domingo, 13 de septiembre de 2026

LAS LITERATAS (1)

 


LAS LITERATAS

 

1)    Consideraciones generales. Algunas mujeres decimonónicas y sus publicaciones en prensa.  2) La prensa, base del despertar femenino.

 

 

                                                                       I

 

  Consideraciones generales

 

 La prensa periódica fue uno de los medios utilizados por las escritoras para darse a conocer en el siglo XIX. Con el liberalismo del siglo, se desarrolló el movimiento romántico, y tuvo auge el periodismo literario, y en él las revistas y semanarios femeninos escritos por mujeres para mujeres. Algunas voces de opinión en la prensa del siglo fueron femeninas; mujeres que se dispusieron a aparecer en la vida pública de la letra impresa para escribir sobre modas o sobre una realidad que las marginaba. Importantes y activas en su época, sustentaron, aún temerosas de no ser aceptadas, una opinión publica liderada por mujeres que escribían; las más eran también poetas, ensayistas o novelistas. Sus publicaciones las revistas donde escribieron son inencontrables, eso ha hecho que algunas, , fueran, en la posteridad, olvidadas[1]. Gran parte de las escritoras del siglo hicieron sus primeras armas en medios de comunicación, aventurándose luego a la publicación de poemarios, dramas, ensayos o novelas. Algunas dirigieron sus propios periódicos. Pioneras  en el seguimiento de los estudios académicos de búsqueda catalogación y crítica han sido la investigadora del CSIC Carmen Simón Palmer [2] y la profesora de la Universidad de California Susan Kirkpatrick.[3] Hoy existen en muchas universidades españolas seminarios y publicaciones dedicadas a los estudios de género y las revistas y las colaboraciones femeninas en ellas han merecido importantes artículos y monográficos, entre  los es imprescindible el muy  documentado trabajo de Adolfo Perinat e Isabel Marrades[4] que aporta un seguimiento riguroso y da la extensa lista de revistas de la época y sus peculiaridades. El estudio del contenido de ese tipo de prensa mereció la atención de la catedrática de la Complutense María Pilar Palomo[5], por citar alguna de la ya extensa bibliografía sobre el tema.

Al amparo de la libertad de prensa de 1812 y de “Las Cortes de Cádiz, surgieron en la segunda década del siglo publicaciones femeninas dirigidas por hombres que escribían para mujeres. Beatriz de Cienfuegos[6] , que dirigió y editó en el siglo XVIII el periódico “La Pensadora gaditana” (1763-64), fue el primer nombre de mujer directora de prensa que apareció en España, aunque aún se dude de si “la pensadora” fue mujer o fue un varón que utilizó el seudónimo. Cádiz, cuna del liberalismo, se convirtió en uno de los focos más dinámicos de la época por haber sido la ciudad que acogió las Cortes patriotas en la Guerra de la Independencia contra los franceses, por la proclamación en ella de la Constitución de 1812 y por su actividad portuaria comercial a Hispano América, y con ella la afluencia en la ciudad de comerciantes extranjeros portadores de ideas avanzadas. A principios del siglo, en 1813, con la en febril actividad política y comercial de los diputados y comerciantes se había publicado “El amigo de las damas.

Un año después, en 1814, al quedar abolida la Constitución de 1812, y con ella todas las leyes que de ella emanaban como la libertad de imprenta, la actividad editorial se paralizó. Fueron clausuradas las publicaciones con el absolutismo, pero el pulso del rey con los liberales inclinó la balanza al lado de éstos y nuevamente volvió a estar vigente la ley de libertad de prensa, por lo que durante el Trienio Liberal (1820-23) la actividad editora reapareció. Se editó en 1821 El bello sexo y en 1822 el Periódico de las damas, que siguieron la línea de los semanarios Le Journal des dames y del inglés Lady´s Magazine. Cuando en 1923, tras tres años de liberalismo se vuelva a instaurar el absolutismo, desaparecerán nuevamente las publicaciones femeninas hasta después de 1833, fecha de la muerte de Fernando VII.

 No por ello durante la Década Ominosa, las mujeres españolas dejaron de tener actividad, aunque soterrada debido a las políticas represivas fernandinas. La implantación nuevamente del absolutismo ralentizó, pero no pudo anular el impulso femenino de conspiración y de participación cívica y política y el liberalismo tuvo su mártir heroína[7]  en la granadina Mariana Pineda, mujer liberal que fue ajusticiada en 1831 por participar en una conspiración contra la Corona. Gran parte de las escritoras de las que vamos a hablar pertenecen socialmente al liberalismo y muchas de ellas fueron hijas o nietas de militares liberales represaliados. En la regencia de Cristina de Borbón[8] (1833-40) y del General Espartero (1840-43) volvieron a proliferar nuevamente las publicaciones, en 1833 nace en Madrid El correo de la Moda, en 1837 La espigadera, en 1840 La Mariposa, y La Moda, pero fue en la cuarta década, bajo el reinado de Isabel II[9] , estando en el poder los liberales moderados, cuando proliferaron. El florecimiento de la prensa va a estar siempre unido al triunfo de las ideas liberales.

España, siguiendo el signo del liberalismo moderado, facilitó, dentro de orden controlado, la participación y el avance femenino del siglo anterior, ya que no se quería quedar al margen de Europa y tanto en Europa y América estaban surgiendo conocidas  mujeres escritoras, algunas de ellas de importancia, como las inglesas Ana, Charlotte y Émily Bronte o Mary Shelley; la norteamericana  Harriet Beecher Stove o las francesas  Géorge Sand, seudónimo de Amandin Aurora Dupin o Madame Staël, seudónimo de  Anne Louise Germaina Necker.

 Las escritoras españolas no sufrieron rechazo de los poderes constituidos, eran apoyadas en cuanto consolidaban las ideas del poder establecido, y algunas llegaron a ser figuras insignes que escribían en periódicos y revistas. Fernán Caballero, Concepción Arenal, Carolina Coronado, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Rosalía de Castro o Emilia Pardo Bazán trascendieron su siglo y perduraron, todas escribieron también en los medios de comunicación. Fue un fenómeno nuevo la incipiente incorporación femenina a la vida cultural a través de los medios de comunicación.

 

 

                                               

    II         

    Algunas mujeres decimonónicas y sus publicaciones en prensa.

 

 

        

Nacidas en el primer cuarto o primera mitad del siglo, las primeras mujeres que han pasado a la Historia de la literatura, fueron poetas, novelistas o ensayistas, que siguieron manteniendo tertulias y, lo que fue nuevo en del siglo XIX, aparecieron en diarios o semanarios. De carácter conservador, a caballo entre dos siglos, mantenía una de las tertulias más importante de Cádiz. Frasquita Larrea[10] ; ella y su marido, Juan Nicolás Böhl de Faber, mantuvieron en El Mercurio Gaditano una polémica con Alcalá Galiano y Moro sobre el Romanticismo[11]. De signo contrario era la tertulia liberal de la Margarita Pérez de Morla[12] que, si bien no escribió en prensa, siguiendo las líneas de las tertulianas del siglo XVIII recibió a las más importantes personalidades liberales y se la considera impulsora de la revista El Pensil gaditano y El pensil Ibérico (1856-57) de corte fourerista y feminista. Cecilia Böhl de Faber,[13] hija de Frasquita Larrea, novelista y cuentista afamada de signo conservador, firmó con el seudónimo de Fernán Caballero y fue colaboradora en La Bética, la España literaria, revista de Ciencias, Literatura y Artes, La verdad Católica, El Ateneo, El gran mundo, Semanario Pintoresco Español, El correo de la moda, Álbum de Señoritas, Álbum Cubano y ensayista, reformista social y pensadora, Concepción Arenal[14], a quien Elena Catena llama progresista romántica[15], se inició  con colaboraciones en el periódico progresista La Iberia  y ejerció el periodismo por afán de servicio público utilizándolo como vehículo de su reformismo social, tanto en temas relacionados con educación como los relativos a la política penitenciaria o la beneficencia; fundó el quincenal La Voz de la caridad, órgano oficial de la Asociación General de la Reforma Penitenciaria.[16]Gertrudis  Gómez de Avellaneda, de Cuba entonces provincia española, poeta y novelista cuya candidatura fue presentada a la RAE sin éxito, inició sus colaboraciones periodísticas en el periódico La aureola bajo el seudónimo de “La Peregrina”, escribió tanto en los medios como obras de género dramático, poemas y novelas; dirigió El Álbum de las Damas y El Álbum cubano de lo Bueno y lo Bello” y colaboró en El Correo de la moda, Álbum de la mujer. La Avellaneda fue una de las valedoras de (XX) a la que publicó poemas y prosas, ya que además de amiga, como ella defendió el derecho femenino a la ilustración. Escribió la novela abolicionista “Sab,[17]antes que se publicara La Cabaña del Tío Tom[18] de la escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe. Abolicionista como Avellaneda fue la poeta romántica notable y reconocida, Carolina Coronado[19], que escribió en La España, La Luneta, La Discusión, La Ilustración, Semanario Pintoresco Español, El Correo de la Moda, Museo de las familias, Álbum Iberoamericano, Entreacto. Librepensadora y rupturista Rosario de Acuña, escribió en La Ilustración Española y Americana, La Iberia, El Imparcial, Los dominicales de libre pensamiento, El Internacional y otros   periódicos liberales. Conforme el siglo avanza, alguna las escritoras tuvieron peso literario y algunas se consagraron. Rosalía de Castro, es considerada por la crítica una de las representantes más preclara del romanticismo español; sus colaboraciones salieron del ámbito nacional y publicó en El Mercurio de Chile, El Álbum de la mujer de Méjico, Revista Filipina, Las Novedades, Caras y Caretas y La Nación de Buenos Aires Revista ilustrada de Nueva York, Diario de la Marina de la Habana y otros muy bien acogidos por la emigración gallega en América. Emilia Pardo Bazán[20],  ha pasado a la posteridad como una de los más grandes novelistas del siglo. Educada en libertad por una familia lectora y aristocrática, personalidad arrolladora, ejerció el periodismo por exceso, porque estaba sobrada y pudo y quiso divulgar sus ideas en un constante aprendizaje propio y a su servicio y el de los demás, pues tuvo conciencia profesional de escritora, divulgando sus conocimientos en novelas, artículos, ensayos y conferencias; fue muy activa en la defensa de la mujer y sus derechos, introductora del naturalismo y primera mujer catedrática. Iniciada a los 25 años en la revista “La Ciencia compostelana”, fue la primera mujer corresponsal de prensa en el extranjero, destacada en Roma por “El Imparcial” y en París para “La España Moderna” de navarro Lázaro Galdiano[21]; amén de que llegó a dirigir la revista “Nuevo teatro y “Nuevo teatro crítico “(1891) “La ilustración artística” y “La Ilustración Española. Posteriormente en los albores del siglo XX, Carmen de Burgos, Colombina[22] fue la primera mujer que ejerció como periodista profesional y una de las dos mujeres en ser admitidas en la Asociación de la Prensa. Las redactoras mujeres que, como ella, además con ello se ganaban el sustento o lo intentaban, fueron más habituales a principios de siglo XX.

 Las colaboraciones de mujer de peso en la prensa diaria no dejaron de ser una excepción, más frecuentes fueron las aparecidas en revistas femeninas El grupo de las insignes citadas, que han permanecido en el tiempo, se amplió en el siglo con la nómina de otras que son hoy menos conocidas y que empezaron como escritoras de poesía o novelas por entregas en las revistas. Muchas de las autoras dejaron los álbumes románticos para abrirse a la sociedad a través de las revistas y hacer compatible su vocación literaria con cumplir con sus obligaciones familiares, que es lo que la sociedad esperaba de ellas: ser  el ángel del hogar que no eludía sus labores de género y que daba importancia a valores muy femeninos, siendo “la violeta” humilde  frente al esplendor altivo y bello de la rosa, argumento de muchos de sus prosas o poemas. Eso no invalida un pensamiento casi general a favor del progreso social femenino, de las que ellas fueron también protagonistas. Las literatas de mediados de siglo, entre  desplegaron un activismo notable e inauguraron la intrahistoria femenina en los medios de comunicación de masas escribiendo en los semanarios hechos ad hoc para sus compañeras de sexo. Intrahistoria entendida en sentido unamuniano: un fondo que sujeta y hace surgir las figuras emergentes, sin cuya base social pudieran no haber emergido. Algunas de aquellas mujeres pioneras de la base todavía firmaban con los apellidos maritales añadidos al suyo; otras escribieron bajo seudónimo, pues tuvieron miedo al rechazo social, o a que las trataran de marisabidillas, ya que, entre los valores sociales imprescindibles, se exigían a la mujer, la modestia, la humildad, y también la laboriosidad y la moral católica. Hasta entrado el siglo XX, por todas esas causas y por el miedo a ser menospreciadas, algunas escritoras ocultaron su nombre o lo hicieron acompañar por el de sus maridos.

. Fue en las décadas de 1840 y 1850, coincidiendo con el reinado de Isabel II, cuando abundaron las revistas, generalmente de vida efímera, dedicadas a la mujer, algunas dirigidas por ellas o escritas para ellas, por toda la geografía española.  En el decenio de 1845 a 55 , las revistas más conocidas eran las de las capitales grandes: El Tocador (1844- 45) El Defensor del Bello sexo (1885) La elegancia, La Luna (1848)El Correo de la Moda (1851) Gaceta del Bello sexo, Gaceta de las mujeres (Barcelona 1845), Revista de Modas (Madrid 1850), Ellas, Órgano oficial del sexo femenino (Madrid 1851), Gaceta del Bello sexo”( Madrid 1851), La Mujer,  periódico escrito por una selección de señoritas y dedicado a su sexo, subtitulado Periódico defensor y sostenedor de los intereses de su sexo (Madrid 1851-52), El Correo de la moda, Álbum de Señoritas (Madrid  1853);  Es interesante saber que había publicaciones de casi todas las provincias y que las escritoras colaboraban en las de su provincia y en las demás provincias, amparadas por la solidaridad entre mujeres Las revistas de las grandes capitales recogían la aparición de otras, así en la revista La Mujer se daba anuncio de la aparición de El fanal de la mujer en  Logroño  en 1852. Existían revistas por toda la geografía española.

 

                                                       III

La prensa, base del despertar femenino

 

 



[1]Publicaciones anteriores imprescindibles para abordar el tema de la escritura femenina del siglo XIX: Serrano Sanz, Manuel, Apuntes para una biblioteca de escritoras españolas. Desde el año 1401-1833, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1903-1905; Osorio y Bernard, Manuel, Apuntes para un diccionario de escritoras españolas, siglo XIX, publicado en cinco capítulos en “La España moderna”, Madrid, entre septiembre1889 y mayo 1890,

 2 Simón Palmer, Carmen, Escritoras españolas del siglo XIX. El miedo a la marginación, Alicante, Biblioteca                universitaria; Anales de literatura española ISSN 0212-5889, nº2, 1983, pp 480-490; Escritoras españolas del siglo XIX, Manual bibliográfico, Madrid, Castalia, 1991; Escritoras españolas 1500, 1900, Londres, Biblioteca Nacional, Chadwyck, 1992

[3] Kirpatrik, Susan, Las Románticas, Women Whiters and Subjectivity in Spain,1835-1850 Berkeley, Universidad de California, 1989; Antología Poética de Escritoras del siglo XIX, Madrid, Castalia, 1992

 4 Perinat, Adolfo; y Marrades, María Isabel, Mujer, prensa y sociedad en España 1800-1939, Madrid, Centro de   Investigaciones Sociológicas, 1992

[5]  Las revistas españolas femeninas del siglo XIX, reivindicación, literatura y moda”, Arbor, Ciencia, Pensamiento y Cultura”190 (767): a130, mayo-junio 2014

[6]     Existió un amplio debate sobre el tema, se desconoce la personalidad real de Beatriz de Cienfuegos y su sexo, que parece dudoso que una mujer pudiera conseguir por ella misma los permisos de edición

[7] Inmortalizada por Federico García Lorca en la obra de teatro en verso, Mariana Pineda, estrenada en el teatro Goya   de Barcelona en 1827 y protagonizada por Margarita Xirgú

[8] Septiembre 1933- octubre 1840

[9] 1843-1868

[10]   Francisca Javiera Ruiz de Larrea y Aherán (Cádiz 1775 - Puerto de Santa María 1838)

[11]   El Mercurio Gaditano”, el debate se prolonga desde 1817 hasta 1820.

[12]   Nacida en Jerez de la Frontera 1790, amiga de Madame Staël

[13]   Morges, Suiza 1796, Sevilla 1877, 1820

[14]   Ponte, Ferrol 1820-1893,

[15]   Concepción Arenal, Progresista romántica” en Escritoras Románticas Españolas, pp. 197-206

[16]   La revista empieza en 1871. La catedrática Ana Caballé acaba de editar sobre Arenal una excelente biografía; Concepción Arenal y su sombra, Barcelona, Taurus, 2018

[17]   1841

[18]   1852

[19]   Carolina Coronado y Romero de Tejada (Almendralejo, Badajoz 1820, Lisboa 1911) 

[20]   La Coruña 1851, Madrid 1921

[21]   Beire, Navarra 1872- Madrid 1947. Empresario. Coleccionista. Fundador de periódicos, entre ellos La España Moderna (1889-1914) prestigiosa revista en cuyas páginas se abordó la llamada “Cuestión femenina”. Recogió colaboraciones internacionales y de destacados miembros de la generación del 98 y de miembros de la ILE.

[22]   Carmen de Burgos y Seguí, “Colombina” (Almería 1867, Madrid 1931). Publicó sus primeros artículos en la revista de su marido Almería Bufa, posteriormente en 1902 inicia una carrera periodística prolífica en El globo, Diario Universal, La Revista Universal, La Correspondencia del Español, ABC, Tribuna Pedagógica y La Educación fue redactora de El Heraldo y Nuevo Mundo de Madrid, pero su vida profesional ya es en inicios del siglo XX.

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