MALON DE CHAIDE EN
EL 425 CENTENARIO
Alfonso Fernández, bibliófilo y erudito, miembro de la Tertulia Latassa del Ateneo de Zaragoza, cascantino, sabio lector y buen y amigo, cierra este año 2014 el programa de homenajes el 425 aniversario de la muerte de Fray Pedro Malón de Chaide, con la publicación de un estudio divulgativo de su obra: “El Amor divino y humano en la Conversión de la Magdalena de Fray Pedro Malón de Chaide”.
Debemos a Alfonso Fernández la excelente edición y cuidado del “Homenaje a Fray Pedro Malón de Chaide, IV Centenario 1589-1989. Catálogo de una Exposición Bibliográfica y Numismática” que en 1989, año de la celebración del IV Centenario de la muerte del agustino, editó el Ayuntamiento de Cascante bajo el patrocinio de la Dirección General de Cultura del Gobierno de Navarra. Aquel Catálogo se consideró un hito y así sigue siendo citado como tal por los estudiosos de Malón y de la Literatura del Siglo de Oro. Es Alfonso Fernández un bibliófilo exigente y un lector de profundas y cuidadas lecturas. La muestra de 1989, tomada en préstamo de su propia biblioteca personal, incluyó la exposición de ediciones del S XVI y XVII de San Agustín, Fray Luis de Alarcón, Cristobal de Fonseca, Fray Luis de León, Alonso de Orozco y del propio Pedro Malón; exponía también una notable colección de monedas romanas.
Es para mí, que compartí su buen hacer y su generosidad en el IV Centenario, una responsabilidad y un feliz honor, que no merezco, añadir mis palabras a su estudio.
Literatura, Filosofía. Teología
El
tema elegido hoy por Alfonso Fernández para conmemorar este 25 aniversario del
IV centenario es central en la obra del agustino; y eterno en la Literatura de
todas las épocas: “El Amor.”
Mi aportación: ¿Es Literatura el Amor? - Tema central en la Literatura, y digo Literatura, ya que hay en nuestro escritor Malón una voluntad de estilo que rebasa lo puramente teológico o filosófico. Hablamos de un profesor universitario que domina la Oratoria, la Filosofía, la Teología y la Historia Sagrada, pero que defiende la belleza y viveza de la Lengua Castellana en la que escribe. Elige y controla el estilo en el que recrea la historia que nos cuenta, tanto en el verso como en la prosa; hasta discute la fonética. A. Fernández recoge en su estudio poemas del autor agustino y también cita poemas de su profesor, el gran escritor y el también agustino Fray Luis de León, cuyas palabras a veces parecen reflejarse en Malón. Son comunes en los dos los comentarios de algunos Salmos en verso que cita, o el elogio del “Beatus ille”, más personal y poético y poema altísimo de Fray Luis
“Qué
descansada vida
la
del que huye del mundanal ruido
y
sigue la escondida
senda
por donde han ido
los
pocos sabios que del mundo han sido”
“Que
no le enturbia el pecho
de
los soberbios grandes el estado
ni
del mentido techo
se admira, fabricado
del
sabio moro en jaspes sustentado”
Dirá
Malón
“Mas
quiero con trabajo
ser
en una casa santa barrendero
o
si hay otro más bajo
que
estar en las moradas
ni
en las soberbias casas de señores
en
jaspe fabricadas
gozando sus privanzas y favores”.
Gran y lujoso prosista, y notorio poeta, cuida Malón de Chaide de conciliar Teología, Filosofía y estilo literario. Defiende la Literatura en castellano y la alta poesía en temas sacros y, aunque rechace con palabras duras el género amatorio de Boscán o Garcilaso, sucumbe a su influjo, ya que a ellos dos debe entre otras cosas las estrofas que emplea: Liras, silvas, sonetos. Su métrica habitual es la renacentista italiana con la utilización combinada de versos heptasílabos y endecasílabos, y a veces sonetos. Es un total conocedor de la métrica.
¿Es Filosofía o es Teología el Amor?: La Biblia y El Cantar de los Cantares; Erich Fromm y El Arte de Amar; Ovidio y Ars Amandi; Platón y los diálogos como El Banquete; Ibn Hazm y El Collar de la Paloma; Marsilio Ficino y De Amore; Dante Alighieri y La Divina Comedia o Goethe y Wherter, tratan del Amor. Hay una gran literatura que sustenta en ella misma Filosofía, Amor y Teología. El Judaísmo, el Amor platónico, el Amor Udry, el Neoplatonismo, el Romanticismo, el Idealismo, la Escuela de Fráncfort son Escuelas de Filosofía o de Teología que traspasan las obras literarias de los grandes escritores. Alfonso Fernández, hombre sabio de muchas lecturas, toma el tema amoroso en Malón sabiendo que, en la voluntad del agustino, las tres líneas argumentales Amor, Filosofía y Teología no se excluyen, sino que se concilian.
Recoge el estudio la importancia de la influencia en Malón, de la más conocida y mítica de todas las obras de amor, también la más comentada y traducida: El Cantar de los Cantares. Atribuida a Salomón, escrita en hebreo, canto máximo de simbología y también de erotismo, es punto central, de la gran literatura eterna, que tiene en la Biblia su epicentro. Leída por Malón en su idioma original fue comentada y traducida en la época por su maestro Fray Luis de León:
“Como el manzano entre árboles silvestres, así es mi amado entre los hijos de los hombres. Siénteme a la sombra que yo había deseado. Confortarme con flores, fortalecerme con manzanas, porque desfallezco de amor”
Es el Cantar de los Cantares punto de origen de una tradición literaria ininterrumpida que llega hasta nosotros y en sus bellos versos metafóricos van a beber los grandes místicos españoles como San Juan de la Cruz, alta cima de nuestra poesía.
Dice el “Cantar de los Cantares”
“Oh tú, amado mío, dime donde tienes los pastos, donde sesteas, al mediodía, para que no tenga yo que ir vagando tras los rebaños de tus compañeros”
Hablará de la búsqueda San Juan de la Cruz en su Cántico Espiritual
“¿A
dónde te escondiste
Amado
y me dejaste con gemido
Como
el ciervo huíste,
habiéndome herido,
salí
tras Ti clamando y eras ido.
Pastores
los que fuerdes
allá
por las majadas del otero,
si
por ventura vierdes
a
aquel que yo más quiero
decidle
que adolezco, peno y muero.”
Y
también del encuentro:
…
“Gocémosnos, Amado
y
vámonos a ver en tu hermosura
al
monte y al collado
do
mana el agua pura;
entremos
más adentro en la espesura.”
Búsqueda y el deseo de encuentro en Fray Pedro Malón:
“Ven pues, amado mío, que las flores
de
mil colores pinta la ribera
la
tortolica llama a sus amores
y
nuestras viñas dan la flor primera
¿No
sientes ya, mi amado, los olores
de
las silvestres yerbas? Sal pues fuera,
vámonos a la aldea, y cogeremosas rosas y azucenas que queremos.
Estas semejanzas entre el carmelita San Juan de la Cruz y el agustino Fray Pedro Malón de Chaide son numerosas y están presentes en la lectura despaciosa de ambos con sentido alegórico, alegoría que reconoce los mismos términos, metáforas, ritmos y estrofas, aunque con mucho mayor lirismo en San Juan, ya que, a mi juicio, lo que es experiencia mística y lírica personal en el primero es una perífrasis en el segundo. No pretende ser una experiencia lírica personal sino “para desempagar el gusto de la prosa
Otro clásico de la Literatura filosófica amorosa occidental que Malón conoce y cita es Platón, cuya obra fue escrita en griego en el siglo IV a. C, aunque la matice:” No es buena la definición del amor que da Platón “, ya que el apetito es accidente. Discrepa de filosofía pletórica y defiende la suya propia neoplatónica a través de la influencia del filósofo florentino del siglo XV Marsilio Ficino, traductor del griego al latín de “El Banquete” y autor en latín “Del Amor “Comentarios al Banquete de Platón y a la teología platónica- Ficino, renacentista aspiraba a la fusión del platonismo con el cristianismo. Malón recurre a la autoridad también en numerosas ocasiones de San Agustín y su filosofía amorosa, acordativa con la del agustino. Entre las citas de autores que hablan del amor traduce un poema Ars Amandi de Ovidio, la historia de Ícaro y sus alas plegadas, lo que demuestra el conocimiento de la cultura humanista.
Los Angeles y los hombres
Recoge Fernández la diferencia de matices que hace Malón entre los ángeles de naturaleza espiritual, que no pueden dejar de amar; y los hombres y su naturaleza “metalada” (mezclada) y su la afirmación de la voluntad sobre el conocimiento, “Por el conocimiento conocemos, por la voluntad amamos. La voluntad es potencia unitiva, esto es que hace unos al amante con el amado, saliendo fuera de sí y pasando a lo que ama, y dejando su propio ser para tomar el del amado. Eso no puede hacerlo el entendimiento, que ejercita sus actos recibiendo dentro de sí las especies y semejanzas de lo que ha de entender y ajustándola a su detalle” Porque la raíz de todas las afecciones del hombre es el amor.
La Magdalena es la figura amorosa que la tradición nos ofrece y en la que se apoya Malón de Chaide. Es símbolo de la amante que amó mucho porque se le perdonó mucho. Alrededor de esta figura va a edificar la teoría del amor, la esfera. Recoge A Fernández los comentarios del agustino acerca los tres estados de la Magdalena, pecadora, penitente y en gracia.
Labor divulgativa
La
gran aportación personal de esta obra con afán esclarecedor y divulgativo es la
sencillez expositiva de un tema en sí mismo complicado, acercándonos Fernández
a la filosofía amatoria de una forma rigurosa y al mismo tiempo amena. Como los
clásicos, nos consigue enseñar deleitando la
filosofía neoplatónica del Amor divino y humano de la obra de Fray
Pedro. Bibliófilo, amante del libro,
estudioso de la obra de su paisano, Alfonso Fernández cumple la tarea de
facilitar su lectura. Inmersa e imbricada con otras preocupaciones e intenciones
más densas, la obra del agustino era fiel divulgadora de las doctrinas que defendía
el Concilio de Trento, tal vez hoy remotas o no actuales hoy día. No así ocurre
con el Amor, siempre presente y con pluralidad de enfoques. El Amor,
simbolizado en los tres estados de Magdalena, se nos presenta central y básico
para entender a Malón. El Amor es un
eterno tema literario que no envejece, aunque sea teológico y también
filosófico, porque ocupa la voluntad del hombre de salir de sí mismo y fundirse
en otro, que en el agustino del siglo XVI no era otro que el Amor de Dios.
Personaje central en la Literatura, la Pintura y la Escultura de los siglos XVI y XVII, la figura de La Magdalena ha pasado a nuestra Literatura como la mejor forma de amante, la que es perdonada mucho y ama mucho y se abrasa de amor y se funde en él.
Fin del 425 centenario
Con este trabajo de A Fernández que ahora presentamos damos por finalizado los homenajes, en este 425 año de su muerte La tarea que aquella junta de 1989 se propuso se va cumpliendo. El 25 de abril, en la sala de conferencias de la Casa de Cultura de Cascante (Navarra), tuvo lugar la presentación de la edición crítica de La conversión de la Madalena., la más completa hasta la ffecha La edición, preparada por Ignacio Arellano, Jordi Aladro y Carlos Mata Induráin, ha sido publicada en Nueva York por el Instituto de Estudios Auriseculares (IDEA), con la colaboración del Ayuntamiento de Cascante, la Asociación Cultural Vicus y la Universidad de California-Santa Cruz. . El volumen es el número 13 de la colección «Batihoja» del IDEA. La presentación del libro, a cargo de Carlos Mata Induráin, se completó con una conferencia de Jordi Aladro titulada «La conversión de la Madalena, de Malón de Echaide, obra maestra del Siglo de Oro», en el marco del programa «Abril Cultural 2014» de Cascante
Agrademos a Alfonso Fernández este nuevo
trabajo divulgativo sobre la voluntad amorosa en Malón y le doy las gracias por
que me ha permitido poner mis palabras en su sabio estudio. Hace ya 25 años que
los libros y Cascante nos acercan. Sigo reconocida a la oportunidad de haber
disfrutado de su rigor y su amor a los libros y de aquella otra oportunidad del
IV Centenario de 1989 en que él tuvo tanto que ver le pido que me conceda fijar
la memoria de cómo empezó IV Centenario
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