es hacerlo en su cas.
Cascante es su paraíso. Su otra patria es
Barcelona, donde aprendió a amar a otra lengua que canta en una música
diferente, las dos patrias conviven sin enfrentamiento en su sentimiento, por
tanto, en su escritura.
Su vida profesional en Barcelona optó por la
psicología aplicada a la educación especial. asistiendo a los cursos del doctor
Moragas. Realizó prácticas en el Instituto de Pedagogía Terapéutica de
Barcelona, ejerciendo su profesión en diversos centros y a partir de 1963 en la Escuela Jeroni de
Moragas como maestra de alumnos con necesidades educativas Assumió tareas de
dirección a partir del curso 84-85 Es titulada en Magisterio y especializada en
Educación Especial.
A partir de 2018 se matriculó en los
Cursos de Escritura Autobiográfica en la Universidad Senior en el Collegi
Oficial de Doctors i Licenciats en Filosofía i Letres i en Ciencias de
Catalunya. La publicación de estos
textos son el resultado de su trabajo literario y dan fe de su prodigiosa
memoria.
La autobiografía es un género
literario en el que se incluyen las cartas, los dietarios, los cuadernos de bitácoras,
la autoficción, es literatura del yo donde el narrador y protagonista son el
mismo. Este libro de narraciones autobiográficas de Laura Leoz constituye al
mismo tiempo desde lo recordado- 4 años, primera narración del muñeco Juano,
hasta cómo desea la protagonista que sea su última página, relatos que construyen
su autobiografía. Podemos incluirla en lo que se denomina Literatura porque,
aunque la autora afronte ese texto con la única pretensión de fijar los
recuerdos, muestra preocupación de estilo, cuidado vocabulario que salta desde
el castellano al catalán y al argot cascantino sin violencia; y mantiene una buena
estructura dividida en tres secciones, Barcelona, Cascante y un horizonte
abierto. Son 50 narraciones que configuran la irrepetible autobiografía de la
autora que, repasada (pasada nuevamente) desde la madurez rememora, o sea,
vuelve a recordar.
Las autobiografías a veces son trampas donde
el autor construye un relato de autojustificación que limpie su imagen; o narra
hechos históricos que merecen ser conocidos por su importancia, batallas,
transiciones; se puede contar lo vivido desde la melancolía de lo pasado; o por
saberse digno de mérito; o explicar la vocación política y literaria
No encontraremos autojustificación,
ni historias épicas, ni melancolía ni vida profesional, que sólo toca
tangencialmente, en estos relatos de Laura Leóz y precisamente por eso, por
contarlos como afluyen a su memoria sin filtros, donde encontramos el
aprendizaje vital de una chica de clase media lúcida e inquieta. Perteneciente
a la generación de casi mitad de siglo, entendemos que su valor para alguien
que no la conozca y acuda al texto, no es solo el personal, ni el familiar, ni
siquiera el amistoso, sino el testimonial y el literario. Para los familiares y
amigos, el gozo de saberlo escrito. y el agradecimiento mostrado a todos los
que la ayudaron a crecer
Es también la historia de una extensa familia de no catalanes
en Barcelona, 8 hermanos bajo la tutela de un padre comandante no militarizado
al uso, preocupado por educarlos
reciamente; y la de una madre “fina” y amorosa que prepara té caliente cada tarde a las siete y media
con los manteles bien puestos, esa cierta sofisticación de saga navarra que no
se contradice con que las hijas hereden la ropa de sus hermanas mayores, que también se pasen de una a otra los libros
de texto a los que les faltan páginas, o que se considere un dispendio en una
economía de subsistencia, típica de la época, comprar una mochila para las
excursiones. En el aprendizaje de la niña Laura todo sirve, lo rechazado, las
monjas, la costura, y lo integrado,
novios de hermanas, amigos de los que aprende. Casi adoptada por los novios
catalanes de sus hermanas, amplía su horizonte de valores, con libros, contactos,
paisajes acordes a la nueva lengua, el catalán, que empieza a amar a través de
las palabras de canciones de sus grupos como noia de agrupement.
En segundo apartado, está Cascante, al que llega viajando con
toda la tropa familiar en trenes de carbonilla, viajes interminables con
botijo, comidas y vituallas, Cascante, y las huertas Nahón y Fibanco de su
niñez, son espacios mágicos que forman el Paraiso. Veraneos de tres meses en el
pueblo y una niña imaginativa e intrépida que encuentra la libertad casi total en
las aventuras que no son posible en el medio urbano. Leader de un grupo de
primos y amigos, triscando por los campos, bicicletas, batallas campales,
moras, la piscina, jugar a hermanos de sangre. Los amigos creo que podríamos
ampliar la maravilla de sus ocurrencias, era fantástica, una mezcla de
Guillermo Brown y Celia de Elena Fortún. Y luego la tristeza de la vuelta al
redil de las monjas
¿Qué Incluye el tercer apartado, el horizonte hoy ampliado? Todo lo experimentado se presenta en la realidad de la
plenitud serena de quien ha vivido conforme quiso vivir sin ninguna concesión a
lo inauténtico. Su prodigiosa memoria siente y reflexiona, lo pasado está ahí
mezclado con un presente sereno de abuela que ama lo que hace, las hijas
como una prolongación de la naturaleza como humanos y que la arropan cuando se
sabe frágil; los nietos a los que cuenta cuentos fantásticos; las manos y la
música de su esposo; el bosque que rodea su casa; los olores, la cocina y sus
recetas, los árboles, los libros; la profesión que eligió de cuidar a los más
débiles, el doctor Moragas, el agradecimiento a todos los que la conformaron. La publicación muestra a una mujer plena, no es un Peter
Pan, porque sí ha crecido, es una mujer adulta que sigue mirando al pasado sin
ningún rencor ni malicia, sin arrepentimiento; y al presente con la limpieza de
visión de una adulta de 83 años que guarda en sus pupilas a la niña sabia.
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