sábado, 12 de octubre de 2024


 No siempre los políticos representan el sentir de los ciudadanos. Para mí el día de la Hispanidad no es un recuerdo de dominio sino de lazos de hermandad. A Méjico dediqué estas jotas que hoy retomo, me gustaría que llegasen hasta allí

:JOTAS A MÉXICO


Estas son las mañanitas
Que cantaba el rey David
Y con el aire de jotas
Te las cantamos a ti

Mejicanos y navarros
somos hermanos los dos
los pueblos que cantan juntos
no se olvidan nunca, no.

Navarra tiene cadenas
y no va a decirte adiós
cada eslabón es un vínculo
que nos acerca a los dos.

La Navarra transterrada
a México se exiló
verde esmeralda sus lazos
Y una cadena de amor.

México canta rancheras
Con sus charros y sombreros
Y con pañuelicos rojos
cantan jotas los joteros.

No te vayas de Navarra
no te vayas, mejicano
mira que dúo que hacemos
cuando confraternizamos

Un corrido tú me cantas
Y jotas te canto yo
México lindo y querido
no hay distancia entre los dos.

Desde Navarra hasta Méjico
Una jota se escuchó
Te canto porque te quiero
Y es un abrazo mi voz.

El corrido mexicano
Con la jota se hermanó
Si estás triste, canta jotas
Mañanitas canto yo.

domingo, 6 de octubre de 2024

EL OLIVO. VISIÓN LITERARIA

 

EL OLIVO. VISIÓN LITERARIA


La muy interesante publicación Oleum de Carlos Falcó, marqués de Griñón, aúna el conocimiento profesional de ingeniero agrícola con la visión humanística de un amante de la cultura y de la agronomía.

 Conocer un producto no es solamente aprender la técnica de su producción y comercialización, sino igualmente captar su alma. Y es que la historia del olivo y de su fruto, la aceituna, y la trasformación de ese fruto en aceite son industria, pero también mito. Y como mito se ha trasformado en arte y en literatura. En esa visión total, el olivo enamora.

De orígenes lejanos, tal vez de Siria, Mesopotamia o Egipto, en el III milenio antes de Cristo tenemos constancia de que ya se cultivaba, comercializaba y utilizaba. Como símbolo lo encontraremos en el centro de las tres religiones monoteístas, El judaísmo y la Biblia, el Cristianismo y sus Evangelios y El Islam y el Corán. Está en su literatura sagrada.

El olivo como leyenda está en la historia de las civilizaciones en las que nosotros nos enraizamos, Grecia, abuela nuestra y Roma, madre nuestra. La leyenda griega, recogida por Homero, Hesiodo, Píndaro, y Ovidio, cuenta que la diosa del Olimpo, Athenea, fue vencedora como diosa protectora de la ciudad de Atenas frente al reto de Poseidon, dios del mar, porque su poderosa lanza hizo brotar de la tierra un olivo.  Triunfadora, sus olivos todavía pueblan el monte de la Acrópolis ateniense. Extendida su leyenda, la diosa Athenea con su casco guerrero y su rama de olivo preside los edificios de alguna de las instituciones parlamentarias de Europa, así en Viena.  Sabia y valiente, su luz da nombre los prestigiosos ateneos del mundo, sedes de debates culturales y políticos, como el de Madrid.

En la mítica Roma, sus fundadores, Rómulo y Remo, escribe Tito Libio, fueron amamantados por una loba debajo de la sombra de un olivo. Los romanos hicieron del aceite una fuente de riqueza y extendieron su comercio a la Bética. Hoy en la visión laica de los estados la rama de olivo, como la paloma que regresó al arca de Noé con una ramita en su pico, se han convertido en un símbolo de la paz.

Necesitado el olivo de un clima mediterráneo, es cultivado hoy en Europa, Asia y América. A América lo llevó España en los viajes de Colón, según noticia de códices Incas y en inca mestizo y noble Garcilaso de la Vega. Hoy se cultiva en Colombia, Chile, Méjico, Argentima y otros países latinoamericanos. Fueron los jesuitas los que propagaron en América del Norte, California. Así le canta el chileno Pablo Neruda en su Oda al Aceite:

 

Aceite, en nuestra voz, en
nuestro coro,
con
íntima
suavidad poderosa
cantas;
eres idioma castellano:
hay sílabas de aceite,
hay palabras
útiles y olorosas
como tu fragante materia.
No sólo canta el vino,
también canta el aceite,
vive en nosotros con su luz madura
y entre los bienes de la tierra
aparto,
aceite,
tu inagotable paz, tu esencia verde,
tu colmado tesoro
que desciende
desde los manantiales del olivo

Los orígenes de su cultivo en nuestra tierra son borrosos. En la Península Ibérica de clima mediterráneo pudo crecer el olivo silvestre, el acebuche; o quizá lo trajeron los fenicios y perfeccionaron su cultivo los griegos, lo comercializaron los romanos, lo expandieron los árabes, pero así fue que nuestra tierra se fue llenando de olivares porque el aceite servía de manjar gastronómico. La oliva también se convirtió en Arte mayor y se puso su nombre a Vírgenes, y se recrearon los olivos en pintura y en literatura. Doy una pequeña muestra de esta tradición literaria:

LITERATUA MEDIEVAL y MESTER DE CLERECÍA, SXIII. En la Península Ibérica el olivo entra en la historia de la literatura al mismo tiempo que el castellano. El primer escritor que utiliza el castellano como medio de expresión introduce ya el olivo en el paisaje, Gonzalo de Berceo (c 1196, c 1264) clérigo en el monasterio de San Millán de la Cogolla, cuna del castellano, alude levemente al paisaje de olivos en su libro “Vida de Santa Oria” (S. XIII). Nos da ya noticia esta cita de que el suelo de la zona estaba cubierto de olivos.

“Vido redor del monte anchura/estaba cubierto de olivos.

en ella de olivos una gran espesura

Cargado de olivos mucho sobre madura

poder voverlo en ellos una gran espesura”.

 

El Mester de Clerecía es literatura religiosa culta escrita por clérigos. Pero no todo es culto y religioso, hay una literatura popular que se aúna con la música para ser cantada en grupo por coro y solista. Solía acompañarse de laúd, flautas, tambor y panderetas y se bailaba. Es música popular y jocosa:

 

ZEJELES LIRICA POPULAR MOZABABE MUSICALIZADA En esa España de las tres culturas donde el castellano convive con el árabe, existirá el romance y el mestizaje coloquial de las jarchas en hebreo o árabe. Los zéjeles, especialidad de poetas como El Ciego de Tudela y Al-Acma al-Tutili (S XI) en este caso el zéjel de Ibn Guzmán de Córdoba (c 1086-1160) vuelve a remitirnos a la aceituna. El poema que cito está escrito en árabe coloquial con influencias del castellano y, trasmitido por tradición oral, es recogido en castellano por Lope de Vega (1562-1635). Este zéjel explicativo que nos hace saber que ya la aceituna se comía aderezada.

 

 

“Ay fortuna

Cógeme esa aceituna.

 

Aceituna lisonjera

verde y tierna por fuera

y por dentro de madera

fruta dura e importuna

 

Ay fortuna

cógeme esa aceituna

 

Fruta en madurar tan larga

que sin aderezo amarga

y, aunque se coja una carga

me he de comer solo una

Ay fortuna

cógeme esa aceituna”

 

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Más conocido es un poema que ha llegado a nuestra literatura con toda su fuerza y toda su frescura

 

 

“Tres moricas me enamoran

en jaén

Axa y Fátima y Marien.

 

Tres moricas muy garridas

iban a coger olivas

y hallábanlas cogidas

en Jaén

Aixa, Jatima y Marién

 

Y hallábanlas cogidas

y tornaban desmaídas

y las colores perdidas

en Jaén

Axa y Fátima y Marién...”

 

Este zéjel fue recogido en el Cancionero Musical de Palacio, música de la corte de los Reyes Católicos. Pudo tener su origen en un poema anterior escrito en árabe y posiblemente erótico, según recogen afamados arabistas. Reedificado en Andalucía, muestra que ya la cogida de la aceituna era asumida por una población en la que se incorporaban las mujeres y que el olivar en Jaén era una realidad. Muchos de los poemas medievales de tradición oral se conservan gracias a los cancioneros musicales como el cancionero Herberay des Essart de la Corte navarra; este zéjel fue recogido en el Cancionero Musical de Palacio, música de la corte de los Reyes Católicos.

 

 

  S. XV SERRANILLAS Escritas por el Marqués de Santillana D. Iñigo López de Mendoza (1398-1458).  Las serranillas son poemas de “pastorelas”. De influencia francesa, cuentan el encuentro de un caballero con una lugareña, y muestran cierta picardía erótica entre caballeros y mozas campesinas, serranas o vaqueras. El marqués, que estuvo al mando de las tropas castellanas por las zonas limítrofes a Navarra, escribe   serranillas del Moncayo o de la Rioja o de Soria, pero es en el sur donde sitúa esta que cito. Además de su valor literario, muestra que los olivos existían en el paisaje andaluz y también el método de recolección de olivas con el vareo.

 

V Serranilla


“Entre Torres y Canena,
açerca de Salloçar,
fallé mora de Bedmar
sanct Jullán en buen estrena.

Pellote negro vestía,
e lienços blancos tocava,
a fuer dell Andalucía,
e de alcorques se calçava(…).

( …) Preguntele dó benía
después que la ove saluado,
o quál camino fazía.

Díxome que d'un ganado
quel guardavan en Razena,
e passava al Olivar
por coger e varear
las olivas de Ximena(…)”

 

 

SIGLOS DE ORO XVI y XVII, el Cristianismo aceptó el olivo y el olivar como cosa propia. Asciende al teatro como tema religioso con el mercedario Tirso de Molina (1579-1648). Es el siglo de las apariciones marianas- y muchas de las preciosas Vírgenes andaluzas tiene esa denominación “Virgen de la Oliva”. Tirso lo introduce como triunfo de la Virgen frente a la morisma, La Dama del Olivar.   En la Literatura de Navarra, el escritor cascantino Fray Pedro Malón de Chaide (c. 1530-1589), en su obra “La Conversión de la Magdalena”, glosa en verso el Salmo 103 que alaba a Dios recreando los frutos de la tierra donde incluye el aceite:

 

“Riegas las viñas, donde

nace el licor que alegra

el corazón humano

y quita con su mano

la vil melancolía, escura y negra

y el aceite le diste

que torna alegre el rostro del más triste”.

 

Pasar a integrar el teatro festivo en Las Aceitunas de Lope de Rueda (1511-1566) Sigue la tradición popular jocosa en Baltasar de Alcázar (1530-1606)   que lo cita en el poema “La cena”.  Es en el arte de los Siglo de Oro cuando el olivo y el aceite se hace presente en la pintura profana de Diego de Velázquez (1599-1660) Vieja friendo huevos, ; o en la religiosa La Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos de El Greco. El tema será frecuente en la pintura y la imaginería española.

 

SIGLO XVIII. Marcado por la racionalidad, se huye de la creación y se escriben tratados sobre industria y agricultura: Mostró el Siglo de las Luces atención a lo práctico, a la industria y el cultivo agrícola más que a las Artes y a la sublimación, aunque sus trabajos de investigación y estudio siguieran llamándose Literatura. Desconocemos los textos que los Amigos del País escribieron para racionalizar el olivar y su cultivo, la industria del aceite y su comercio. Imaginamos que Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) y sus ilustrados amigo de la Sociedad de Amigos del País Sevillana, dedicarían estudios rigurosos sobre el tema. También lo harían los Amigos del País, de Aragón como Ignacio de Asso (1742-1814) y, suponemos, Los   Deseosos del Bien Público de Tudela, pero desconocemos sus trabajos. Sabemos que, al menos el profesor de Matemáticas de los Reales Estudios de San Isidro, Francisco Verdejo González) (1757 -1814) suspendió al tudelano Cristóbal María Cortés (1740-1804) que pretendía una plaza de profesor de la misma materia y escribió Matemáticas en verso para conseguir la plaza. Verdejo era autor de un tratado pata extraer el aceite de las aceitunas sin hueso. El aceite y su cultivo ya no es un mito sino una mercancía que debe de rentabilizarse. La industria olivarera floreció y numerosas técnicas renovaron el arte de fabricar aceite.

 

Siglo XIX Nuevamente se vuelve paisaje en el S. XIX José Zorrilla (1817-   1893) prosopopeya, un paisaje humanizado en D Juan Tenorio

 

“Esa armonía que el viento
recoge entre esos millares
de floridos olivares
que agita con manso aliento,
ese dulcísimo acento
conque trina el ruiseñor,
de sus copas morador,

llamando al cercano día,
¿no es verdad gacela mía,
que están respirando amo”.

SIGLO XX Es en el siglo cuando encontramos los mejores poemas al olivo y son sus escritores los que adoptan todos los tonos de juego o de condena, de soliloquio. Son poetas del 98, como Antonio Machado, y del 27, como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Emilio Prados, Miguel Hernández, el chileno Pablo Neruda. Más contemporáneos el uruguayo Mario Benedetti, el cordobés adoptivo, Antonio Gala, el poeta social, Blas de Otero. Mención especial merece José Antonio Muñoz Rojas, autor de Las Cosas del Campo, la más alta cumbre de poesía en prosa del siglo XX.

 

Machado (Fragmento)

 

Olivo del camino           

¡cuán bello estás junto a la fuente erguido,
bajo este azul cobalto,
como un árbol silvestre espeso y alto!
Tu fruto, ¡oh polvoriento del camino
árbol ahíto de la estiva llama!,
no estrujarán las piedras del molino,
aguardará la fiesta, en la alta rama,
del alegre zorzal, o el estornino
lo llevará en su pico, alborozado.
Que en tu ramaje luzca, árbol sagrado,
bajo la luna llena,
el ojo encandilado
del búho insomne de la sabia Atena.

Hoy, a tu sombra, quiero
Ver estos campos de mi Andalucía
Como a la vera ayer del Alto Duero
La hermosa tierra de encinar veía.
Olivo solitario,
Lejos del olivar, junto a la fuente,
Olivo hospitalario
Que das tu sombra a un hombre pensativo
Y a un agua transparente,
Al borde del camino que blanquea,
Guarde tus verdes ramas, viejo olivo,
La diosa de ojos glaucos, Atenea.

 

Federico García Lorca

 El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos,
están cargados
de gritos.
Una bandada
de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.

Rafael Alberti

¿Qué es un olivo?
Un olivo
es un viejo, viejo, viejo
y es un niño
con una rama en la frente
y colgado en la cintura
un saquito todo lleno
de aceitunas.

Esta Cofradía del Aceite de Oliva de Navarra quiere apostar por la cultura y el arte del olivo.  Prestar su apoyo a todas las manifestaciones que lo incluyen y lo prolongan, tanto productivas como industriales, tanto económicas como artísticas. Nació entre versos de cuaderna vía, creció con los poemas que se renuevan cada año en la palabra del poeta Pepe Alfaro, con cuya palabra quiero cerrar este canto literario.

 

Bendito seas olivo

varias veces centenario

Bendita tu honda raíz

en este Queiles romano

de árabes almazaras

y de cálices cristianos.

Bendito tu tronco y ranas

que se abren como un abrazo

entre la Bardena agreste

y la nieve del Moncayo.

Bendito sea tu fruto

que, líquido y decantado

será aceite de la vida

y óleo para tu ocaso.

Que tu sombra nos cobije

el cuerpo y que tus ramos

lleven al alma la luz

y la paz a los humanos.

 

Poemas que reflejan que la Cofradía del Aceite de Oliva de Navarra quieren iniciar una tradición de canto al olivo y sus frutos.

 

Charo Fuentes Caballero, Pamplona, septiembre 2024

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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jueves, 26 de septiembre de 2024

LA PRESIDENTA DE MËJICO Y EL REY DE ESPAÑA


 Incorrección política, descortesía y bofetada parece la falta de la invitación al rey de España, Felipe VI, de la presidenta de México. Creía yo que en Méjico, un país con fama de machista , la sensibilidad elegante de una mujer, Claudia Sheinbaum Pardo, no recurriría al discurso revisionista para contentar al populismo mexicano. ¿Es el desaire defensa de lo indígena frente a la conquista española?

Como apuntó ayer el diplomático Chencho Arias, no es precisamente el amor a lo indígena lo que ha demostrado México en su historia, ya que después de más de 200 años de la independencia de España, solamente uno de los presidentes de México fue de raza indígena. Podemos pensar y pensamos que puede existir cierto racismo en esa exclusión del indio, común en algunos países hispanoamericanos que también los excluyen y que con  este discurso lo intenta aminorar.

 Apelar a la crueldad de la conquista de Méjico y responsabilizar al rey de España, Felipe VI, para que se disculpe en nombre de España, parece una forma de quedar bien con los indígenas, a los que el propio Méjico evita que accedan al poder por miedo o por racismo El racismo no solamente atañe a la raza negra, también existe en Hispano-América. Los indígenas son la escala social más baja y los peor tratados. Mejor no debería de echarla culpa a España ni apelar a la demagogia.

La historia de la conquista – o del encuentro- tuvo luces y sombras. Luces, ese idioma que tan bien maneja la presidenta; luces, el origen del apellido español, Pardo, que muestra lo español en las venas de la presidenta; luces, el mestizaje de españoles e indígenas por casamiento; luces, las leyes de protección a los indios, aunque no siempre se cumplieran; luces,  la creación de universidades a las que pudieron acceder los indios y los criollos; luces, la no imposición del castellano y la creación de diccionarios que recogían y respetaban las lenguas autóctonas; luces, la construcción de templos y luces con su sombra, la evangelización, si se interpreta desde el siglo XXI y no del XVI.  

Sombras las violaciones; sombras la dureza de las armas propias de cualquier guerra de conquista, sombras, los violentos métodos bélicos propios de cualquier guerra con sus asesinatos e intrigas, sombras, el expolio de la tierra conquistada, sombra la imposición del credo. Pero no se debería juzgar al siglo XVI desde el XXI. Si retrocedemos, juzgaríamos con el mismo rigor los sacrificios de sangre de los aztecas y sus ritos.  Las muertes cruentas de niños jóvenes, mujeres y hombres amigos y enemigos ofrecidos a sus dioses, la sangre derramada, la crueldad y los asesinatos. Y sus igualmente luchas de conquista y esclavitud entre las distintas culturas y etnias, expolios y abusos- 

Mejor pensar desde el presente.

Creo que en dos entradas en este blog he hablado de Méjico y de todo lo que ha aportado a la cultura y a la economía española. Creo lo mismo de las aportaciones de España a Méjico, no voy a repetirme

Me gusta Méjico. El año pasado estuvimos en Méjico Distrito Federal, nos gustó, pese a que las calles centrales estaban cortadas por manifestaciones de maestros y filas de a cuatro de policías pertrechados con escudos y cascos. Pese a que no pudimos ver algunos museos y murales. Pese a que, con el centro cerrado, no conseguimos cambiar moneda en las oficinas de cambio; pese a que un taxista nos dejó sin blanca porque nos cambió dólares falsos y por poco tenemos que volver al hotel andando; pese a que nos desaconsejaron que saliéramos por la noche y no pudimos asistir a espectáculos nocturnos, ni mariachis ni danzas. Pese al miedo, nos gustó. volveríamos.

Nos bastó el trato animoso de los mejicanos y la charlas como la del poeta ambulante que tras la cháchara nos vendió su libro; alucinamos con la grandeza artística del Museo Nacional de Antropología;  admiramos las cuatro fachadas de la  Catedral de Méjico que visitamos el primer día antes que cerraran las calles; compramos una máscara de piedras duras en la plaza de la Constitución; nos trasladamos al Museo Frida Kahlo, y  nos sorprendimos con la viveza de  los frescos de Diego Ribera- aunque nos ponga verdes; y nos demoramos en el Museo Chapultelpec donde se puede ver el precioso retrato de sor Juana Inés de la Cruz, la décima musa; comimos tacos ; y nos mojó el dios de la lluvia con su aguacero.  Nos gustó, volveríamos.

 Recordamos a Octavio Paz, cuyos poemas adornaban las calles en una exposición al aire libre, Premio Nóbel y Premio Cervantes; a Juan Rulfo, premio Príncipe de Asturias; a Carlos Fuentes, premio Cervantes y premio Príncipe de Asturias; a José Emilio Pacheco, Premio Cervantes, premio García Lorca, premio Príncipe de Asturias, Premio Reina Sofía; y a Jaime Sabines, cuya s poemas había escuchado en la Residencia de Estudiantes de Madrid. 

¿Hubiera existido la obra de sor Juana Inés de la Cruz sin el mecenazgo del virrey y la virreina de España?

España y Méjico.  Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, Si invitaras al rey de España, Felipe VI, también revisarías la historia con sus luces. Harías más luminoso lo que nos une, esos lazos lingüísticos, artísticos, comerciales, históricos y fraternales, y más fuertes nuestras mutuas raíces. 

Nos gustó México, volveremos.


EL OLIVO

 


El olivo,  árbol que en Navarra  desde tiempos míticos  ha tenido presencia en el paisaje, nos ha acompañado hasta aquí. Desde los primeros “oleaster” olivos silvestres o acebuches hasta las empeltrerías de olivas negras y ovaladas  – así llamadas la desde hace mucho en la Ribera-  hasta las más modernas plantaciones de hoy. Es en la zona media y en la Ribera donde su cultivo sigue una tradición ininterrumpida. La gastronomía navarra no se entiende sin el aceite de oliva.

Aunque la zona de producción  más importante para los romanos en Hispania fue la Bética,  la España romanizada  del Norte correspondiente a la Tarraconense,  de la que formó parte Navarra, plantó olivos, los cultivó, los trasformó  y exportó aceite. Pudo introducirse aquí el cultivo,  comercio y trasporte a través del Ebro y de sus afluentes  – Oleum flumen, le llamaron al Ebro (río del aceite),- o a través de la extensa red viaria que atravesaba las tierras navarras camino de la actuales Calahorra , Tarragona o Zaragoza.  Hay constancia en Navarra de restos arqueológicos de   villas de producción agrícola;  específicamente de  aceite en los vicus Los Lagares, (Falces) Los Cerraos ( Sada ) ; villas agrícolas de producción, oleícola  vinícola  o urbanas desde los siglos I a.C al IV.  Existe constancia de restos arqueológicos, salas de prensado y lagos en estas primeras industrias agrícolas de trasformación.

 Considerado por los romanos un producto lujoso, se empleaba  como aceite para masajes y  productos cosméticos de las élites y para el alumbrado.  Estos restos arqueológicos de instalaciones de producción de aceite, aunque menos numerosas que las de producción vinícola, puede decirse que fueron ya las primeras “fábricas”en las villas agrícolas. No conocemos estudios   de  si exportaba el aceite navarro fuera de Hispania  o era sólo para el consumo de comercio interior o propio.

Los musulmanes, pueblo experto en ciencias agrícolas,  mejoran las técnicas de cultivo y conservación.  A ellos debermos  el nombre de “Aceite” “az zayt, en lugar del latino “Oleum. Aunque no quedan, que sepamos,  en Navarra restos arqueológicos oleícolas   de la época de Al Ándalus, sí han pasado a nuestro vocabulario sus términos, lo que demuestra la importancia que tuvo su producción, ya que os  musulmanes, y también los los judíos,  utilizaban  el aceite de oliva en la gastronomía.  En el s XII constan como defensores  de las bondades del aceite el rabino y médico y filósofo judío cordobés  Maimónides y el también médico y filósofo musulmán cordobés Aberroes que nos sorprende escribiendo sobre los huevos fritos : 

"Cuando se fríen en aceite (los huevos) de oliva son muy buenos, ya que las cosas que se condimentan con aceite son muy nutritivas.

 

 Esa tradición olivarera fue recogida en la España cristiana  medieval . Fundaciones de los Reyes de Navarra, fueron numerosas las   abadías de las órdenes monacales del Cister, del Cluni y Benedictinos en la zona ahora  Rioja , Cantabria, o Burgos y  en la zona media o sur de Navarra,  la mayor parte de con trujales propios. Uno de sus más importantes monasterios de Navarra lleva su nombre, el Monasterio de la Oliva, con su correspondiente Virgen: la Virgen de la Oliva, actualmente en Ejea de los Caballeros.

 

También el olivo está presente en la heráldica navarra, como el escudo de la emblemática ciudad de Olite.

 

Esa industria, cultivo , consumo y comercio, aunque  conocieran   momentos de decadencia, se mantuvieron  sin interrupción hasta nuestros días.  Testimonio de ello es  la cita, documentada en el XVI, del trujal rupestre de Solchaga en la Valdorba, propiedad del Señorío de Sochaga. Se conserva el trujal de Cabanillas, de prensa de vigas,   del  Señorío de Belver que fue propiedad  de la familia Arnedo y Antillón . Transformados o desaparecidos  sabemos de la existencia de los trujales mecánicos de  Barazabal o Martín- Landa en Cascante, de  primer cuarto del s XIX; o de  las primeras industrias electrificadas de primera mitad del s XX Fuentes Soria, Duplá, Litago o Gómara,  también en Cascante . El movimiento cooperativo social  crearía más tarde las Cooperativas Agrícolas de la segunda mitad del s XX

 

La Cofradía del Aceite de Oliva de Navarra  prolonga  nuestra tradición olivarera  Queda por   inventariar el   patrimonio industrial de  aquellas instalaciones ya idas y los edificios que aún quedan en pie. Hoy existen museos e importantes edificios arquitectónicos renovadores o tradicionales y  una red de trujales y almazaras

 

 Conviven en Navarra, con innovadoras técnicas,  cooperativas como Arroniz , grandes empresas exportadoras y pequeñas industrias de producción muy especializada y selectiva.  A la Cofradía pertenecen las muy prestigiosas Trujal de la Ribera (Urzante) La Casa del Aceite (Cascante)  Hacienda Ortigosa (Viana) Hacienda Queiles ( Barral,  Monteagudo) Aceite Condado de Martiniega(Corella), y Nekeas (Añorbe, San Martín).

 

Podemos decir que el olivo que es más que un cultivo, un paisaje y un precioso árbol. Podemos decir que el aceite es mucho más que producto, una industria, un comercio, un manjar en nuestra mesa y un cura todo- demostrado- altamente saludable..  Podemos decir, que es un patrimonio de nuestra cultura: Lo decimos.

viernes, 6 de septiembre de 2024

MANGA POR HOMBRO

 


Leo y oigo los debates políticos con preocupación, porque me gustó la Transición y sus gentes, a los que les di la confianza creyendo en su capacidad y su buena voluntad. Después de 40 años todo ha cambiado, y y creo que para peor. O sea, me siento menos libre de pensar y de opinar que en 1978. Cualquier opinión puede acarrearte el ostracismo, por ejemplo esta que hoy expreso. Lo que algunos llaman progreso, otros pensamos que no es para tanto, ni la creatividad está en auge, ni brillan las estrellas como entonces brillaban, ni hay casas para todos, ni hay fraternidad ni amistad entre contrarios, sino agresividad. En una cosa sí hemos avanzado. Como dije, y digo siempre, si algún colectivo tenía mucho que ganar ese era el de la mujer.  Lo digo hoy, cuando ya se ha confirmado la presidencia de una mujer, María Isabel Perelló, del Tribunal Supremo.

Van manga por hombro muchas otras cosas. El concierto para Cataluña, pienso, rectifica la Constitución de 1978 y, por si fuera poco, Sánchez habla ya de la España Federal, que es, desde mi punto de vista, un retroceso o al menos un experimento peligroso. Y me pregunto qué es lo que hicieron mal los sabios constituyentes para que un presidente, sin el bagaje intelectual de aquellos pesos pesados, sin aquellas sesiones maratonianas para afinar y conseguir consensos, sin encomendarse a dios ni al diablo, sin consultar a la oposición, ni a los españoles que seremos afectados por esa decisión, se empeñe en hacer él solito una constitución nueva? ¿O es que eso no cambia el sistema de una España autonómica a una federal? ¿Tan fácil le resulta borrar lo anterior?

No me gustan los líos.

 

 

domingo, 25 de agosto de 2024

MANUEL CLEMENTE OCHOA Y CASCANTE

 


 

Llamé este mes de junio a Manuel para ver si podíamos reunirnos poetas y pintores este verano en Cascante. Pensaba en todas las oportunidades que perdemos de charlar con los amigos que apreciamos y apelamos al consabido; “A ver si nos vemos”, pero nunca llega. Así que eché mano del móvil   y llamé a Barcelona

Me cogió Conchita. Conchita es canaria, y tiene una voz suave y un carácter afable. Conchita y Manuel forman un matrimonio muy acorde. Debieron conocerse cuando Manuel estaba de catedrático en la Universidad de la Laguna, ya que Conchita también fue docente.  Dado el apego de Manuel con Cascante, Conchita se animó a convertirse también en cascantina. Hacia los años 90, compraron un piso en la calle de San Pedro. A Manuel le gusta volver con la familia y confraternizar con los paisanos; la última vez que nos vinos, todos con pañuelicos rojos al cuello y mucho follón, fue en fiestas tomando el aperitivo.

Conchita, al teléfono, me dice que no pueden ya venir porque Manuel sufrió una caída y acusa todavía secuelas. Me pasa con Manuel. La voz del amigo suena como siempre, quizá algo más lenta, y me dice lo mismo que Conchita, que no conduce, que no puede conducir, que no viene. Es una conversación cariñosa pero corta porque no lo quiero entristecer ni hacerlo esforzarse para hablar conmigo.  Aunque no haya disparado, que yo recuerde, el cohete al grito de ¡Viva la Virgen del Romero! ni leído el Pregón de las fiestas en la basílica, Manuel es en su pueblo popular y querido.  Me decía que le hubiera gustado modelar las puertas de la Basílica de La virgen Romero en bronce, pero no se hicieron. Manuel, navarro y ribero, adolece del virus del cascantinismo. El que nace en Cascante, lleva consigo una especie de virus, de tal manera que, esté donde esté y sea lo que sea profesionalmente, sigue reiterada y machaconamente ejerciendo de tal. Así es el virus y fuera de aquí todos saben que Manuel es de Cascante porque lo presume. Ir con él por las calles de Cascante es ir cogiendo capazos, porque con todos se para y a todos atiende. A mí me gustaría que Manuel fuera nombrado hijo predilecto de la ciudad de Cascante

Fue finales de los 80 la recuperación del artista en Cascante.  En esas fechas, era catedrático de la Universidad de Barcelona. La primera exposición retrospectiva de su obra en nuestra ciudad natal se hizo en la Casa de Cultura, impulsada por el entonces concejal del Ayuntamiento, Paco Montaña. Participó en el IV. Centenario de fray Pedro Malón de Chaide con la escultura del agustino que se emplaza en la explanada del parque del Romero (1886). Era entonces concejal de Cultura, Juan Rueda. Patrocinada por la Fundación Fuentes Dutor, es la de Malón de Chaide obra escultórica figurativa, ya que quiso devolverlo a sus paisanos como reconocible; nos dijo entonces, que lo pensó un fraile cercano con el pie en actitud de paso hacia adelante, pues entendía que había sido Malón de Chaide un religioso avanzado para su época, y que en ese pie dinámico que emprende el paso y camina, quería reflejar la actitud de religioso. Malón de Echaide fue defensor del castellano de la prioridad de la lengua vernácula sobre el latín, postura que también defendía su compañero en la orden, Fray Luis de León.

“Entrega”. (20OO). Es una escultura abstracta de acero oxidado y muestra la evolución de los materiales empleados y se encuadra en su etapa escultórica de dos volúmenes alargados que dialogan.

La segunda escultura, de Manuel Clemente Ochoa en Cascante. Está emplazada en la Bodega Cooperativa Malón de Chaide”. Constituye la Bodega un signo del patrimonio agrícola colectivo, que empezó siendo una obra cooperativa de la ciudad (y se ha convertido en una empresa reconocida y de éxito. Lleva una dedicatoria: “A nuestros viticultores”. Los encuentros empiezan en la cata al calor de una copa de su buen vino, gracias a la entrega de uvas de los cooperativistas que siguen cultivando las viñas.

“Puerta de la amistad”, (2011) La evolución de la obra del escultor muestra la utilización de nuevos materiales, en este caso el acero inoxidable pulido al espejo; las líneas escultóricas esquemáticas sugieren a la ingravidez de la materia y una puerta en un espacio abierto.   Es su tercera escultura. Donada por Manuel a Cascante, está situada en la rotonda de la travesía de la carretera a la entrada de la ciudad. La escultura abstracta abre el paso al casco urbano. Así que quien accede sabe reconocer que está entre amigos

Sin pretender ser exhaustiva, Manuel tiene obra escultórica urbana en Lausana; Barcelona, Gavá, Castelldefels, Canet, Andorra, Béziers, Argentina, Montpelier, Lanzarote, Villafamés, Castellón, Zaragoza, Madrid, Andorra, Tenerife, Burdeos, Dubái, al Quaiwain y en museos de Francia, Italia, Andorra, Argentina y España Es uno de los escultores navarros de mayor proyección internacional.  

La exposición en Cascante fue una carta de presentación en Navarra. Hay a partir de su exposición en su ciudad natal escultura: “Busto de Jesús Basiano (1990) figurativa en Murchante; “Monumento a los Fueros (1990), en Estella; “Personajes” (1994) en el parque Tomás Caballero de Pamplona, bronce a la cera.  “Forma vegetal” (1995), en Pamplona, bronce a la cera; “Encuentro”, bronce patinado (1997) situado en la Universidad de Navarra, Pamplona ; “Arraigados”, en el señorío de Bértiz bronce ( 1995) y en Tudela “A la tres culturas” (1997) de acero  inoxidable  y Conciliación(2006), también de acero inoxidable, todas ellas de arte abstracto.

En sus declaraciones al crítico de arte navarro Javier Zubiaur, Manuel declaraba que  su afición a modelar y sus gusto por las formas quizá nació cuando de niño vio desde su casa en la plaza de la fruta el incendio que  asolaba el retablo mayor de la iglesia parroquial de la Asunción  y cómo se  iba sacando a la calle  las figuras troceadas de ángeles, querubines, apóstoles y molduras, un mundo de belleza que asombró a un niño muy pequeño- tres años- que admiraba asombrado lo que iban rescatando del retablo en llamas. El retablo era obra de Pedro González de san Pedro y Ambrosio Bencoechea, inaugurado en 1600, fue uno de los retablos mejores del romanismo en Navarra, quemado casi en su integridad en 1940.

Manuel tenía desde el nacimiento el don del dibujo. Pertenece a la generación de la posguerra. Nacido en Cascante en 1937 a inicios de la guerra civil en una familia que debió perder pronto al padre; la madre tenía una tienda de ultramarinos y luchó para sacar adelante a sus hijos. Es sorprendente que Manuel confiese al crítico de Arte que el nacimiento de su vocación se inició al contemplar aquel incendio, era una mala época para el florecimiento artístico. Quizá en su cabeza de niño quiso reconstruir esos angelotes troceados y esas formas movientes y sinuosas de las llamas. Cuentan que cuando a su madre, María la totica, le preguntaban por su hijo mediano decía que en cuando tenía un papel y un lápiz dibujaba una y otra vez “moñacos”.

 Fue un chico estudioso y esforzado, que se hizo a si mismo en tiempos en que en Cascante no se podía cursar el bachillerato, debió estudiar (creo recordar que me dijo) porque Iba y venía en bicicleta a Tarazona. No estoy segura de recordarlo bien, pero lo que si dice y documentan sus datos biográficos es que continuó sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios en Zaragoza (1957) posteriormente en la Escuela de San Jorge de Barcelona (57-61). Obtuvo cátedra de Enseñanza Media (1962), fue profesor de la Universidad de La Laguna (1963-68) y ha sido catedrático de Expresión Visual y Plástica de la Universidad de Barcelona.

 Manuel Clemente Ochoa hoy es reconocido internacionalmente. Como escultor, “Poeta del bronce”, le llamó la crítica en esta primera época, algo tiene el bronce de sus esculturas del brillo azul del fuego entremezclado con el humo y la ceniza y las formas envolventes de las llamas que ascienden hacia el cielo. Como Poeta, porque su verticalidad tiende a la mística, a la espiritualidad filosófica y conceptual. Su evolución escultórica le llevó a la pura abstracción, experimentando con otros materiales fríos como el acero inoxidable y el acero cortén. Son habituales las esculturas en dos volúmenes estilizados y verticales con formas ascendentes en forma de diálogo. La obra posterior tiende a la ingravidez, a la superación del espacio. Frente a la preferencia de los escultores del norte, influidos por la escuela vasca, por la rotundidad del volumen y las líneas angulosas y rectas, Manuel Clemente Ochoa utiliza las formas curvas.

Como pintor, prolongó en sus cuadros la etapa figurativa expresionista hasta 1970, aunque en una segunda etapa pictórica juega con los volúmenes e influye su forma de entender la modelación y el relieve.

Como grabador, la que esto escribe formó parte del colectivo de una pintora y siete poetas cuyos poemas Clemente Ochoa convirtió en grabados de color. Fueron siete poemas de siete poetas navarros que expusimos en la Casa Navarra en Barcelona, la Casa Vasca en Madrid y Centro Cultural Castel Ruiz en Tudela.

Como profesor, la visión crítica de la obra de los demás es la visión de un artista total que al mismo tiempo ejerce la docencia y la reflexión profesoral

La fuerza de las esculturas de Chillida, me dijo en una ocasión, está en la materia utilizada, la fusión del hierro, al doblega el hierro trasmite su fuerza.  

Dediqué un poema a Manuel que sigo conservando:

 

“De cómo le pedí a Manuel Clemente Ochoa, poeta del bronce, la inmortalidad”

 

 

Pregunta una verdad que esté viva, que vibre.

Pregunta dónde dios, dónde la tierra, el hombre

donde esconder el mar

y te diré: unas manos.

 

Yo soy palabra, amigo

voy hacia ti, detenme

fíjame en el lenguaje de tus manos.

 

Escribe tú mi voz en la materia

modela entre los dedos este impulso

que inventamos, belleza

del humano mensaje en rebeldía.

 

Tú que amarras la nada en un volumen

tú, que vas arrastrando en las yemas del tacto

de raíz a raíz, de mito a mito

el aliento d un alma colectiva.

Tú, poeta del bronce donde escribes

a sensual golpe de la inteligencia

tú, que el hechizo atrapas

de la voz de la luz, verso de abismo,

tú que vas derramando tu poema

en los poros abiertos

de tu tacto, de escultura a escultura

Fíjame en tu lenguaje.

 

Yo solo soy   el aire, soy palabra.

Tu voz y tu respuesta son tus manos.

El corazón del hombre son sus manos.

En la piel de tus bronces

palpo tu corazón, tu poesía.

 

Manuel, brindaremos por ti en estas fiestas de Cascante.  Donde está tu obra, tú nos acompañas. A ver si le ponemos un pañuelico rojo a Malón de Chaide en tu nombre.

¡Felices fiestas, paisanos!

Charo Fuentes Caballero, Pamplona, julio 2024