miércoles, 16 de septiembre de 2026

UNA GENERACIÓN DE MÉRITO

 

UNA GENERACIÓN DE MÉRITO


Escribo en el recuerdo y homenaje a la prestigiosa arqueóloga María Ángeles Mezquiriz, nacida en Falces, Navarra, el 1 febrero de 1929 y fallecida en Pamplona el 11 de junio de 2026. Especializada en arqueología romana, fue la primera directora del Museo de Navarra, desde 1987 a 1988 y presidenta desde 1974 a 1985 de la Comisión de Excavaciones y Arqueología de la Institución Príncipe de Viana. Era licenciada en Filosofía y Letras, sección de Historia por la Universidad de Zaragoza, desde 1951,  alcanzando el doctorado en 1957.

Hasta ahora la mayoría de mis seguimientos se han referido a las mujeres escritoras o profesionales desde la Edad Media a la Edad de Plata, dado que mi interés estaba en aquellas mujeres que cuyas publicaciones nos habían sido desconocidas o mal interpretadas. El rescate de algunas de las publicaciones aparecidas desde 1978. que es lo que me propuse, me ha conducido a algo que inicialmente no pretendí: seguir el hilo que nos conduce hasta el presente de la historia de la incorporación de la mujer al mundo universitario, intelectual y creativo y, en alguna forma, a la inclusión en el mundo profesional. Si no he incluido en el blog el mundo científico, es porque no tengo base científica para juzgar los avances de las aportaciones de las científicas, cosa que sí tengo, me atrevo a decir, para las aportaciones en el arte y en las letras.

No voy de momento a hacer repaso del presente, consolidada hoy la presencia femenina en todos los campos. El interés que me surge, porque desconozco si hay publicaciones rigurosas sobre el tema, es qué pasó con la lenta incorporación de las mujeres después de 1939 y qué número de ellas sorteó los prejuicios y dificultades de la época y fue accediendo al mundo intelectual, universitario, creativo, o docente superior.  Conocemos mujeres profesionales que accedieron a las altas o medias instancias culturales, investigadoras y educativas, a las que juzgar desde el punto de vista “femenino” sería minimizarlas. En esa década correspondiente a su juventud, arreciaron las dificultades para ejercer y crecer en cualquier profesión; hubo falta de estímulos sociales ante un giro político que no consideraba prioritario los estudios superiores ni la profesionalidad de la mujer. Se cerraron algunas oposiciones relacionadas con el Derecho, como notarías, registros y cuerpo diplomático. Algunas mujeres que estudiaron carreras universitarias se incorporaron a la docencia en Institutos de Enseñanza Media y colegios particulares, nutriendo cátedras en toda España, tanto de Ciencias como de Letras. Nuevamente una de las salidas de la mujer fue la docencia. Fue una generación de mérito a la que recordar.

 Hemos intentado añadir la nómina de mujeres notables a la crítica llama “niños de la guerra”, chicas nacidas en la década de los 25 a los 39, las que vivieron la guerra civil siendo menores, o nacieron en ella. Las chicas, aunque se ralentizara el mundo cultural en esos años para la mujer, continuaron afluyendo a las universidades. Entre las más reconocidas de esa generación las escritoras Carmen Martín Gaite, nacida en 1925, que estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca, ampliando estudios en Cannes, y que cursó doctorado en la Complutense de Madrid; Josefina Aldecoa, nacida en 1926, estudió Filosofía y Letras y se doctoró en Pedagogía. en la Complutense de Madrid; la directora de cine, Josefina Molina (nacida en 1936) cursó estudios de Ciencias Políticas, y fue la primera mujer diplomada en la Escuela Oficial de Cine; Margarita Salas (1938) estudió Ciencias Químicas e hizo doctorado en la Complutense de Madrid;  : buscando referencias encuentro científicas como Gertrudis de la Fuente (1921) bioquímica,) estudió y se doctoró en de Madrid; Dolores Cabezudo, bioquímica (1935) estudio ciencias Químicas en Zaragoza y realizó su doctorado en Madrid: Esther Tusquets, editora y novelista, nacida en Barcelona en 1936, estudió Historia en las universidades de Barcelona y Madrid; Rosa Regás, nacida  en 1933, estudió filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona. Carmen Laforet, nacida en 1921, empezó lacarrera de Filosofía y Letras en Madriid y en Barcelona, que no terminó.Más cercanas Isabel Baquedano (1929), pintora navarra de Mendavia, estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, fue profesora hasta su jubilación de la Escuuela de Artes y Oficios de Pamplona ; María Luisa Pericot (1931) estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, y presentó en dicha universidad su tesis doctoral de Arqueología, fue profesora de Prehistoria  entre 1962-68 en la Universidad de Navarra; Ana María Navarro(1929) estudió en la Universidad de Zaragoza y se doctoró en la de Madrid, fue profesora en el Instituto de Ciencias de la Educación en la Universidad de Navarra; Concepción García Gainza (1937) algo más joven, estudió en el Estudio General de Navarra y se doctoró en la Universidad de Zaragoza, fue profesora de Historia del Arte en  la Universidad de Sevilla, Murcia y Navarra y primera catedrática de Arte en la Universidad de España ;

Otras de la misma generación lo alcanzaron méritos sin estudios académicos, como la escritora  catalana Ana María Matute (1925), Premio Cervantes; la novelista santanderina Elena Quiroga (1922) académica de la Lengua;  la poeta barcelonesa Angelina Gatell (1926) participante de la tertulia de la Plaza Mayor de Madrid; la periodista de Alcañiz, Pilar Narvión (1922) subdirectora del periódico Pueblo;  la poeta malageña, Mº Victoria Atencia, (!931) ligada a la revista Caracol; Trina Merceder (1919) poeta directora de la revista Almotamid; la poeta alicantina, Paca Aguirre (1930)Premio Nacional de las Letras Españolas; la pintora navarra Ana María Marín (1933) que estudió en San Sebastián en la Academia de Mariló Lasheras y perteneció a la escuela del Bidasoa. Pero no pretende ésta ser una enumeración exhaustiva.

Ninguna de las arriba citadas lo es por ser mujer, sino por su profesionalidad, todas ellas llevaron su profesión a la excelencia. No obstante, todas ellas tuvieron que ganar espacio en un mundo acotado y  haciéndolo compatible con el plus de las dificultades de su género, unas veces porque la sociedad las minusvaloraba y otras porque la mayoría de ellas tuvo responsabilidades familiares, ya que no renunciaron a tener hijos y una familia estable, aunque no todas lo consiguieran

Es en este contexto de mujeres altamente profesionales en lo suyo, donde   la que esto escribe, incluye a la prestigiosa arqueóloga, Mª Ángeles Mezquiriz. A ella me gustaría dedicarle una próxima entrada.

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