jueves, 22 de julio de 2021

PLACAJE

  

Hay muchas gentes que me tergiversan

que disimulan con su disimulo.

que  confunden mi nombre

 que a posta evitan mi apellido

Lo no nombrado puede que no sea      piensan.

No es pensar      es errar .

Yo me  asumo.

Consigna

en esta feroz tierra 

de pájaros

cucos

parece   y    aunque  ría

 un poco fatigada del placaje

individual me reconozco

estoy aquí        soy yo.

 

Escucha lector            sabe

 que no hay triunfo que justifique  el daño

que podemos causar…

 el necio servilismo   la manipulación.

los celos   la maldad   la bobería.

Aunque me cambies

el nombre y aún con erres

o lo evites

yo ya estoy hecha.

Pero cuando cobarde ante el poder

 me ninguneas

tú te vas deshaciendo en el anonimato

pisas  la sombra a la que me destinas

lunes, 19 de julio de 2021

Pilar de Vicente- Gella

 



Pilar de Vicente- Gella, ( Zaragoza, 1942, Madrid 2016) 
En las tertulias de Rafael Montesinos en Cultura Hispánica ( luego ICI Instituto de Cooperación Iternacional ) apareció Pilu, alta y estilosa, de pelo castaño y modales suaves. Era de Zaragoza. Su familia, oriunda de Teruel, pesaba todavía en su conducta. Reivindicaba su origen  liberal, ilustrado, melómano y cosmopolita. Su padre, abogado del estado y catedrático de Derecho Mercantil fue rector de la Universidad de Zaragoza, pero Pilu no quiso estudiar una carrera, sino ser bailarina, así que  decidieron que, si quería serlo, lo mejor era lo mejor de lo mejor  y la mandaron a Montecarlo a estudiar ballet.  Cuando la conocimos, después de una intensa vida se estaba iniciando en la literaria.. Divorciada de un diplomático de  carrera, su vida había ido aparejada a la representación de España en embajadas del mundo. La India fue su último destino como esposa, pues entró en crisis. Dicen que India es demasiada India para seguir viviendo como si el mundo siguiera su rutina, pues muchos  cambian su destino, y ese debió ser el caso de Pilu. No hablaba mucho del por qué , solo de las interrogantes surgidas ante unos miserables que no se revelaban, de manifestaciones comunistas vacías, pese a la pobreza, porque la esperanza en la reencarnación los mantenía en la resignación aceptada. Contrastaba con esa sorpresa su carácter selectivo, quizá debido a esta forma de estar y no estar, de hablar sin decir, propio de la sutileza de los cargos representados. A veces, después de las tertulias, Maxi Rey, Lola de la Serna y yo tomábamos en su casa la última copa. Seguía manteniendo veladas con amigos aragoneses de Madrid, además de otros lazos literarios. Me preguntaba yo si no echaría en falta el bureo de las recepciones. Murió de un infarto, sentada en un sofá, aparentemente serena. Tenía detrás un notable número de publicaciones en las que cuidaba en extremo la recuperación de las palabras.

De ‘Réquiem de julio’ (Torremozas, 2006)

 

Hoy, catorce de julio. Clínica del Rosario.

Y Claudio se nos muere, poco a poco,

entre sábanas tersas.

Tan blancas, tan lavadas,

más blancas que sus sienes

teñidas de azabache.

Su rostro ya ha adquirido ese gris macilento

que nos aguarda a todos, pues la muerte es cercana.

Me ha reconocido.

Ha dicho algo.

Tal vez fuera importan, o así creo.

Tal vez su despedida.

Mas no logro raptar todo su verbo.

Me quedo sin el último mensaje.

Cojo el cincuenta y uno. Príncipe de Vergara.

Llego a Alcalá. Gran Vía.

Y ni siquiera llueve en esta hora.

Espero mi transporte.

Enciendo mi suicidio en un cigarro.

Y ahora me doy cuenta de que tanta tristeza

humedece mis ojos

como un río pequeño que no tuviera orillas.

 





Bibliografía

El trasplante y otras narraciones para casi adultos. Ed. Heraldo de Aragón, Zaragoza, 1981.;The Man With White Slacks, Vantage Press, Nueva York, 1985; La eterna prometida, Ed. Andrómeda, Madrid, 1987; A través de mi noche, Estudio de Proyección Editorial, Bilbao, 1989; Cuarto creciente, Ed. Andrómeda, Madrid 1990; A orillas del Yamuna - On the Banks of the Yamuna- versión bilingüe inglés/español, Wiley Eastern Limited, Nueva Delhi, 1993; La casa abandonada, Ed. Torremozas, Madrid, 1995; Si por mi nombre alguna vez me llamas, Piedrabuena (Ciudad Real), 1997.Por amor a Wolfgang Amadeus, Ed. Grupo G, Madrid, 1998. En el frágil costado de la infancia, Excma.Diputación de Zaragoza, 2000; Requiem de julio, Editorial Torremozas, 2006.Tornaviaje, Editorial Torremozas, 2015.


viernes, 16 de julio de 2021

ENCARNITA HUERTA

 




Fue Encarnita Huerta quien me acercó a Prometeo. Tenía el gran don de la generosidad, cualidad que por muy oculta que se pretenda siempre acaba brillando en quien la oculta. Aunque se esconda, escapa. Era rubia dorada, el pelo corto desde la sien le caía en la frente bien peinado; alta y muy puesta, sin mácula ni arruga  desde la cabeza hasta las uñas rojas y cuidadas. Tenía buena facha, buen y alto tipo y estructura ósea contundente. Su voz, muy personal, tendía a las alturas; sus abrazos a la  cálida efusión amistosa. Recitaba sus poemas visionarios de cosmovisión positiva subiendo un poco el tono, pero sin pedantería. Creo que todos los amigos poetas en ella sabíamos la palabra optimista y las manos abiertas a la ayuda, Era fácil quererla, difícil envidiarla. Brindaba sus contactos con largueza. Miembro del Patronato de la Asociación Prometeo de Poesía y de la Junta Directiva Junta Directiva de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, suscriptora de Honor de Torremozas y amiga personal de Luz María Jiménez Faro y de otros grandes poetas, escribió poesía de imágenes sorprendentes, fue fecunda en la pluma e inspirada, con doce libros publicados en  prestigiosas editoriales  y revistas; su voz está recogida en el número especial de Litoral Femenino, todo un triunfo. A su lado Simeón Martín Morales, su marido, caballero andante del siglo XX que venía a traerla y a llevarla y no dejarla sola; guapo, alto y siempre correcto y amistoso.

A veces almorzábamos juntos en su casa de la Arturo Soria pues le gustaba recibir amigos. La última vez que estuve con ellos fue en Pamplona, habían venido a la Clínica Universitaria para recabar una segunda opinión de su enfermedad autoinmune. Esta vez fui yo quien los recibí. Cenamos a la navarra, luego los despedí. Me escribió Sime pasado el tiempo tiempo contándome el desenlace y mandándome un libro de Homenaje a su mujer y amiga, que él había cuidado y editado. Y pidiéndome pasara por Prometeo. Me emocionó su gesto y su fidelidad. Sime ocupó el sitio de su mujer, Encarnita Huerta, mientras Ángela Reyes lo hacía con el de Juan Ruiz de Torres, su marido. Tengo buenos recuerdos. Hablamos varias veces por teléfono. Muerta Encarnita, Sime  fue un activo divulgador de Prometeo.

El invierno pasado me llegó la noticia del su fallecimiento  por COVID. Escribo hoy mi recuerdo de gratitud y afecto, nunca  olvido a los buenos amigos.

 Hasta siempre. 

ENCARNACIÓN HUERTA

No,
no tengo miedo
a los satenes rojos
sobre la última escena.

No,
no tengo miedo
a dejar en una urna
lo que fuera mi albergue transitorio.

No, no tengo miedo
a que agiten la mano los cipreses
para darme del aire despedida.

Sonriendo lo afirmo.
Afirmo y me repito.

Allá donde te yergas,
agazapada muerte, te alcanzará la vida.


Bibliografía  

 Alerta del alma inmortal, ea,1979; Raíz de mi aliento,Madrid,Torremozas,1983; Mis naipes en otoño, Madrid, Prometeo de Poesía,1985; El teclado de Lázaro, Madrid, Escritores y Artistas,1986; Amor, vivo en tu lluvia, Madrid, Torremozas,1987; Desde que Adán lloró, Madrid, Orígenes 1988; Des-concierto, Madrid, Altorrey 1989; Voces que me cantan, Madrid, Torremozas,1992; El Atrio de la Mariposa , Madrid, Huelga y Fierro, 1996; Acerico (plaq. 1999), Griszul , Vigo, Cardeñosa, 1999; Escalada de silencio y Otros cuentos, Madrid, Huelga y Fierro, 2002. Encarnación Huerta Palacios, Poesía (1990-2009) Sial Fugger, Poesía, 2010




viernes, 9 de julio de 2021

DEL OFICIO DE ESCRIBIR


 


Mi pluma es afilada, pero su punta no es de acero

sino de corazón.

Por mi corazón se transmite mi sangre y mi latido.

Él se encrespa de ira y de adrenalina cuando me revuelvo

y mi pluma rasga el diccionario en busca de conceptos, píldoras

y los traduce y bebe con sarcasmo o risa o dogmatismo.

Él se conmueve de ternura, de amor, de desvalimiento

y mi pluma lo dice y tiembla

aunque nunca dice la verdad del amor, porque es mentirosa

instrumento pequeño para tanta grandeza

y se avergüenza.

Protesté porque Antonio Machado minusvaloraba su pluma frente a una pistola

y me sorprendió Gabriel Celaya con su poesía = arma

pero hoy sé que no hay nada más próximo a un  corazón

que las palabras que traduce una pluma estremecida.

Que un corazón responde órdenes superiores si vibra pura-mente

Y aun a riesgo de pareceros poco sutil, falaz o silogista falsa

yo digo que la pluma es pistola para agredir

para salvar o para defender, justificar en suma

a un corazón que es vivo

solo porque os lo cuenta

sábado, 3 de julio de 2021

MALAS NOTICIAS

 


  A Antxón

 

Vivir lo que se piensa

aunque la vida    larga

nos empuje a la duda.

 

Mejor no desdecirse     no mentir

no mentirte     aunque todos

tal vez más adaptables   te abandonen.

 

Difícil adentrarse

por un camino ajeno

fuera de tu sentido     pues no es tu culpa

pensar de otra manera.

 

No es vanidad ni orgullo

el saberse distinto    es aceptarse

como quien se acostumbra   reconoce

 y asume su cojera. 


Buscar    hallar   errar 

con alegría     o cansancio      

Vivirse

aunque la vida práctica nos ignore

nos ponga el veto:    Somos


Vivir sin abrumarse

paso a paso      conforme

aun con la duda.

 

 

AL CAMINANTE DE CÍVITAS CASCANTUM

 

    


       
  AL CAMINANTE  DE CIVITAS CASCANTUM

 

Tú que pisas la piedra, caminante

escucha lentamente la leve crispación que levantan tus pasos al remover el polvo

de mi oculta presencia.

Si te cuento la historia el lenguaje será desconocido.

Era lengua del lacio que conformó la tuya,

sobre lengua celtíbera se afianzo la latina

pues que aquí la trajeron los soldados

por todas las calzadas que salían de Roma hasta la Hispania.

 

En este somontano, hoy cubierto de flores

estaba la cívitas amiga de Tiberio

donde nací: Cascantum

 

“Dentro de la organización Tarraconense

en el convento cesaraugustano”, escribió Plinio el Viejo

Atravesada por la vía Romana de la Tarraconensis por Cesaraugusta a Calagurra

fue undécima mansión según itinerario de Antonino

Esta ciudad se rigió por el fuero viejo ya con Octavio Augusto

Ciudad de los vascones la llama Ptolomeo

Alcanzó ciudadanía: “Municipio romano”, lo escribió Tito Livio

y tuvo el privilegio de tener ceca y acuñar moneda:

ases y semises de bronce con la efigie de un toro y la cabeza laureada de Tiberio.

Alzó los templos, quizá donde ahora pisas; construyó las calzadas

se bañó en las termas, rotuló granos,

hacia la Galia o Roma

exportó aceites en terrosas ánforas

 

Tuve a gala vivir en este territorio donde moras.

Mi legión combatió contra Sertorio, a favor de Pompeyo. Fui centurion

fui magistrado propio de la ciudad, diunviro cascantino

vestal, recaudador, élite enriquecida, acuñador, sacerdotisa, siervo

esclavo, legionario, comerciante, matrona.

Morí de muchas muertes

Al fin, polvo de vida que molieron las ruedas de las cuadrigas.

 

De aquello queda el lema de “Civitas Cascantum”, “arcillas sigilatas, pavimentos

dinteles, piedras desmoronadas, monedas, inscripciones, “opus signinun”

objetos enterrados pasto de buscadores y rapiñas.

 

Por Júpiter, por Venus de nada me sirvieron los laudes ofrecidos

pues como humano yazco.

 

Caminante que llegas y que pasas

si pido que me escuches, que excaves

del polvo del olvido lo que debajo late

no es para que te envanezcas de mi gloria

sino porque, piadoso, recuperes mi memoria: Cascantum

y el sacro territorio de tu Historia, tan basto como el tiempo

donde un día yacerás conmigo.

miércoles, 30 de junio de 2021

NANA PARA DORMIR A UNA MADRE

 


NANA PARA DORMIR A UNA MADRE

Duérmete, madre, duerme, mi niña
Dúerme madre, ea
Duerme mi madre niña
No la despiertes, Sombra
no la despiertes.

No vengas, Sombra, aún
no la despiertes.

Deja que esta noche
se prolongue en el día
y conozcan sus ojos fatigados
una alborada nueva.

No vengas, Sombra, aún,
no vengas

Oigo ulular por los pasillos largos
irrumpes en la planta
abres habitaciones, las arrasas.
Tus desmesurados ojos vacíos
eligen, determinan.

No vengas, Sombra, aún,
no vengas.

No abras esta puerta numerada
del Hosìtal, pasa
de largo, dale una tregua,
Deja que hasta ella llegue
tras la ventana
la hora violeta
la mañana blanca.
No vengas, Sombra.

Duérmete, madre mía
duerme mi niña,ea.
No la despiertes
no la despiertes
ea
ea