lunes, 9 de enero de 2023

EN CUBA (II)

 


Se viaja para conocer, para aprender, para reconocerse, para poner en tela de juicio lo conocido y saber otras formas de vida, otros paisajes, otras escalas de valores, otros dioses, otras dimensiones. Se viaja para vivir más. Cuba representaba algunas de todas esas cosas. Lo conocido en teoría y desconocido in situ se muestra como un experimento político que, a ojos vista, no resulta exitoso, sino trágico para los que tenemos de todo: “Regálame el paraguas que llevas colgado”, me dijo una vendedora de artesanía, de uno de los dos mercadillos turísticos que encontramos en la Habana, “te lo cambio por lo que quieras”, y cuando me marchaba sin dárselo, otra vendedora me salió al paso: “Vosotras tenéis de todo, nosotras de nada”. Así que mi conciencia hizo aguas y le di mi paraguas plegable; me lo cambió por unos pendientes con un trocito de concha blanca y negra.   

No tienen la culpa los ciudadanos de Cuban de su embargo, son resistentes y alegres y, aunque exista también la picaresca y las mafias (y hubo quien nos timó) no parece que se mueran de angustia ante una situación que para cualquiera de nosotros resultaría inaguantable. No tienen la culpa los ciudadanos de tener pésimos gestores de lo público; y digo pésimos porque la teoría de lo común,  la igualdad y el Estado parece que nada tienen que ver con la práctica, y el resultado es que yo – turista- puedo cenar tres días langosta fresca a la plancha, riquísima, por menos de 10 euros, mientras los cubanos hacen colas para comprar coles, y a mitad de la cola se acaban. No tienen la culpa los cubanos de que. pese a su alta capacitación sanitaria, estén desabastecidas las farmacias. No tienen la culpa.  Ojalá cambien sus condiciones de vida, y venga el turismo a sus inmensas playas de arena fina y blanca, y evolucione la política a un régimen abierto; y consigan ser a una sociedad próspera, sin burdeles, ni mafias donde no sean los casinos su fuente de riqueza; y se progrese hacia una sociedad comercial, industrial, turística e integrada.  Ahora no hay ni siquiera pan, ni cerveza, ni comida ni nada en el aeropuerto internacional de la Habana, solo botellines pequeños de agua sin enfriar. El día que regresábamos tampoco había agua en los baños y mejor no contarlo. Y porque quizá el turismo ha debido caer durante el COVID, no parece que haya mucha gente moviéndose por las zonas turísticas, pese a su riqueza arquitectónica, sus precios irrisorios y su paisaje idílico. Llegaban al aeropuerto cubanos con fardos de rafia enormes como los africanos. Desde el Morro vimos salir de la bahía un trasatlántico holandés. Coincidimos también con alguna pareja joven de españoles, tan sorprendidos como nosotros. En el aeropuerto marinos gallegos con sus mujeres regresaban a España. Pregunto si es buena la relación que tiene España con Cuba, pero no saben. Sentimos tristeza por la situación de la América española que no remonta.

Para España fue Cuba una provincia más. Trazaron sus matemáticos militares infraestructuras y edificios defensivos de la misma importancia que los de España, como La Cabaña y el Morro de los Tres Reyes.  El castillo del Morro de los tres Reyes, del siglo XVI, fue obra del italiano Juan Bautista Antonelli, al servicio de la Corona española. De gran importancia estratégica, protegía a la ciudad de las invasiones inglesas y de los corsarios. (que eran lo mismo) Con forma de polígono, vence las dificultades constructivas proyectándose en el mar en ángulo agudo y escalonándose en tierra. Nos detenemos para ver dos importantes exposiciones relativas a la historia militar, una sobre en encuentro de las dos culturas, España- América, que muestra una reproducción de una carabela y textos que aclaran la situación de ambas civilizaciones en el momento de la llegada de Colón. La segunda exposición, magnífica, mostraba textos, planos y fotografías de todos los baluartes marítimos defensivos construidos por España, tanto en España como en América, el nombre de todos los ingenieros que las construyeron y las características técnicas, realmente rigurosa. Es el Morro un baluarte del que sentir orgullo de saber nuestra historia española. Quedé agradecida de conocer por los cubanos más que lo que nos cuenta de nuestra historia España. La Fortaleza de San Carlos de la Cabaña es la más grande estructura militar construida por España en América, un área de 700 m de largo por 240de ancho. situada en lo alto del litoral este. Tiene forma de polígono. Está cubierto por baluartes, foso, revellines, cuarteles y almacenes. El sistema defensivo de la Habana y la Ciudad Vieja, con sus palacios y casas barrocas y neoclásicas fue declarado por la UNESCO patrimonio de la Humanidad en 1997.

España formó en sus acadenias militares a los ingenieros militares cubanos que trazaron importantes infraestructuras, así Francisco de Albear, ingeniero militar del siglo XIX, al servicio de la Corona española que hizo, entre otras obras, el proyecto y ejecución del canal del Véneto, o de Isabel II, acueducto que solucionaba el abastecimiento de agua a la ciudad de la Habana. La obra mereció la Medalla de Oro de la Exposición Universal de París en 1878 ; fue considerada una obra maestra de la ingeniería universal del siglo XIX. Desde mitades del siglo XIX,  adquieron importancia los ferrocariles que recorrían la isla y comunicaban sus ciudades, sus plantaciones tabaqueras y sus ingenios; funcionaba el trasporte por la ciudad de la Habana con tranvías electricos. Cuando España pierde la guerra, en 1898, Cuba ya se estaba trasformando en un país modernoy próspero con industrias importants de tabaco, caña  de azucay, ron  y chocote y un activo comercio con Europa y Norteamérica.

 La influencia a americana, las inversiones y una economía boyante trasformaron la ciudad de la Habana en una metrópoli, se refleja en la arquitectura de las casas de principios de siglo XX ( que conviven con las de época colonial en la Habana vieja)  el Capitolio y el Malecón de ocho kilómetros  que detiene el mar en la zona norte. El Malecón complementa el trazado en una amplia avenida de seis carriles. El  Malecón habla de cuando Cuba era próspera, es un impresionante muro de hormigón armado desde donde muestra el mar su belleza siempre embravecida, preciosamente azul, azul por la mañana, azul por la tarde. 

No solo por sus monumentos y sus playas me conmueve Cuba, ni por esa historia que subyace y se abre como las madreperlas de sus arrecifes. Nos reconocemos.  Estando nosotros en la Habana murió Pablo Milanés. Como cuando éramos niños los boleros de Machín, las trovas de Milanés  nos acompañaron en la adolescencia. y no han cesado . Acabamos nuestra visita en un espectáculo, oyendo a los troveros cantar las viejas canciones de siempre, que hasta nos invitaron a los espectadores a bailar subiendo al escenario en una cadeneta fraternal y divertida.. Una cultura hermana durante muchos siglos. Y una lengua. Leonardo Padura fue premio Princesa de Asturias de las Letras, 2015 y Félix Viscarret lo acerca con sus películas, y hasta el protagonista, Mario Conde, se llama como un famisísimo ex-banquero español. 

Cuba y España siguen trazado lazos. Nos vamos de La Perla del Caribe con desilusión. Merecen los cubanos que les sonría más la vida, una vida libre y próspera. Que tengan suerte

martes, 27 de diciembre de 2022

EN CUBA (I)

 


CUBA ( I )

Supongo que la memoria juega a hacernos imaginar cosas que no vimos, así la música:

 “Cuando Sali de la Habana de nadie me despedí solo de un perrito chino que venía tras de mi”.

Esta canción infantil la cantábamos en las Carmelitas de Cascante niñas jugando al corro.  Éramos muy pequeñas. Se la canté al taxista que nos trajo del aeropuerto al hotel y la reconoció. Conocía el taxista también todos los viajes de Colón mucho mejor que nosotros. Colón llegó a Cuba en el primer viaje, 1492, nos lo contó, mientras nos llevaba al hotel de una cadena española, Meliá, muy presente en Cuba. Aquellos juegos párvulos pusieron por primera vez en mi memoria musical el nombre de Cuba.  Sonaba un poco misterioso y nostálgico. Todavía había en casa de mi madre cajas vacías de cigarros habanos de alguno de los parientes que se dedicaron al comercio y a los ultramarinos, o la piedra de moler el chocolate de Baracoa del abuelo: era la memoria de la Cuba comercial, la perla del Caribe. Pasó más tarde Cuba a mi memoria literaria por formar parte del patrimonio patriótico de las perdidas españolas.  Asocié su nombre a aquellas lecturas que tanto me impresionaron en la adolescencia de la generación del 98. Si para aquellos escritores la pérdida de Cuba sirvió para replantearse España y su identidad, a mí me sirvió para, a través de ellos, saber que el sentido de la decadencia origina reflexión, rebeldía y literatura casi más que los triunfos, porque las pérdidas te hacen tocar fondo. Así aprendí cómo Cuba y España estaban unidas, aunque rompieran lazos. La pérdida de Cuba pasó al refranero; si se perdía lo más de lo más:” más se perdió en Cuba”. Todo lo anterior dejó una estela nostálgica avivada por la música de las preciosas habaneras, como la de la bella Lola que va luciendo en la playa su la larga cola y vuelve locos a los marineros, que debían ser vascos, por lo que a los vascos va bien entonar maravillosas habaneras con su voz recia, y cada año hacen un festival de habaneras que escucho por la tele en esos coros insuperables. Yo escuchaba a Cuba por el recuerdo de los tres Sudamericanos, o de Luis Aguilé que también cantaban que habían salido de Cuba, dejando la vida y el amor y enterrado el corazón (mucho corazón debe de haber enterrado porque el cementerio es inmenso y hay enterrados 200 000 gallegos)  Y rememoro la fuerza de la “Peregrina”, feminista incipiente, la bella Tula,  que vino a España y conquistó a la Corte con su literatura, y con su imponente bellezón , la mujer que escribió Sab, una novela antiesclavista en 1841, antes de que escribiera La Cabaña del tío Thom la escritora Harriet Beecher Stowuer, que lo hizo entre 1851 y 52. Cuba era entonces provincia española. Allí, en la calle Mercaderes entre O Reilly y Empedrado, un mural recuerda a los lyceistas del  Lyceo Artístico y Literario del XIX, tan elegantes de chaqué y a las damas pomposas, ataviadas de trajes largos y cubiertas de estolas y ajuares. También cultural, existió en el XX la revista Orígenes del padre Ángel Martínez Baigorri, de Lodosa, y de José Lezama Lima, Cintio Vitier y Fina García Marduz. Y la Cuba de Duce María Loinaz, anfitriona de Federico García Lorca, que vino a España en nuestra posguerra e invitaba a pollo en el Ritz a los periodistas y poetas. Dulce María Loynaz, poeta, era hija de un general de la guerra de Cuba a la que luego le dieron el premio Cervantes. Así, Cuba estaba en todas mis memorias, sin haber estado nunca, como el intenso olor evocativo de una taza de café. El café que nos daban en el hotel era diluido, pero encontramos un café en la calle Mercades, un café portugués que rendía recuerdo a Eca de Queiroz. Cuba y sus cafetales, y tenía un mural pintado del tranvía de Lisboa. Me encanta el café . 

Y de norte a sur el recuerdo de Cádiz, canturreo yo la maravillosa habanera que canta Carlos Cano con letra de Antonio Burgos, llena de poesía: Las olas de la caleta, que es plata quieta,  rompían contra las rocas de aquel paseo que al bamboleo de aquellas bocas allí le llaman el Malecón...

El paseo por Cuba no lo hicimos guiados por un poeta; vagabundeamos llevados por una bicicleta que cogimos en El Malecón con carricoche y plaza para dos, mientras un cubano deseoso de ganarse unos dólares pedaleaba con tesón. Le preguntamos por qué en vez de una bici no lleva motocarro, pero argumentó que necesitaría un permiso especial. Como somos pesos pesados le pedimos disculpas, pero siguió pedaleando, dijo que estaba acostumbrado. Nos cuenta que su mujer es médico y que gana 30 euros al mes y se queja, pero no despotrica. Había haigas ostentosos de colores en a puerta del hotel, carros americanos de los años 50 para llevar turistas, pero nosotros no queremos llegar, queremos conocer evitando cansarnos en el recorrido entre adoquines. En Cuba hoy los turistas, si se tercia, pagamos en dólares. En “carro- bici” visitamos la Cuba histórica, preciosa y arruinada. Los edificios tan espectaculares como los de la Gran vía madrileña o los noucentista de Barcelona se alzaban por las calles estrechas mostrando la lepra de su piedra porosa y blanquecina. Un patrimonio arquitectónico imponente que se desmorona a ojos vista, no sin antes demostrarnos la grandeza de un pasado que sobrevive, que grita lo que fue, la ciudad industriosa y comercial hoy sepultada en sus ruinas, desmoronada como la fina arena de sus playas.  Colas en el economato que acaban cuando acaba el producto y cierra el chiringuito. No hay trajín de comercio, ni industriosos funcionarios ni mercaderes trajeados ni bolsa comercial, ni Ateneo Artístico y Literario, que yo sepa, no hay tiendas, no hay nada. En el Museo de Arte Colonial compró un libro de investigación sobre revistas literarias que me cuesta veinticinco céntimos de euro. La Catedral del XVIII se inició para ser la iglesia de los jesuitas y acabó en catedral porque en 1767 fueron expulsados los Jesuitas del Nuevo Mundo. La plaza es preciosa y los edificios están en restauración. Hay vendedoras ambulantes de fruta y titos varios. El Museo del Tabaco y el del chocolate los encontramos cerrados. Es zona turística y algunos pequeños bares donde cobran el menú en dólares. Nos acompaña el tiempo.

No quisiera que mis comentarios fuera una crítica, ni voy a meterme en los porqués de cómo no siempre las civilizaciones avanzan, de cómo las culturas nacen y también mueren; y como el progreso no siempre es progreso, ni tan siquiera es regreso, es otra cosa nueva: un triste destino que acaba en la miseria. No voy a escribir de quién es la culpa. No voy a juzgar con mis ojos lo que no me compete, se me escaparían muchos datos que desconozco.  El que pudo se fue, la de zona donde está nuestro hotel, hay preciosas villas ajardinadas que parecen vacías y deterioradas, podrían ser de los burgueses que ahora habitan en Miami. Si los emprendedores abandonan, o si se los persigue ¿quién va a levantar Cuba?   En términos generales, la decadencia de la gran urbe cubana parece que ha engendrado resistencia, porque el que queda sin emigrar a Miami está dispuesto a sobrevivir como sea sin perder la alegría, ya que hay música en las calles y jolgorio. Hablo también de resiliencia, porque hay grupos distendidos de muchachos jóvenes y parejitas de la mano; y los visitantes nos preguntamos qué futuro podrán construir y si será posible edificar la vida en esas condiciones de carencias.  Hay en otros cubanos, como en nuestro guía de la bicicleta, un atisbo de rebeldía que parece amortiguada, como una toma de postura para ganarse a los turistas; o la sinceridad pues que juzgan imposible ya vivir de otra manera y se resignan. Nos dice que todo el que protesta desaparece. Con en toda gran urbe, también existen jetas y timadores a la búsqueda de turistas incautos. Nos la jugaron.  Gran idea fue tomar un autobús turístico, estupendísimo, que nos llevó un día de una punta a otra de la isla. La encantadora guía tiene tres carreras universitarias, entre ellas la de Física Nuclear que cursó en Leningrado, a ella si le gusta el régimen, les está agradecida pues les debe todo lo que fuera ha estudiado con becas del gobierno. Pero las relaciones con Rusia ya no que son lo que fueron y ella ejerce otra de sus carreras,  Turismo, y está muy feliz con su trabajo; una hija suya está en España trabajando. Nos detuvimos en las fortificaciones españolas del Morro, una gran aportación a la isla que se mantiene: El Morro. Merecerá otra entrada-

domingo, 13 de noviembre de 2022

Dar o quitar


 Me preguntó por qué hay quien piensa que intentar acorralar a una persona, despojándola de todo y de toda capacidad de reacción, es positivo. ¿positivo para qué?¿positivo para quién?.  No es positivo anular a una persona positiva, es negativo arrebatarle el  entusiasmo y la emoción. Quizá no sea negativo para el que se lo apropia, pero es negativo para el común social. El entusiasmo y la emoción pueden mover el mundo, cambiar las cosas, enderezarlas. Una persona despojada se  alejará del entusiasmo y de la generosidad, también de la emoción, hasta la indiferencia .Porque si le quitan todo, o las ganas ¿cómo volver a pedirle que lo olvide? ¿cómo que siga aportando con ilusión?   Yo creo todo lo contrario, se consigue más a las buenas que con los chantajes y los placajes, más dando que quitando, siendo justo en el trato . Si el agraviado tiene caracter y lo siente como injusticia y ganas de alejarlo machacándolo, no se rendirá. Todo lo contrario, cada desprecio, además de causarle perplejidad, le hará correponder con el desprecio, nunca con el aprecio, y le alejará más del contrario y de la posibilidad de arreglo y de paz.

sábado, 12 de noviembre de 2022

El sello

 


Es una pasada la emisión de un sello de correos con la hoz y el martillo, símbolos del Partido Comunista. La excusa es la conmemoración del centenario del Partido Comunista de España. Los colores empleados- los colores de la bandera dela República- apelan al Partido Comunista de antes y de la Guerra civil y no el de la Transición, ya que de todos es sabido que Santiago Carrillo aceptó la bandera roja y gualda, así que no cuela. Protesta Garzón que ya se veía con el gol en la portería. Pero, vamos a ver ¿que diría Garzón si los símbolos del sello fueran, por ejemplo, religiosos ? y al hablar d religiosos no me refiero a piezas artísticas patrimoniales sino a cualquier símbolo con valor ideológico pero no artístico? Suarez y el rey Juan Carlos aceptaron que era bueno para España el juego plural de los partidos y el PC y se legalizó, hubo protestas pero se hizo, aceptando el papael del PC en la lucha, con un importante número de partidos democráticos, por la implantación en España del sistema de Democracia parlamentaria. Lo anterior, o sea del papel jugado por el PC antes y en la Guerra civil, mejor pasar página.  No se admitiría la emisión de un sello con los simbolos o las siglas del PP, UCD, PSOE,  se entiende que cada partido intente hacer su propaganda electoral, pero entenderán que se proteste para que no utilicen las instituciones que están al servicio de todos, como es Correos.. Y hablando de Correos, la instrumentación del sello anuncia el peligro de otra  instrumentación que podría intentarse, si no prima la objetividad, por ejemplo en el recuento de votos por correo.

domingo, 6 de noviembre de 2022

ANGEL SARABIA, en memoria

 







“Adiós” Después del verano nos decíamos adiós, como podíamos decirnos “hasta la semana que viene” o “hasta mañana, amigo, hasta cuando queráis, nuestra casa, vuestra casa está abierta”, así que nunca la distancia jugaba a hacerse anual, porque nunca existía.

Íbamos y veníais de Cascante a Granada, de Granada a Cascante, de Cascante a Pamplona viajantes de amistad y encuentros de amigos desde siempre, desde lejos, muy cerca de la infancia. O volvía yo a Cascante en invierno y me escapaba por el Caracol, picaba el picaporte, cenaba con vosotros

y antes de despedirnos me ofrecíais una infusión de manzanilla caliente porque siempre estoy ronca y no soporto el frío. Dirás que qué cosas tan tontas recuerdo en un día en que parece que van más las palabras sonoras, las mayúsculas algo pomposas de las despedidas

 Las cosas que nos hacen sentirnos felices y acogidos suelen ser muy sencillas, rutinarias casi, porque no hay ceremonias cuando a quien se recibe es uno de nosotros, es “de casa”. Así me siento yo para despedirte. Se va uno de los míos. Así te siento, Ángel, amigo.

Esta semana apareció en mi mesa de trabajo las fotos con Beatriz, tú, Antonio y yo del Corral del Carbón y hoy pienso que el destino me avisaba. Me avisaba. Son recuerdos estelas. Esta vez los recuerdos avivan mi tristeza. Me avisaba

Y no te digo adiós. Que no se dice adiós, que quedan las estelas que dejan los amigos cuando pasan.  Te vas tú ahora, afable, generoso, discutidor, buen anfitrión y resistente y me dejas un poco más desierta porque no te veré, aunque estarás, porque mientras estamos y pensemos en los buenos momentos que vivimos estaremos contigo.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

RESPUESTA

 









Estoy recogiendo poemas que he publicado en facebook pero no en poemario Será de 2018 más o menos. Voy a tner que acostumbrarne a fecharlos. No quiero que se pierdan del todo

RESPUESTA

 

¿Y de qué han de servirnos las palabras hermosas

si nos malentendimos y mal comunicamos?


¿qué más da la proeza del verso o de la retórica?

si tú no me entendiste y no entiendo, es fracaso.

Nunca escribas de amor, ejercicio vacío

si elegiste la senda de doler, de hacer daño

Debiste meditar antes ¿por qué agredías?

-Nunca el dolor consigue prolongar un abrazo.

No hay amor sin palabra, sin ahondar en sus límites

no me escuchas, no escucho. Todo se ha consumado.

La vida nos brindó su manzana más roja

también el amor  casto tenía su gusano

Como una amiga antigua te escribo alejandrinos

porque de alguna forma no olvido, no he olvidado

Quise ser yo y lo soy, aunque tú me maldigas

el dolor envenena los amores más bravos

Ha pasado la vida, toda la vida entera

tu dirás si ya es hora de bien interpretarnos.

Como dicen los sabios, es la melancolía

la pérdida querida de un objeto aceptado.

No me mandes tus huestes, no me gustan los trepas

cuando quieras, si quieres, nosotros conversamos

Me cuesta perdonar a los correveidiles

también a ti me cuesta, no sé si he perdonado

Como una cabra estaba; te quise con respeto

en la serenidad de saber que ha pasado

nuestro tiempo, te escribo, no quiero que estés triste

nos queda poco tiempo, acaso nada... acaso...

 

martes, 1 de noviembre de 2022

LOS MUERTOS

 


Como todos los años nos desplazamos para recordar a nuestros familiares muertos. Dicen los vendedores de flores que las nuevas generaciones ya no siguen la tradición y cada vez más son los mayores los que las compramos y rezamos en el cementerio a los difuntos Tal vez sea verdad, pero los cementerios se llenan estos días de visitantes que limpian y acondicionan las sepulturas y- razón de amor- rezan. Estos días de noviembre están los camposantos llenos, y las lápidas y esculturas funerarias se cubren de centros, ramos y macetones. No es tanto el respeto, o quizá sí, a los que se fueron, sino la lealtad y el amor. Son los lazos afectivos que cultivamos con los que nos precedieron y amaron, o con los que amamos nosotros y ya no están pero permanecen en nuestro sentimiento. Ellos nos inculcaron la fidelidad a los principios morales o éticos y nos comprometimos con ellos, pues las personas queridas que viven en nosotros no mueren hasta nuestra muerte. Estamos llenos de cariño a la etapa de la vida pasada, y algo de tristeza en estos días en que afluyen los recuerdos y creemos oír voces conocidas; y les llevamos flores como lo hacíamos en los cumpleaños; flores efímeras como fueron ellos, como somos nosotros, aunque no queramos tener conciencia del final:

“Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.

La idea de la muerte, que no la muerte, ha cambiado a través de los siglos. Aquel terrorífico esqueleto medieval con guadaña y su danza macabra con papas, obispos, emperadores, reyes, caballeros, mujeres, niños, abades, labradores, adoctrinaba en la universalidad de la muerte, asustaba y aterrorizaba. Laten en nuestro pensamiento todas las tradiciones religiosas y culturales, seacumulan. Las recordamos con tanta viveza como el Ave María y el Credo que intentamos rezar por ellos, nuestros muertos.

“Creo en la resurrección de los muertos y la vida eterna”

La muerte es certeza y versos que leímos y que nos han acompañado hasta aquí la rememoran:

“Recuerde el alma dormida

 Avive el seso y despierte

 contemplando

Como se pasa la vida

 como se llega la muerte

 tan callando…

(…) “Nuestras vidas son los ríos/ que van a dar a la mar

 que es el morir…”

(…) “No tengamos tiempo ya

En esta vida mezquina

De tal modo

Que mi vold está

Conforme con la divina

Para todo”

Es sin duda el de Jorge Manrique uno de los magistrales poemas de nuestra literatura. [1]Hay en esa meditación humana de los grandes poetas sobre la muerte tonos que asumimos, pensamientos lejanos en el tiempo que confluyen o se oponen. En el poema de Jorge Manrique ante el sentimiento de pérdida del padre, consuela al hijo la constancia de las obras que el maese D Rodrigo deja a su muerte.   

“Que, aunque la vida perdió

 dejonos harto consuelo

 su memoria”.

El Poema contiene todos los matices del ubi sunt y da constancia del valor de la obra hecha por el fallecido. Podríamos, saltando el tiempo, recordar a Antonio Machado y su poema sentido y filial a D Francisco Giner de los Ríos, que fue su padre espiritual, su maestro[2]. Enlaza con Manrique en el “lleva quien deja y vive el que ha vivido”, sentimiento idéntico, aunque con una tesis opuesta, pues Manrique asume el sentido religioso de la muerte como destino final y Machado canta la necesidad de vivir con plenitud dando sentido a la propia vida por la vida:

“Vivid, la vida sigue

 los muertos mueren y las sombras pasan

 lleva quien deja y vive el que ha vivido.

 yunques sonad, enmudecer campanas”.

Hay oposición de la idea cristiana de Manrique y la agnóstica de Machado en las metáforas “los yunques”, símbolo de la clase trabajadora que nace en España y” las campanas” símbolo religioso que representa la España vieja. Pese a su divergencia, los dos grandes poetas, ponen la mirada en el valor de la obra que deja el fallecido. La apreciación del fallecido por sus hechos es discurso moderno: Los elogios fúnebres del siglo XX y XXI ponen el acento en el valor de los logros de los grandes hombres a los que se les dedican elogios fúnebres por sus obras, porque los perviven más allá de la muerte.

El sentido religioso y moral de aceptación de la muerte por voluntad de Dios que contiene el poema de Manrique es la fe cristiana que va a continuar firme durante todo el Siglo de Oro, XVI y XVII, de la Literatura española.  Entre los más conmovedores poemas es el que Lope de Vega hizo a la muerte de su hijo Carlos Félix, muerto a los siete años[3] incluido en rimas sacras, 1614 del que extraigo unos versos

 “Éste de mis entrañas dulce fruto,

 con vuestra bendición, ¡oh Rey Eterno!,

ofrezco humildemente a vuestras aras,

 que, si es de todos el mejor tributo

 un puro corazón humilde y tierno

 y el más precioso de las prendas caras,

 no las aromas raras

 entre olores fenicios

 y licores sabeos,

 os rinden mis deseos,

 por menos olorosos sacrificios,

 sino mi corazón, que Carlos era…”,

 

El poema extenso sigue siendo totalmente actual y Lope se dirige a Dios, pero también a su niño:

(…)“Yo para vos los pajarillos nuevos,

  diversos en el canto y las colores,

encerraba, gozoso de alegraros;

 yo plantaba los fértiles renuevos

   de los árboles verdes, yo las flores

  en quien mejor pudiera contemplaros,

 pues a los aires claros

 del alba hermosa apenas

 saliste, Carlos mío,

bañado de rocío,

 cuando, marchitas las doradas venas,

 el blanco lirio convertido en hielo

 cayó en la tierra, aunque traspuesto al cielo.

 ¡Oh qué divinos pájaros agora,

Carlos, gozáis, que con pintadas alas

 discurren por los campos celestiales”

 

Se sigue manteniendo la esperanza en la vida eterna y la resurrección en algunos escritores del siglo XIX así en Zorrilla[4], ambas esenciales en la fe cristiana. Conviven con la duda y la rebeldía de Espronceda, pues ese sentido cristiano de arraigo va a tambalearse en el Romanticismo, donde la esperanza en la resurrección y en la vida eterna oscila, como en la sociedad hoy, y ya no hay seguridad sino incertidumbre. Entre los severos cipreses nos parece escuchar la voz de un poeta que estuvo en la zona entre Tudela, Soria, Veruela y Fitero y, romántico, puso un acento de melancolía que nos ha acompañado desde la adolescencia. Gustavo Adolfo Bécquer[5]

 

(…) ¿Vuelve el polvo al polvo?

¿Vuela al alma al cielo?

¿Todo es sin espíritu

podredumbre y cieno?

No sé, pero hay algo

que explicar no puedo

algo que repugna

aunque es fuerza hacerlo

¡A dejar tan tristes

tan solos los muertos!

 

Hubo en la literatura del Romanticismo tintes dramáticos, y miedo a los espectros y a los muertos. Hoy en las fiestas de halloween la parca no asusta, y la danza de la muerte se ha convertido en chanza jocosa y fiesta. Es un carnaval donde los jóvenes bailan otro tipo de danza, se disfrazan y juerguean. Si la literatura romántica incorporó lo tétrico y el miedo a los difuntos, y a finales de siglo Bran Stoker creó el personaje de Drácula[6] - el vampiro sediento de amor y de sangre, la moda americana ha añadido a la lista de los horrores a los zombis, o muertos vivientes llenos de pústulas de la tradición oral haitiana del budú. Hoy todo se ha incorporado. Quizá burlar el miedo a lo terrorífico está en las extrañas costumbres de nuestros jóvenes que, se visten con trajes góticos y se pintan ojeras y heridas purulentas, esta vez de mentira. En cierta manera esto de regodeo con lo tétrico tiene algo que ver con aquello del terror romántico, sólo que aquello era el pavor a la muerte y a los muertos o a los medio- muertos y los espectros y esto es disminuir su importancia, olvidarla, vencerlos. Es una danza de signo contrario que festeja la vida y la inconscienciaa.

La muerte ha dado profundidad y grandes páginas en nuestras letras. Todos recordamos las mejores elegías de nuestra literatura en español, la de Jorge Manrique a la muerte de su padre en maese D Rodrigo, la de Miguel Hernández a Ramón Sijé[7] y la de Federico García Lorca a Ignacio Sánchez Mejías[8]. Añado a la lista al mejicano Jaime Sabines y su extenso poema a su padre[9] que recomiendo e incorporo unos versos: “Algo sobre la muerte del Mayor Sabines”

Te enterramos ayer.
Ayer te enterramos.
Te echamos tierra ayer.
Quedaste en la tierra ayer.
Estás rodeado de tierra
desde ayer.
Arriba y abajo y a los lados
por tus pies y por tu cabeza
está la tierra desde ayer.
Te metimos en la tierra,
te tapamos con tierra ayer.
Perteneces a la tierra
desde ayer.
Ayer te enterramos
en la tierra, ayer.

Voy a acabar esta entrada con un poema de Juan Ramón Jiménez porque enfoca la muerte desde el yo de la vida, principio y fin de cada ser humano. Poema de uno mismo a uno mismo para cuando ya no esté , tan bello que nos deja un temblor, casi lágrima. La belleza de un poema que dulcifica la muerte:

El Viaje definitivo[10]

… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Yo también he escrito sobre la muerte, aunque no de forma central sino lateral en poemas de despedida[11]. Algún día me pararé a hacerlo, creo que hay en mí algo de todo lo anterior. Este año me he atrevido a hacer mi propio centro y he comprado claveles y margaritas. No estoy insatisfecha con el resultado, lo repetiré. La visita a mis familiares fallecidos y mi rezo mientras limpio y arreglo la capilla es también producto de la lealtad y el amor. Allí donde ahora, estén saben que los sigo llevando en mi recuerdo conagradecimiento. Descansan en la paz de Dios. Me quedo con la esperanza.

 

 



[1] “Coplas que hizo D Jorge Manrique a la muerte el maese de Santiago don Rodrigo, su padre” La elegía pudo ser escrita con posterioridad a la muerte de éste. fallecido en 1476. Edición: Glosa famosíssima sobre las coplas que hizo don Jorge Manrique a la muerte del maestre de Santiago su padre, de Alonso de Cervantes, publicada en 1501.

[2] Francisco Giner de los Ríos murió el 18 de febrero de 1915, según lo dice el ABC y el   Imparcial en sus números de ese día.  Léase a Fernando González Ollé:” Antonio Machado. Versión en prosa de la elegía a Giner”, publicado en NUESTRO TIEMPO” n.º 102, diciembre 1962, afirma que el poema está fechado en Baeza el 21 de febrero de 1915 y que aparece en libro por primera vez en Páginas escogidas,(1917) y luego en Poesías completas del mismo año. Fue publicado por primera vez en la revista España. º5, 26 febrero, 1915 y posteriormente reproducid por el Boletín de la Institución Libre de enseñanza ( XXXIX. 1915.49)

[3] Incluido en “Rimas sacras”, 1614

[4] D Juan Tenorio se estrenó en el Teatro de la Cruz de Madrid, el 28 de  marzo de 1844

[5] Rima LXXIII, Obras completas, 1871, fue una publicación póstuma, un año después de la muerte de Bécquer en 1870. Tenía Bécquer manuscritas y   recopiladas algunas Rimas que fue publicando en revistas de la época y que dio al ministro González Bravo para su publicación, pero se perdieron en la revolución de 1868, dos años antes de su muerte.

[6] Novela publicada en 1897

[7] Poema perteneciente a El Rayo que no cesa, 1936

[8] Fue publicada en editorial Cruz y Raya, con ilustraciones e José Caballero en 1935

[9] Jaime Sabines, peta mejicano de origen libanés, nacido en Chiapas, 1926 y muerto en Ciudad de Méjico en 1994. Algo sobre la muerte del mayor Sabines, fue publicado en 1974.

[10] Tomado de “Corazón en el viento, de Poemas agrestes, 1910-1911

[11] Fueron un tiempo, Tudela, Traslapuente, 2016