UNA GENERACIÓN DE MÉRITO
Escribo en el recuerdo y homenaje
a la prestigiosa arqueóloga María Ángeles Mezquiriz, nacida en Falces, Navarra,
el 1 febrero de 1929 y fallecida en Pamplona el 11 de junio de 2026. Especializada
en arqueología romana, fue la primera directora del Museo de Navarra, desde
1987 a 1988 y presidenta desde 1974 a 1985 de la Comisión de Excavaciones y Arqueología
de la Institución Príncipe de Viana. Era licenciada en Filosofía y Letras,
sección de Historia por la Universidad de Zaragoza, desde 1951, alcanzando el
doctorado en 1957.
Hasta ahora la mayoría de mis
seguimientos se han referido a las mujeres escritoras o profesionales desde la
Edad Media a la Edad de Plata, dado que mi interés estaba en aquellas mujeres
que cuyas publicaciones nos habían sido desconocidas o mal interpretadas. El rescate de algunas de las publicaciones aparecidas desde 1978. que es lo que
me propuse, me ha conducido a algo que inicialmente no pretendí: seguir el hilo
que nos conduce hasta el presente de la historia de la incorporación de la
mujer al mundo universitario, intelectual y creativo y, en alguna forma, a la
inclusión en el mundo profesional. Si no he incluido en el blog el mundo
científico, es porque no tengo base científica para juzgar los avances de las
aportaciones de las científicas, cosa que sí tengo, me atrevo a decir, para las
aportaciones en el arte y en las letras.
No voy de momento a hacer repaso
del presente, consolidada hoy la presencia femenina en todos los campos. El
interés que me surge, porque desconozco si hay publicaciones rigurosas sobre el
tema, es qué pasó con la lenta incorporación de las mujeres después de 1939 y qué
número de ellas sorteó los prejuicios y dificultades de la época y fue accediendo
al mundo intelectual, universitario, creativo, o docente superior. Conocemos mujeres profesionales que accedieron
a las altas o medias instancias culturales, investigadoras y educativas, a las
que juzgar desde el punto de vista “femenino” sería minimizarlas. En esa década
correspondiente a su juventud, arreciaron las dificultades para ejercer y
crecer en cualquier profesión; hubo falta de estímulos sociales ante un giro
político que no consideraba prioritario los estudios superiores ni la
profesionalidad de la mujer. Se cerraron algunas oposiciones
relacionadas con el Derecho, como notarías, registros y cuerpo diplomático.
Algunas mujeres que estudiaron carreras universitarias se incorporaron a la
docencia en Institutos de Enseñanza Media y colegios particulares, nutriendo
cátedras en toda España, tanto de Ciencias como de Letras. Nuevamente una de
las salidas de la mujer fue la docencia. Fue una generación de mérito a la que
recordar.
Hemos intentado añadir la nómina de mujeres
notables a la crítica llama “niños de la guerra”, chicas nacidas en la década
de los 25 a los 39, las que vivieron la guerra civil siendo menores, o nacieron
en ella. Las chicas, aunque se ralentizara el mundo cultural en esos años para
la mujer, continuaron afluyendo a las universidades. Entre las más reconocidas de
esa generación las escritoras Carmen Martín Gaite, nacida en 1925, que estudió Filosofía
y Letras en la Universidad de Salamanca, ampliando estudios en Cannes, y que cursó
doctorado en la Complutense de Madrid; Josefina Aldecoa, nacida en 1926, estudió
Filosofía y Letras y se doctoró en Pedagogía. en la Complutense de Madrid; la
directora de cine, Josefina Molina (nacida en 1936) cursó estudios de Ciencias
Políticas, y fue la primera mujer diplomada en la Escuela Oficial de Cine;
Margarita Salas (1938) estudió Ciencias Químicas e hizo doctorado en la Complutense
de Madrid; : buscando referencias
encuentro científicas como Gertrudis de la Fuente (1921) bioquímica,) estudió y
se doctoró en de Madrid; Dolores Cabezudo, bioquímica (1935) estudio ciencias
Químicas en Zaragoza y realizó su doctorado en Madrid: Esther Tusquets, editora
y novelista, nacida en Barcelona en 1936, estudió Historia en las universidades
de Barcelona y Madrid; Rosa Regás, nacida en 1933, estudió filosofía y Letras en la
Universidad de Barcelona. Carmen Laforet, nacida en 1921, empezó lacarrera de Filosofía y Letras en Madriid y en Barcelona, que no terminó.Más cercanas Isabel Baquedano (1929), pintora navarra de Mendavia, estudió en la
Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, fue profesora hasta su jubilación de la Escuuela de Artes y Oficios de Pamplona ; María Luisa Pericot (1931) estudió
Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, y presentó en dicha
universidad su tesis doctoral de Arqueología, fue profesora de Prehistoria entre 1962-68 en la Universidad
de Navarra; Ana María Navarro(1929) estudió en la Universidad de Zaragoza y se
doctoró en la de Madrid, fue profesora en el Instituto de Ciencias de la Educación en la Universidad de Navarra; Concepción
García Gainza (1937) algo más joven, estudió en el Estudio General de Navarra y
se doctoró en la Universidad de Zaragoza, fue profesora de Historia del Arte en la Universidad de Sevilla, Murcia y Navarra y primera catedrática de Arte en la Universidad de España ;
Otras de la misma generación lo alcanzaron méritos sin estudios académicos, como la escritora catalana Ana María Matute (1925), Premio Cervantes; la novelista santanderina Elena Quiroga (1922) académica de la Lengua; la poeta barcelonesa Angelina Gatell (1926) participante de la tertulia de la Plaza Mayor de Madrid; la periodista de Alcañiz, Pilar Narvión (1922) subdirectora del periódico Pueblo; la poeta malageña, Mº Victoria Atencia, (!931) ligada a la revista Caracol; Trina Merceder (1919) poeta directora de la revista Almotamid; la poeta alicantina, Paca Aguirre (1930)Premio Nacional de las Letras Españolas; la pintora navarra Ana María Marín (1933) que estudió en San Sebastián en la Academia de Mariló Lasheras y perteneció a la escuela del Bidasoa. Pero no pretende ésta ser una enumeración exhaustiva.
Ninguna de las arriba citadas lo
es por ser mujer, sino por su profesionalidad, todas ellas llevaron su
profesión a la excelencia. No obstante, todas ellas tuvieron que ganar espacio
en un mundo acotado y haciéndolo compatible
con el plus de las dificultades de su género, unas veces porque la sociedad las
minusvaloraba y otras porque la mayoría de ellas tuvo responsabilidades
familiares, ya que no renunciaron a tener hijos y una familia estable, aunque
no todas lo consiguieran
Es en este contexto de mujeres
altamente profesionales en lo suyo, donde la que
esto escribe, incluye a la prestigiosa arqueóloga, Mª Ángeles Mezquiriz. A ella
me gustaría dedicarle una próxima entrada.
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